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¿Los camareros saben qué productos son sin gluten?

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comdia sin gluten segura

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Aunque hoy os quería hablar sobre nuestro fin de semana en Calahorra (La Rioja) – una región de España conocida por sus vinos; por la que transcurre parte del Camino de Santiago; y también por recetas típicas – lo que me pasó ayer en un restaurante ha hecho que cambiara de opinión y me he decidido a escribir sobre si los camareros saben algo sobre alergias e intolerancias alimentarias…

Contestando a la pregunta del título… creo que la mayoría no tienen ni idea de qué es el gluten… muchos otros sí, pero creo que cualquier persona que trabaje en Restauración debería recibir una formación acerca de este tema… no hace falta que sea un experto, pero que al menos le suene de algo cuando le hablen de ello… ¿estáis de acuerdo? Este es un tema muy importante porque están ofreciendo comida a personas que pueden ser celíacas, o tener algún trastorno alimentario peor (hay gente que puede morir a causa de ello) como, por ejemplo, alergia al pescado o a los frutos secos… ¡y un largo etcétera!

Pero bueno… creo que hay algo que es peor… ¡y es que no saben qué ingredientes hay en los platos que te recomiendan!

Estoy totalmente seguro de que os habéis encontrado en situaciones similares: llegas al restaurante. Y cuando el camarero viene a tu mesa, le informas sobre tus alergias e intolerancias. Reacciones que he visto:

  • Primera reacción: mientras se lo explicas, la expresión de su cara empieza a cambiar… entonces te dice: “espera un momento, le preguntaré al cocinero”. ¡Esta es una buena respuesta! Y, a veces, si el cocinero tiene tiempo o quiere asegurarse de entender bien lo que te pasa, saldrá de la cocina para venir a hablar contigo. ¡Incluso preparará algo fuera del menú! ¡Eso es genial!
  • Segunda reacción: mientras se lo explicas, parece que lo ha entendido todo, pero en realidad no tiene ni idea de lo que le has explicado, y cuando le dices que quieres comer un plato determinado te pregunta: “¿pero puedes comer arroz?” o te dice “¿el huevo no tiene gluten?”. Esta es una mala respuesta… Entonces le pides que hable con el cocinero, o acabas pidiendo una ensalada que probablemente te traerá con trocitos de pan tostado por encima…
  • Tercera reacción: cuando se lo explicas y te trae la tabla de alérgenos que indica aquellos alérgenos que contiene cada plato de la carta. Esto es bueno porque te indica que el restaurante ha hecho el esfuerzo de interesarse por las normas de etiquetado y sobre cómo dar información a los clientes.
  • Cuarta reacción: ¡esta es la mejor! Cuando a mitad de tu explicación te corta y te dice “espera que te traigo la carta sin gluten”. Afortunadamente, esta es una reacción cada vez más común.

helado sin gluten

¡Vayamos al grano! Os explicaré lo que me ocurrió ayer en el restaurante. Es un buen restaurante que ofrece comida típica de la región, una decoración agradable y un buen ambiente… tiene todos los ingredientes para hacer que los clientes se sientan cómodos, pero la camarera falló… ¡demasiado!

A parte de ser celíaco, también soy alérgico al pescado y a algunas frutas. De hecho, el único pescado que puedo comer es el atún en lata. ¿Por qué? No tengo ni idea… pero bueno, esto es mucho más fácil de gestionar que la intolerancia al gluten. Simplemente no comes pescado o fruta y ya está. Con el gluten es distinto porque puede estar donde menos te lo esperas. De acuerdo… pedí unos huevos rellenos que ya había pedido otro día. Se trata de un plato sencillo: un huevo duro cortado por la mitad y rellenado con verdura triturada, mayonesa y atún de lata. ¡Es un plato frío que me gusta mucho!

Mi plato llegó el primero pero, como mis compañeros todavía no tenían su comida, no empecé a comer. ¡Por suerte!

Cuando estaba a punto de comerme el primer bocado, la camarera vino corriendo hacia mí gritando “esperaaa”, casi como en la película de El Guardaespaldas cuando Kevin Kostner le salva la vida a Witney Houston… la camarera llegó rápido a nuestra mesa y me dijo “¡perdona, hoy le han puesto salmón ahumado!”. Me sentí como si me salvara la vida… El pescado es un verdadero problema para, ya que se me hincha la garganta y no puedo respirar. Siempre llevo una antialérgico conmigo y, en caso de que su efecto no sea suficiente, tengo que inyectarme adrenalina… ¡así que podemos decir que el pescado, literalmente, puede matarme!

¡Esperad, que esto no ha acabado todavía! Después, me trajo una Butifarra de pagès (la salchicha de carne típica de Cataluña) que estaba deliciosa. El último incidente fue cuando me trajo el postre, un helado con un barquillo clavado… la miré con mi mejor cara de escepticismo y le dije: “no me puedo comer este helado porque le habéis clavado un barquillo que tiene gluten. Por favor, llévatelo y tráeme uno sin barquillo.” En vez de decirme “oh, ¡es verdad! ¡Ahora mismo te traigo uno nuevo, disculpa!” ni corta ni perezosa, la camarera arrancó el barquillo y me dijo “ahora ya no está”. Por supuesto me enfadé bastante y hablé con la dueña del restaurante. Lo solucionamos al momento pero es un restaurante al que intentaré no volver…

Si os ha ocurrido algo similar, ¡os animo a poner un comentario!

 

P.D.: Por favor, tened en cuenta que en este blog comparto mis viajes, anécdotas y experiencias sobre viajar sin gluten por el mundo. Es posible que, en alguno de mis viajes, vaya a algún restaurante no certificado o exista el riesgo de que me contaminen con gluten. ¡Muchas gracias! 

 

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Me llamo Santi y actualmente vivo en la provincia de Barcelona. En 2001, me diagnosticaron con celiaquía y/o intolerancia al gluten… ¡por fin! Y digo “¡por fin!” porque antes de que me diagnosticaran me encontraba muy mal… ¡de veras! Además, soy intolerante a la lactosa – aunque de vez puedo permitirme comer un yogur y un poco de queso -, la alergia al pescado me mata, ¡literalmente!, y también algunas frutas (kiwi, melón, sandía y plátano). Cuando era un niño, también tuve una reacción alérgica a la penicilina pero me hicieron pruebas de nuevo hace poco y lo descartaron, así que sería otra cosa… ¡sí! Dejando el polen y las plantas de lado, estos son más o menos mis problemas con la comida… Viajar y comer son mis hobbies y creé Gluten Free Adventures por esta razón. Desde los 8 años, he viajado y vivido en distintos países… y os puedo asegurar que – más allá de los riesgos que he corrido a veces – en más de 20 años viajando por el mundo, ¡puedo contar las veces que me han “envenenado” con los dedos de una sola mano! Así que no está tan mal… ¡Espero que os gusten nuestros viajes!

1 Comentario

  1. Pues si, nos ha pasado… y no una vez.. lo ultimo, este puente en Paris.. tars reservar hotel con tiempo y enviar mails etc para saber si tenia la niña desayuno apto y decirnos que si, varias veces, incluso en el check-in, llegamos al buffet y el pan sin gluten estaba mezclado con el otro… al final, a comer el pan que llevabamos en la maleta y a buscar super para comprar mas… decepcion total en Francia, ni en mcdonals puedes comer….
    Ademas con el cacahute le pasa como a ti con el pescado… sin comentarios…

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