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Barcelona: Comer pizza y pasta fresca sin gluten cerca de la Sagrada Familia

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Restaurantes sin gluten en Barcelona (segunda parte)

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¡Miércoles! Ya habíamos pasado la primera mitad de nuestros días juntos en Barcelona y todavía nos quedaba mucho por ver… ese día tocaba ir a visitar los monumentos de Gaudí. Además, lo organizamos muy bien, ya que muy cerca de la Sagrada Familia hay uno de los mejores restaurantes sin gluten de Barcelona. ¡Ahora os cuento!¡El primer monumento que visitamos fue La Sagrada Familia! Hoy, ya vale la pena reservar con antelación para poder entrar a visitar el templo inacabado y, más aun, hacerlo con un guía para que os explique las distintas fachadas y datos interesantes de la construcción el templo. Pero si los planes se cumplen, cuando en 2026 esté terminada, esta hermosa basílica será impresionante con sus 18 torres, en medio de Barcelona.

sagrada familia

A parte de lo alucinados que quedamos al ver el interior y conocer los detalles que nos contó la guía, creo que lo que más nos gustó fueron los vitrales: rosetones, formas y colores que representan distintos pasajes bíblicos. ¡Una pasada! Si tenéis ocasión, os recomiendo que reservéis el tour por las torres. Nosotros no pudimos hacerlo, ¡pero seguro que volveremos para verlas!Al salir del templo, sobre las 14h, fuimos directos al restaurante. Habíamos reservado en Il Piccolo Focone del 268 de la calle Dos de Mayo, muy cerca de La Sagrada Familia.

pizza sin gluten en piccolo focone

¡En este restaurante podréis comer pasta, pizzas y unos postres deliciosos! De hecho, un poco más abajo tienen una tienda dónde podréis comprar pasta fresca sin gluten. La verdad es que todas las veces que he ido he salido muy satisfecho. Esta vez, pero, ¡íbamos a comer pizza! Como la mayoría de las veces que vamos a comer fuera, nos lo partimos todo: una pizza sin gluten con tomate, mozzarella, jamón cocido y un huevo; y otra pizza sin gluten de tomate, mozzarella, salami picante y aceitunas verdes y negras.

tiramisu sin gluten en piccolo focone

¡Luego vino el postre! Siempre que tenemos la oportunidad, pedimos Tiramisú sin gluten. Aunque el que probamos en Da Nicola (Madrid) también estaba muy bueno, este me gustó más porque era muy cremoso y con poco bizcocho. ¡Delicioso! Hasta estuvimos tentados de pedirnos otro… Al salir de allí, fuimos a buscar el coche y nos dirigimos hacia el Hospital Sant Pau. Es probable que penséis en Gaudí cuando veáis los mosaicos y colores de este magnífico edificio, pero no fue construido por él, sino que lo hizo Lluis Domènech i Montaner.

recinto modernista hospital san pablo barcelona

Al llegar al recinto, entramos por una de las puertas de la Calle Sant Antoni Maria Claret y tuvimos que dar la vuelta entera pasando incluso por dentro del hospital de San Pablo. La entrada al Recinto Modernista de Sant Pau está en la esquina con Calle Cartagena. Nada más llegar al vestíbulo, los ojos se te van directos hacia el techo, de color rosado. Luego empiezas a caminar por los distintos pasillos decorados con mosaicos hasta llegar a las distintas salas de actos. De allí, puedes salir al patio central dónde verás los distintos edificios del recinto.

techos del hospital san pablo barcelona

Las distintas salas, quirófanos y los pasillos subterráneos  te tele transportan casi 100 años atrás. Aunque no todos están abiertos al público, en esta visita te haces una idea de cómo eran en esa época los hospitales, ya que durante la visita puedes ver fotografías de las instalaciones de entonces. Al salir de nuevo a la calle Cartagena, de vuelta a la actualidad, volvimos a buscar el coche para visitar el Parque Güell, desde dónde queríamos ver la puesta de sol.

