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Atenas: Los dioses del Olimpo no pensaron mucho en los celíacos…

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Partenon Atenas

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El viernes 17 de Febrero por la mañana me llamó el representante para confirmar la reunión del lunes en Atenas, de manera que no tuve mucho tiempo para preparar el viaje. Además, cuando recibí los billetes de avión – vía Zurich con Swiss Air – vi que no iba a estar más de 24h en Grecia, así que decidí imprimir la tarjeta de viaje sin gluten en griego, enviársela al representante junto con el listado de otros alimentos que me dan alergia – pescado, kiwi, platano, melón, sandía y manzana – y no preparar nada más.

El lunes a las 4h de la mañana salía de mi casa con un bocadillo sin gluten, unos palitos y un paquete de galletas sin gluten en el maletín. Al llegar al Aeropuerto de Barcelona, mi compañero ya tenía los billetes así que fuimos directos al control de seguridad y luego al Pans & Company para comprar su desayuno. Aunque eran las 5h de la mañana, nos zampamos un bocadillo de jamón cada uno. Yo me había levantado 10 minutos antes para poder preparar el mío, ya que no sabía que en el Pans & Company del aeropuerto tienen carta sin gluten.

Menu sin gluten en el avion

Aunque la agencia que nos reserva los vuelos informa a las aerolíneas sobre mis alergias – en la foto de la reserva del billete del segundo vuelo podréis ver que aparece “Comida Sin Gluten Confirmado” – a veces sigue siendo un problema que preparen bien un menú sin gluten combinado con otras alergias. Si son vuelos cortos no llega a ser un problema, pero cuando se trata de vuelos largos… el viaje se puede convertir en un infierno… En otra publicación os contaré la mala experiencia que tuve con Fly Emirates yendo a Sudáfrica.

chocolatina swiss air
Foto de www.confectionerynews.com

En el vuelo de Barcelona a Zurich ofrecieron un aperitivo que no pude comer. No fue un problema porque acababa de desayunar, pero cuando pasaron las azafatas ofreciendo las chocolatinas de Swiss Air, mi interés aumentó. La verdad es que la respuesta de la azafata cuando le pregunté si las chocolatinas tenían gluten fue perfecta, ya que me dijo que me traería la caja para ver los ingredientes. Lo miramos juntos al cabo de un rato y no había nada indicado. En teoría si no indica nada es que no lleva (¿estáis de acuerdo?), pero como tenía la reunión al cabo de pocas horas no quise correr ningún riesgo.
Durante el segundo vuelo, en el que tenía confirmada la comida sin gluten, ofrecían unos bocadillos y cuando la azafata llego a mí, le dije que yo era el celíaco y me trajo una “Ensalada de Quinoa para Alérgicos”. Aunque hubiese preferido el bocadillo, la ensalada no estaba mal…

Ensalada de quinoa

Al llegar a Atenas, Nikos (nuestro representante en Grecia) ya nos estaba esperando. Estuvimos gran parte del trayecto hacia la empresa hablando sobre la dieta sin gluten y las demás alergias, ya que después de la reunión iríamos a comer a un restaurante típico. Tras explicarles de forma general lo que son la celiaquía, el gluten, la contaminación cruzada, lo que me pasa si como gluten y qué productos e ingredientes pueden contenerlo, hablaron entre ellos y decidieron dónde ir a comer sin gluten en Atenas. Una vez decidido lo importante jaja, nos centramos en los puntos clave de la reunión que íbamos a tener para defender nuestro proyecto.

Salimos a las 17.30h de la reunión, contentos de lo bien que había ido y, a la vez, realmente hambrientos porque no habíamos comido nada desde hacía horas. ¡Además, lo que habíamos comido por la mañana no es que fuera un festín jaja!

comida griega sin gluten

Nos llevó solo 20 minutitos llegar al restaurante Kalívia Thorikoú en Attiki. Era un restaurante pequeñito, con mesas de madera y sillas a juego con asiento de mimbre. Al llegar, vino el camarero/cocinero y nos ofreció el menú en griego. Ese señor no hablaba inglés… aquí la importancia de llevar siempre la tarjeta de viaje sin gluten en el idioma del país. Viendo que las posibilidades de comunicarme con el camarero eran más bien pocas, le pedí a Nikos que le explicara lo de la contaminación cruzada a la vez que le daba al camarero la tarjeta de viaje sin gluten en griego. Tras responderle un par de preguntas al camarero acerca de lo que podía comer y cómo se podía cocinar, Nikos pidió los entrantes: una porción de queso feta con aceite y especies; una ensalada griega y una crema de yogur con ajo y trozos de cebolla y pepinillo crudos en la que unté los palitos de pan sin gluten que había traído. ¡Riquísimo todo!
De forma proactiva, Nikos me invitó a servirme yo el primero, para evitar que se contaminaran los platos con las migas del pan con gluten que comerían ellos.

