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Bolzano: en la cuna de los productos sin gluten del envase amarillo

Meran 2000

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Este verano fue distinto a otros veranos… primero porque debido a un cambio de trabajo, sólo tenía dos semana de vacaciones en vez de las cuatro que nos tocan en España; segundo porque volví a la ciudad en la que viví años atrás, durante más de 8 meses, cuando trabajaba para el Grupo Dr. Schär… ¡en el norte de Italia! ¡Fue un viaje genial al paraíso de las pizzas, la pasta y los helados, visitando sitios que me eran familiares y descubriendo otras partes de Italia que todavía no conocía!

Algunos de vosotros pensaréis: ¿pizza?, ¿pasta?, ¿helado? ¡Pero si estos platos contienen gluten! La respuesta es “¡SÍ!” y, a la vez, un rotundo “¡NO!”. ¿Por qué? De hecho, ser celíaco en Italia no es nada difícil, ya que por lo que tengo entendido (y si me equivoco por favor corregidme), los celíacos italianos reciben dinero del gobierno para cubrir la diferencia de precio entre los productos sin gluten y los productos convencionales. Aparte, la AIC (Asociación Italiana de Celiacos) ha hecho un gran trabajo formando a restaurantes. Algunos fabricantes de productos sin gluten también han contribuido en ello, creando los Pizza Points y formando a los restaurantes a los que venden sus productos.

Este era nuestro plan: 4 días en Merano y Bolzano – 2 días en Verona – 3 días en Bolonia.

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Llegamos a Merano alrededor de la una de la tarde… ¡destruidos! Sí, esta es la palabra correcta. Nos habíamos levantado a las cuatro de la madrugada (demasiado pronto para estar de vacaciones) para poder coger el avión a las seis en el Aeroport del Prat en Barcelona. Al llegar a Bolonia, alquilamos un coche – un Fiat 500 – para conducir tres horas y media hasta Merano… la verdad es que estaría mintiendo si os dijera que no estaba contento de conducir de nuevo por aquellas carreteras que pasan por los valles de Trentino-Alto Adige hasta llegar a Bolzano, conduciendo a través de las altas montañas llenas de iglesias antiguas, pueblos preciosos y castillos medio en ruinas… ¡pero hubiese preferido hacerlo más tarde! Lo primero que hicimos antes de ir al apartamento fue pasar por el Happy Pizza en Burgstall, para ver si estaba abierto. Este fue el primer restaurante al que fui cuando llegué a Burgstall por primera vez, en 2011, y todavía es mi restaurante favorito en la zona. ¡Allí me sentía como en casa! Un servicio excepcional que ofrece deliciosas pizzas sin gluten y tiramisú sin gluten de postre. Por desgracia, el restaurante estaba cerrado y no parecía que hubiese estado abierto ningún día en el último año… ¡qué decepción!

comer pizza sin gluten en merano

Decidimos ir a Merano, dejar las maletas en el apartamento y buscar una alternativa para comer algo. ¡Estábamos realmente hambrientos! Sin saber que era el mismo restaurante que se había trasladado a Merano, fuimos a la Pizzería Happy Pomodoro en Laurinstrasse 8… ¡para mi sorpresa, era el mismo restaurante que buscábamos en Burgstall! Después de comernos una buena pizza sin gluten, fuimos al supermercado a comprar aguas y desayuno e, al llegar a casa, hicimos una buena siesta. De hecho, un detalle interesante del supermercado (Spar) es que disponen de una lista de todos los ingredientes de los productos que venden, cosa que creo que es muy interesante para las personas alérgicas.

pasta sin gluten en renon

Después de la siesta, nos dimos una reconfortante ducha y nos dirigimos hacia Ritten para visitar a mis amigos Dietmar y Sibylle. Igual que Merano, Ritten es otro lugar precioso del Alto Adige desde el que se puede disfrutar de magníficas vistas de la parte más famosa de Los Dolomitas. Hacía más de de dos años que no nos veíamos, de manera que teníamos mucho de qué hablar. Después de una agradable charla en su terraza mientras nos tomábamos un Hugo – leído “jugo”, es una bebida hecha con jarabe de saúco, prosseco y agua mineral – disfrutando de las vistas de los Dolomitas, nos invitaron a cenar. ¡Macarrones sin gluten al pesto! ¡Pesto casero! ¡Delicioso! Aunque todavía estábamos llenos de la comida (eran las siete y media de la tarde, bastante temprano para una cena española) disfrutamos mucho con esa cena. Después de unos relajados momentos de sobre mesa, volvimos directo al apartamento para dormir.

