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Bologna: a veces, con sólo un restaurante sin gluten es suficiente

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bolonia desde la torre asinelli

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Después de visitar Bolzano (leer primera parte) y Verona (leer segunda parte), llegamos a… ¡Bolonia! La última etapa del viaje… ¿¿yaaaa?? ¡Qué rápido pasa el tiempo cuando te lo pasas bien!

Alrededor de las 6 entrábamos en Bolonia porque, a mitad de camino, encontramos una atasco que nos tuvo parados casi 40 minutos… al entrar en Bolonia, aunque el tráfico al centro (dónde teníamos el hotel) estaba restringido, antes de dejar el coche al aeropuerto fuimos a dejar las maletas al hotel, ya que no queríamos tirar de ellas desde la parada de autobús, ya que era una caminata un poco larga y llevábamos bastante equipaje.
Llegamos de vuelta al hotel entre las siete y media y las ocho de la tarde, de manera que decidimos quedarnos descansando en la habitación planeando las visitas del día siguiente. También aprovechamos para descansar un poco y buscar un restaurante sin gluten en Gluten Free Roads y en el grupo de Facebook 500 establecimientos sin gluten. No había muchas opciones así que decidimos ir al único que estaba certificado por la AIC (Asociación Italiana de Celíacos). Llegada la hora de cenar, caminamos hasta el restaurante La Capriata, en el 19 de la Strada Maggiore. Era genial porque estaba justo en el centro de Bolonia – la zona dónde se encontraban los edificios y monumentos de interés – y a 5 minutos andando desde el hotel. Además, tenían un menú sin gluten con un montón de platos distintos. Eso sí… no había pizza.

pan sin gluten en bolonia

Ese día pedimos una ensalada caprese con una especie de pan sin gluten llamado Crescentine (pan sin gluten frito, con forma de ravioli). Como plato principal, ella pidió ternera asada con salsa al vino tinto y yo pedí un plato de ravioli a la boloñesa. Aunque ese restaurante era bastante caro (60€) repetimos cada día. A veces es mejor pagar un poco más y comer seguro… al menos eso es lo que nos decíamos para consolarnos jaja.
Después de cenar, la temperatura era perfecta para dar un paseo nocturno por el centro de la ciudad, de manera que fuimos hasta la Piazza Maggiore y luego andamos hasta la Catedral. Estaba abierta, así que entramos. Nos quedamos impresionados… ¿qué hacía un edificio tan bonito rodeado de edificios más altos y oculto en medio de una avenida? Nos sentamos allí casi una hora, admirando las pinturas y esculturas…

pasta sin gluten en bolonia

Al día siguiente, “desayunamos” mientras andábamos hacia la Torre Asinelli. En Verona y Bolonia no teníamos el desayuno incluido en los hoteles, de manera que solíamos comer galletas sin gluten que nos habíamos traído. Como nos levantábamos un poco tarde, esos pequeños desayunos nos permitían aguantar bien la mañana hasta la hora de comer. Al menos eso pensábamos hasta que subimos a la torre… tras subir 498 escalones, llegamos a la cima de Bolonia. Desde arriba de la torre podías ver una vista a 360º de la ciudad. ¡Impresionante! Allí arriba había mucha gente pero no era difícil dar la vuelta y tomar fotos, ya que todo el mundo se movía en la misma dirección.

torre asinelli bolonia

Cuando llegamos abajo de Nuevo, buscamos el Archiginnasio y la biblioteca en el mapa pero, al ser domingo, estaban cerrados. Ya que estábamos cerca de la Catedral, fuimos de nuevo para visitar la cripta y el museo de las reliquias que no pudimos visitar la noche anterior. La Catedral era tan grande que nos vimos forzados a sentarnos de nuevo para admirar sus infinitos detalles. Algunos de vosotros estaréis de acuerdo y otros no, pero gracias a la religión tenemos grandes obras de arte. E historia. Al salir de la Catedral, volvimos a la Piazza Maggiore, entrando por el lado de la Piazza Nettuno. Por desgracia, la fuente de Neptuno estaba cubierta por obras de mantenimiento… y para colmo, toda la plaza mayor estaba ocupada por sillas y unas pantallas enormes porque estaban haciendo una especie de festival de cine antiguo. Aunque no pudimos verla como está normalmente, la plaza nos gustó. También vimos la Basílica de Petronius, con su extraña fachada, una mezcla de arte gótico y ladrillos… se construyó así porque el Papa paró el proyecto… y eso que es la quinta iglesia más grande en el mundo. Dentro también se puede ver que está inacabada. En cualquier caso, tiene detalles arquitectónicos muy interesantes que la hacen bastante especial. Por ejemplo, el calendario solar.

arquitectura de bolonia

Hacía muchísimo calor – no sabéis cuánto echábamos de menos la temperatura de Bolzano – y estábamos hambrientos, de manera que decidimos ir a comer a la Capriata otra vez. ¡Por supuesto! Ese día fuimos más prudentes para evitar un sablazo a la hora de pagar, así que ella pidió pollo con arroz al curry y yo un risotto con beicon, espárragos verdes y queso. ¡Estaba delicioso! Después de comer, estuvimos de acuerdo en compartir un tiramisú sin gluten con fresas. ¡Delicioso también! ¡Cuánto nos gusta comer jaja!
Con el estómago lleno y el calor que hacía en la calle, decidimos ir al hotel a echarnos una siesta.