Comer carne en atenas

De segundo, ellos pidieron chuletitas de cordero que, por lo que nos contaron, son muy típicas en Grecia, pero nosotros nos pedimos un filete de ternera de casi medio quilo cada uno. Necesitábamos reponer energía y, normalmente, en las chuletitas de cordero hay poca carne, especialmente si te traen costillitas.
Después de cenar hicimos el check-in al hotel y, tras dejar las maletas y asearnos un poco, fuimos a dar un paseo por el centro de Atenas. Ya había caído la noche así que solo pudimos ver el Partenón, iluminado, desde lejos y pasear por las calles colindantes. Al cabo de dos horas volvimos al hotel, agotados.

templo griego

 

Al día siguiente, a las 4.30h de la mañana cogíamos el taxi hacia el aeropuerto… ¡otro madrugón! En el hotel ofrecían café y tarta pero, como era de esperar, no había nada sin gluten, así que me esperé en el aeropuerto. Tampoco tenía mucho hambre a esas horas… por desgracia cuando llegamos al aeropuerto de Atenas, la mitad de tiendas y bares estaban cerrados por reformas, así que no encontré nada y tuve que conformarme con el yogur sin gluten y sin lactosa que me dieron en el vuelo de Atenas a Zurich, dónde nos esperaban 4 horas de escala.

Comer sin gluten en aeropuerto de Zurich

¿Qué haces 4 horas de escala en un aeropuerto? Pues caminar, ver tiendas y comer… no puedes hacer mucho más… ¡así que eso hicimos! De hecho, después de patearnos el aeropuerto un par de veces y entrar en estado de shock cuando vimos una tienda de navajas Victorinox en la que nos dijeron que estaba permitido entrar en el avión con una navaja de menos de 4cm de hoja – ¿hola? Te hacen dejar el cepillo eléctrico porque dicen que si le quitas el cabezal puede convertirse en un arma punzante, pero te dejan entrar en el avión con cuchillo de 4cm… ¡no entiendo nada! – decidimos ir a al punto de información para preguntar si tenían identificado algún restaurante válido para mí. No disponían de esta información… ¡genial! Llamaron a un par de restaurantes que dieron respuesta negativa. Finalmente la chica de información me recomendó comer una ensalada en uno que había allí al lado. ¡Ni hablar! No quería ensalada…

Comer sin gluten en Suiza

En vista de las posibilidades y teniendo en cuenta que solo podía comer ensalada, le propuse a mi compañero de ir a un restaurante que habíamos pasado de largo porque en la pizarra solo anunciaban bollería. El restaurante se llama Chale Suisse. Total, ya que no comería nada en ningún sitio porque no me apetecía ensalada, al menos que él pudiese comer bien. Para mi sorpresa, una vez sentados y con la carta en la mano vi que tenían una leyenda indicando algunos alérgenos. ¡Problema solucionado! Me pedí unas patatas “rösti” con huevo frito y jamón cocido que sabían a gloria. ¡Eso si fue un buen desayuno!

 

Madalena de chocolate sin gluten

Las 4 horas de espera pasaron más rápido de lo que creíamos y, durante el segundo vuelo, en vez de la quiche con verduras que servían a todo el mundo, me dieron una muffin de chocolate sin gluten que estaba muy buena también.

Ya de vuelta a Barcelona, horarios y comidas volvieron a la normalidad aunque, oye, finalmente no comí nada mal en ningún sitio. Eso sí, me hubiese gustado estar más tiempo en Atenas…

Podéis ver las fotos del viaje aquí.

 

Me gustaría poder daros más información sobre a qué restaurantes podéis ir pero, ¡no he encontrado ningún otro! ¡Tendréis que usar la tarjeta de viaje sin gluten!

 

P.D.: Por favor, tened en cuenta que en este blog comparto mis viajes, anécdotas y experiencias sobre viajar sin gluten por el mundo. Es posible que, en alguno de mis viajes, vaya a algún restaurante no certificado o exista el riesgo de que me contaminen con gluten. ¡Muchas gracias! 

 

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Me llamo Santi y actualmente vivo en la provincia de Barcelona. En 2001, me diagnosticaron con celiaquía y/o intolerancia al gluten… ¡por fin! Y digo “¡por fin!” porque antes de que me diagnosticaran me encontraba muy mal… ¡de veras! Además, soy intolerante a la lactosa – aunque de vez en cuando puedo permitirme comer un yogur y un poco de queso -, la alergia al pescado me mata, ¡literalmente!, y también algunas frutas (kiwi, melón, sandía y plátano). Cuando era un niño, también tuve una reacción alérgica a la penicilina pero me hicieron pruebas de nuevo hace poco y lo descartaron, así que sería otra cosa… ¡sí! Dejando el polen y las plantas de lado, estos son más o menos mis problemas con la comida… Viajar y comer son mis hobbies y creé Gluten Free Adventures por esta razón. Desde los 8 años, he viajado y vivido en distintos países… y os puedo asegurar que – más allá de los riesgos que he corrido a veces – en más de 20 años viajando por el mundo, ¡puedo contar las veces que me han “envenenado” con los dedos de una sola mano! Así que no está tan mal… ¡Espero que os gusten nuestros viajes!

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