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Signature Room: una cena por todo lo alto tras una comida con gluten

vistas desde la mesa de signature room chicago

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Después de dos días reunidos en Downers Grove (Illinois, USA), ese era el último día de las jornadas. Sólo quedaban un par de ponencias. Después de la comida, Karl y yo habíamos pensado ir a pasar la tarde por Chicago. Comparado con el día en que llegamos, el tiempo era maravilloso.

Ese día, nos subieron la comida del Deli Time, la cafetería del complejo de oficinas dónde estábamos. Allí es dónde habíamos comido el primer día y, como os explicaba en el primer post del viaje, no me había parecido un sitio dónde controlaran bien la contaminación cruzada. Al menos no basándome en lo que vi. 

gluten free chicken antipasto

Había pedido un antipasto de Pollo con Pinchos de Verduras. Ninguno de estos alimentos tiene gluten. ¡En teoría! El plato tenía muy buena pinta y, la verdad sea dicha, estaba delicioso. Otro indicador de que en esa cafetería no están preparados para servir comida sin gluten fue el postre: un brownie y una galleta. El plato de pollo estaba etiquetado como “Gluten Free”, pero el postre no, de manera que no lo comí. Aun así, a mitad de tarde empecé a notar molestias en el estómago.

Había pedido todas las comidas a través de una compañera de la oficina de la Central, en Downers Grove, y ella había transmitido toda la información sobre mis alergias e intolerancias a todos los restaurantes. Por el momento, todo había ido de maravilla. Pero como todos sabemos… la contaminación cruzada es un tema muy difícil de controlar. Y esta vez se les escapó de las manos.

willis tower desde abajo

En vez de coger el tren desde el hotel hasta Chicago, decidimos coger un taxi. Al llegar, las molestias no habían empeorado, pero sabía que a lo largo de la tarde lo harían… probablemente la contaminación había sido pequeña, pero empezaba a notarlo. ¡Menuda tarde me esperaba! Nos dejaron justo delante de la Willis Tower, un edificio de 110 pisos y 442,1m de altura. ¡Alucinante! De hecho al salir del taxi miramos hacia arriba y no podíamos ver la cima. Además, con el movimiento de las nubes, parecía que el edificio iba a caernos encima.

vista de chicago des de la Willis Tower

Gracias a las impresionantes vistas de la ciudad, dejé de pensar en las molestias que tenía. Desde arriba, podréis ver una vista 360º de la ciudad de Chicago. Claramente distinguiréis el centro, dónde están todos los rascacielos, de los suburbios donde vive la mayoría de la población en casas unifamiliares. Un contraste muy interesante.

Al bajar, compré una botella de agua y tomé un probiótico para suavizar los sintomas. Todavía quedaba mucha tarde y no quería tener que correr en busca de un baño.

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Nuestra siguiente parada era la Hancock Tower. Allí arriba nos esperaba una de las mejores vistas de la puesta de sol en la ciudad. Andamos durante unos 30 minutos hasta llegar allí y, de camino, aproveché para parar a preguntar si en el Dunkin Donuts, el Subway y el McDonalds tenían algo sin gluten. ¡En todos me dijeron que no! ¿En serio? Parece que en Europa las cadenas de comida rápida están bastante más avanzadas en referencia a este tema… Quedé muy sorprendido, igual que la respuesta que le dieron a Isabel en el Starbucks cuando estuvo en Nueva York.

puesta de sol desde signature lounge

Tras caminar a lo largo de la Magnificent Mile, llegamos a la Hancock Tower. Viniendo desde el Cloud Gate, tendréis que rodearla para entrar por dónde están los ascensores que os llevaran al Signature Room y el Signature Lounge. El ascensor os llevará a la planta 96 en menos de un minuto. Seréis conscientes de la velocidad a la que subís porque probablemente se os taponen los oídos.

Al llegar arriba, justo a tiempo para la puesta de sol, miramos el menú y, como las opciones sin gluten no me convencieron, bajamos al piso 95, en el Signature Room, el restaurante, para ver su menú. Allí había platos mucho más interesantes. Además, las vistas también eran mucho mejores. 

vista nocturna desde signature room chicago

Pedimos una mesa al lado de la ventana para poder disfrutar de las vistas de la ciudad mientras cenábamos, pero sólo había libres en la cara norte, dónde no se veía nada interesante. Decidimos esperar hasta que hubiera una mesa libre en la cara sud, desde dónde se veían todos los rascacielos de la ciudad.

Mientras esperábamos, subimos arriba de nuevo a tomar algo. Yo no pedí nada con alcohol para no empeorar mi barriga. Aunque todavia tenia molestias, gracias al probiótico que había tomado, no había empeorado.

vistas desde la mesa de signature room chicago

En el menú había bastantes opciones sin gluten, pero decidí comer un filete de ternera con puré de patatas. Algo seguro y que suele sentarme bien cuando tengo molestias.

Aunque hablamos de trabajo, la conversación con Karl durante la cena fue muy interesante, ya que me contó muchas cosas que no sabía sobre su empresa. 

De vuelta al hotel, seguía con molestias que cada vez iban a más. Todavía era soportable. Al llegar, fui directamente a la habitación. Pasé la noche mucho mejor de lo que esperaba, ya que sólo tuve que ir una vez al baño. Por suerte, no fue nada comparado con lo mal que lo pasé después de esa cena en el Tapa Tapa de Barcelona.

short fuse chicago

Al día siguiente, Karl y yo fuimos a visitar otra empresa del grupo. Después de la visita, Mike nos llevó a un restaurante que había cerca de su empresa. Short Fuse se llama. Era una cervecería… No las tenía todas conmigo sobre comer allí, pero he de reconocer que estaba equivocado. Cuando vino el camarero, hablamos con él para ver qué podían hacerme, ya que todo eran hamburguesas y bocadillos. Me dijeron que cocinarían todo aparte y que, en vez de patatas, me traerían ensalada.

hamburguesa sin gluten en short fuse chicago

Pedi una hamburguesa sin pan, una “coca cola” de una marca que jamás había visto y la ensalada. Después de la experiencia del día anterior, no quería comer demasiado, ya que no quería encontrarme mal durante el vuelo. Cogía el avión de vuelta a Madrid al cabo de 3 horas y, si ya es malo encontrarse mal estando lejos de casa, imaginaos como debe ser dentro de un avión.

menu sin gluten iberia

A la vuelta, de noche, me trajeron un menú sin gluten para cenar a base de pollo con verduras y salsa de tomate, con pan y fruta. Esta vez no comí mucho, ya que el pollo estaba muy malo. Aproveché para dormir.

El desayuno que nos sirvieron fue mucho mejor que la merienda del viaje de ida, ya que me trajeron un bocadillo que me sentó de maravilla.

desayuno sin gluten iberia

Llegue a Alcalá de Henares sobre las 10h de la mañana. Tenía muchas ganas de ver a Isabel y descansar todo el fin de semana.

Podéis ver las fotos del viaje aquí.

Tarjeta de viaje sin gluten en Ingles

P.D.: Por favor, tened en cuenta que en este blog comparto mis viajes, anécdotas y experiencias sobre viajar sin gluten por el mundo. Es posible que, en alguno de mis viajes, vaya a algún restaurante no certificado o exista el riesgo de que me contaminen con gluten. Tended en cuenta que la lista de referencias puede cambiar. Por favor, asegúrese siempre antes de comer en los restaurantes que recomendamos. ¡Muchas gracias! 

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