Tened en cuenta dos cosas: la primera es que hay horarios y tandas para entrar y que es posible que encontréis alguna cola para comprar las entradas; la segunda es que si vais en coche, es probable que tengáis problemas para encontrar aparcamiento cerca del parque.

salamandra parque guell

Como era de esperar, el parque estaba abarrotado de gente. Todo el mundo quería hacerse fotos con la salamandra y desde la terraza de arriba, con vistas al mar y a Barcelona. Normalmente, encontraréis menos gente en la parte inferior de la terraza y en los caminitos que suben hacia ella. Tras hacer unas cuantas fotos de los techos de la sala hipóstila, nos dirigimos hacia la salamandra. Empezaba a caer el sol y la gente ya se dirigía hacia arriba para fotografiar la puesta. Tras esperar unos minutos a que la gente que esperaba antes que nosotros se hiciera la fotografía, finalmente pudimos hacernos ese selfie tan común entre los turistas.

puesta de sol desde el parque guell

Desde allí, subimos hacia la parte superior por el pórtico de la lavandera, también muy famoso por sus columnas y techo curvado. Llegamos arriba y nos encontramos con toda la marabunta. Muchísima gente apelotonada en los bancos de mosaico. Finalmente se hizo un huequecito y pudimos sentarnos para admirar la puesta de sol.

Nos quedamos allí hasta que abrieron el parque, ya casi de noche. De allí fuimos a casa a hacernos una tortilla de calabacín y a dormir. Ya solo quedaba un día y queríamos aprovecharlo. Si queréis comer cerca de allí, tened en cuenta que en el restaurante que hay justo delante del parque, en la calle Olot, no podréis comer sin gluten. Cerca encontraréis el Restaurante LaVietnamita, en la calle Torrent de L’Olla y el Creps Barcelona de la calle Verdi (ambos están relativamente cerca). 

Monasterio de Montserrat Barcelona

A veces, cuando te propones aprovechar el día, ¡simplemente te duermes! Eso es lo que nos ocurrió… llegábamos a Montserrat sobre las 12 del mediodía. Y os podréis imaginar lo que pasa a es ahora… ¡sí! Ya han llegado todos los autobuses, hay una cola de hora y media para ver a la virgen y casi no se puede aparcar… pero algo de suerte nos quedaba, ya que encontramos aparcamiento bastante fácil.

Allí arriba, podréis ver el monasterio de Santa Maria de Montserrat, custodiando “La Moreneta” – también conocida como La Virgen de Montserrat. Aparte, de lunes a viernes podréis ver la Escolanía cantar el Salve y Virolai a las 13h. Los domingos lo cantan a las 12h y, a las 18.45h, cantan el Vísperas, Salve Montserratina y Motete polifónico. Independientemente de que seáis o no religiosos, vale la pena ver cantar este coro de niños cantores, uno de los más antiguos de Europa (desde el siglo XIV).

Para comer, allí os recomendaría el Restaurante Hostal Abat Cisneros, dentro del edificio del Hotel con el mismo nombre. Aunque no tienen nada específico en el menú, en la carta hay platos sin gluten y también tienen pan para celíacos. No comimos allí porque, como era de esperar, no había sitio. Os recomiendo que llaméis unos días antes para reservar e informéis que sois celíacos.

costillitas de cordero con tomate y patatas bravas

Aunque llegamos tarde a casa y realmente hambrientos, nos pusimos a cocinar unas costillitas de cordero con tomate y unas patatas bravas. Por suerte, teníamos un fuet y unas aceitunas a mano que nos sentaron de maravilla mientras cocinábamos. De postre, nos acabamos las tarrinitas de chocolate que habíamos comprado en la fábrica de chocolate de Simon Coll que os explicábamos en el primer post.