comer sin gluten en bolonia

UPS!! Nos pasamos con la siesta… nos despertamos a las seis y media… de hecho, no fue algo malo porque a esa hora la temperatura se podía soportar mejor. Ya que la iglesia de San Luca estaba demasiado lejos, fuimos a pasear por el Quadrilattero y las callejuelas del centro antiguo de la ciudad – llenas de bares y terrazas – hasta que llegamos de nuevo a la Piazza Maggiore. Cansados de tanto andar, decidimos sentarnos en las escaleras de delante de la Basílica de Petronius hasta la hora de cenar. De hecho, vimos la puesta de sol desde allí. Era bonito ver la silueta de los tejados de los distintos edificios de la plaza con los colores del atardecer detrás. Mientras hablábamos, nos dimos cuenta de que el ejército estaba patrullando por la plaza…

A la hora de cenar, volvimos a La Capriata. ¡Sí! ¡Oooootra vez! Cabe decir que jamás se hizo repetitivo… esta vez ella pidió un risotto y yo me pedí carne. ¡Me encanta la carne! De hecho, me comí un delicioso solomillo de ternera con patatas asadas… ¡qué bueno!

risotto sin gluten en bolonia

Nuestro último día en Bolonia fue bastante ajetreado. Lo primero que hicimos fue ir a visitar el Archiginnasio, uno de los edificios más importantes de la ciudad y, hace muchos años, el edificio principal de la Universidad de Bolonia. Hoy en día, allí encontraréis la Biblioteca Municipal del Archiginnasio con más de 850.000 libros antiguos y más de 2.000 incunables (por desgracia el acceso está restringido al público) y el teatro anatómico, un aula para lecciones de anatomía rodeada de numerosas esculturas de Doctores de tiempos antiguos – con Hipócrates y Galeno como esculturas principales – decorando las paredes. Aunque gran parte del edificio está restaurado, ya que fue destruido durante los bombardeos de los Aliados durante la Segunda Guerra Mundial, es una pasada poder andar por esos pasillos e imaginar a los estudiantes de esa época corriendo de una clase a otra e intentando aprender y entender el funcionamiento del cuerpo humano. Cuando visito este tipo de sitios, me encanta sentarme en un banco de cualquiera de esas viejas cámaras, cerrar los ojos, respirar hondo e imaginarme como debía ser en esos años

archiginnasio de bolonia

Después el Archiginnasio fuimos a comer por última vez en Bolonia. Intentamos ir al McDonalds ya que nos apetecía un poco de comida rápida, pero en el McDonalds italiano solo te ofrecen una hamburguesa con pan sin gluten. ¡Literalmente! Sin salsa ni pepinillo ni nada más. Solo hamburguesa y pan. Viendo el panorama, decidimos volver a La Capriata. Esta vez, ambos pedimos pasta: ella pidió tortellini y yo tagliatelle al ragú. Después de comer, fuimos a visitar la biblioteca, un edificio antiguo con las ruinas del primer edificio en el sótano. Para acabar, fuimos a dar un último paseo por las calles de Bolonia, cogimos las maletas y un taxi hasta el aeropuerto.
Al llegar a Barcelona, fuimos al McDonalds a comer un menú sin gluten entero cada uno, ¡con salsas, patatas y pepinillo jaja!

Y sí… el viaje había terminado…

biblioteca de bolonia

 

Para ver las fotos del viaje, haz click aquí.

 

En cuanto a otros restaurantes sin gluten en Bolonia que encontramos cerca del centro, contactamos con ellos por teléfono para asegurarnos y no quedamos muy convencidos, de manera que solo fuimos a La Capriata. Además, este está certificado por la Asociación de Celíacos de Italia.

 

P.D.: Por favor, tened en cuenta que en este blog comparto mis viajes, anécdotas y experiencias sobre viajar sin gluten por el mundo. Es posible que, en alguno de mis viajes, vaya a algún restaurante no certificado o exista el riesgo de que me contaminen con gluten. ¡Muchas gracias! 

 

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Me llamo Santi y actualmente vivo en la provincia de Barcelona. En 2001, me diagnosticaron con celiaquía y/o intolerancia al gluten… ¡por fin! Y digo “¡por fin!” porque antes de que me diagnosticaran me encontraba muy mal… ¡de veras! Además, soy intolerante a la lactosa – aunque de vez en cuando puedo permitirme comer un yogur y un poco de queso -, la alergia al pescado me mata, ¡literalmente!, y también algunas frutas (kiwi, melón, sandía y plátano). Cuando era un niño, también tuve una reacción alérgica a la penicilina pero me hicieron pruebas de nuevo hace poco y lo descartaron, así que sería otra cosa… ¡sí! Dejando el polen y las plantas de lado, estos son más o menos mis problemas con la comida… Viajar y comer son mis hobbies y creé Gluten Free Adventures por esta razón. Desde los 8 años, he viajado y vivido en distintos países… y os puedo asegurar que – más allá de los riesgos que he corrido a veces – en más de 20 años viajando por el mundo, ¡puedo contar las veces que me han “envenenado” con los dedos de una sola mano! Así que no está tan mal… ¡Espero que os gusten nuestros viajes!

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