Después de comer, descansamos un rato y, a media tarde, fuimos a Barcelona para visitar la Casa Batlló, en el Paseo de Gracia, otro de los edificios más emblemáticos de Antoni Gaudí en Barcelona.

interior casa batllo barcelona

Aunque la entrada es un poco cara, vale la pena entrar. Además, te dan una audio-guía y una especie de tableta con la que, enfocando una serie de puntos predefinidos, puedes ver imágenes de realidad virtual. Tras un último paseo por el modernismo catalán, volvimos a coger el coche para ir a aparcar al centro comercial Arenas de Barcelona. Fuimos allí porque queríamos ver los juegos de luz y música de la Fuente Mágica de Montjuic. Aquí también os recomiendo que vayáis temprano, ya que está abarrotadísimo de gente.

fuente magica de montjuic

Una vez terminado el espectáculo, esta vez sí habíamos reservado en el restaurante El Mussol, en las terrazas del centro comercial. Creo que este es uno de los restaurantes que mejor gestiona/evita la contaminación cruzada. Se nota que ha recibido formación por parte de la asociación. A parte de este, hay varios restaurantes de esta cadena en Barcelona: en Diagonal, en Glòries, en la calle Aragó (muy cerca del cruce con Paseo de Gracia), en Pedralbes y en la calle Caspe. Por desgracia, esta vez el servicio tardó más de una hora en traer nuestros platos, así que ni nos acordamos de hacer fotos a la comida que nos trajeron que, básicamente, era típica de la cocina catalana.  Aunque esta vez tardaron, normalmente no es así y se come muy bien.

Podéis ver las fotos del viaje aquí .

Si buscas otros restaurantes sin gluten en Barcelona, te recomiendo los siguientes:

1) Messie Pizza. Este es una pizzería 100% sin gluten. Sus postres también están muy buenos. Están en la calle Siracusa 15.

2) Dionisos Greek Restaurants. Si buscas comida griega sin gluten, este es un buen restaurante. Está en la Calle Aribau 50.

3) Can Conesa en Calle Llibreteria 1, es una buena opción para un bocadillo sin gluten.

4) Viena, es una cadena de comida rápida de alta calidad, dónde encontrarás ensaladas y tres tipos de bocadillos sin gluten. Están en:

– Calle Pelai 16 (Cerca de Plaza Cataluña).

– La Ramla 115.

– Pedralbes Centre en Avenida Diagonal 609.

5) Euskal Etxea, es un restaurante Vasco is dónde tienen pintxos sin gluten. Está en Placeta Montcada 1-3, en El Born.

6) El Nacional, es una buena opción para comer tapas sin gluten. Aunque no tienen menú sin gluten, tienen el listado de alérgenos y se come muy bien. Cada vez que vienen amigos del extranjero o que voy a cenar con clientes intento llevarles a este restaurante. Sólo el edificio ya vale la pena. Está en el 24 bis de Passeig de Gracia.

7) Nectari, en la Calle Valencia 28.8) Out of China, en la Calle Aribau 112. Es un chino muy distinto a los bufetes libres chinos, ya que tienen una carta sin gluten aparte y el camarero te trae la comida a la mesa. Es un restaurante de verdad.

P.D.: Por favor, tened en cuenta que en este blog comparto mis viajes, anécdotas y experiencias sobre viajar sin gluten por el mundo. Es posible que, en alguno de mis viajes, vaya a algún restaurante no certificado o exista el riesgo de que me contaminen con gluten. ¡Muchas gracias!

 

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Me llamo Santi y actualmente vivo en la provincia de Barcelona. En 2001, me diagnosticaron con celiaquía y/o intolerancia al gluten… ¡por fin! Y digo “¡por fin!” porque antes de que me diagnosticaran me encontraba muy mal… ¡de veras! Además, soy intolerante a la lactosa – aunque de vez en cuando puedo permitirme comer un yogur y un poco de queso -, la alergia al pescado me mata, ¡literalmente!, y también algunas frutas (kiwi, melón, sandía y plátano). Cuando era un niño, también tuve una reacción alérgica a la penicilina pero me hicieron pruebas de nuevo hace poco y lo descartaron, así que sería otra cosa… ¡sí! Dejando el polen y las plantas de lado, estos son más o menos mis problemas con la comida… Viajar y comer son mis hobbies y creé Gluten Free Adventures por esta razón. Desde los 8 años, he viajado y vivido en distintos países… y os puedo asegurar que – más allá de los riesgos que he corrido a veces – en más de 20 años viajando por el mundo, ¡puedo contar las veces que me han “envenenado” con los dedos de una sola mano! Así que no está tan mal… ¡Espero que os gusten nuestros viajes!

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