comer sin gluten en bolzano

Al día siguiente, nos levantamos un poco tarde. Desayunamos algo ligero y fuimos a dar un paseo por Merano. ¡Me encanta ese pueblo! Antiguo, acogedor, limpio, tranquilo y con un equilibrio perfecto entre civilización y naturaleza. Cuando nos entró hambre de nuevo, cogimos el coche para ir hacia Bolzano a comer en el restaurante Walther’s – en la Plaza Walther, en el centro de Bolzano – que dispone de una carta entera sin gluten. Nos comimos una ensalada caprese (mozzarella y tomate) y otra pizza sin gluten. ¡Esta vez para compartir! Cuando terminamos de comer, fuimos hacia el funicular para subir a Ritten de nuevo para visitar las Pirámides de Arena.

El viaje en teleférico nos ofreció una amplia vista del valle, con la ciudad de Bolzano en medio, con el río que la cruza. Cuando llegamos a Soprabolzano, cogimos el antiguo tren hasta Collalbo y caminamos alrededor de 40 minutos hasta llegar a las pirámides, que nos recordaron a las que habíamos visto en Las Bardenas Reales en Navarra (España), formadas por la constante erosión del viento, la lluvia y los cambios de temperatura. Esos días no hacía muy buen tiempo pero esto era algo bueno porque si hubiese hecho calor, probablemente habríamos muerto caminando bajo el sol… estuvimos un buen rato relajándonos y tomando fotos del impresionante paisaje que ofrecían las pirámides de tierra con los Dolomitas detrás… ¡un lugar totalmente recomendado para visitar! Mientras volvíamos hacia el tren, sobre las seis y media de la tarde, decidimos parar a tomar algo… ¡adivinad qué! ¡Otro Hugo jajaj! La verdad que fue muy divertido porque creíamos que estábamos justo al lado de la estación de tren, pero en realidad estábamos a 2km… de manera que tuvimos que correr un poco para coger el tren… ¡un poco mareados jaja! ¡Pero lo conseguimos!

piramides de arena de renon

Al llegar de nuevo a Soprabolzano, decidimos volver a casa a descansar. Todavía estábamos bastante cansados e Isabel empezaba a encontrarse un poco mal… ¡la gripe! Llegamos a casa sobre las nueve de la noche. Preparamos una cena ligera y pasamos el resto del tiempo antes de irnos a la cama jugando a un juego sobre marcas y logos… la verdad es que siempre lo pasamos muy bien juntos, de manera que quedarnos en casa no suponía ningún problema. Al día siguiente, ella se encontraba fatal de manera que decidimos quedarnos todo el día en casa para que se recuperara. Por la tarde, ya se encontraba un poco mejor y fuimos a pasear por los jardines de Merano. Estaba un poco nublado y hacía viento, de manera que tuvimos que abrigarnos un poco. El paseo fue perfecto hasta que llegamos a la Plaza de las Termas, que empezó a llover a cantaros. Llegamos a casa empapados.

visitando Merano en Alto Adige

Al día siguiente – último día en esa zona – subimos a la montaña de Vigiljoch con el funicular. Esta es otra de tantas montañas alucinantes con una pequeña iglesia en la cima de un montículo que hay arriba desde el que se puede ver el valle desde el otro lado. De hecho, después del funicular, hay dos opciones para llegar a la iglesia: caminando o con el telesilla. Nosotros cogimos el telesilla porque no teníamos mucho tiempo y, en ese momento, los dos nos encontrábamos un poco mal… tras visitar la pequeña iglesia, bajamos de nuevo a Lana, el pueblo desde donde se coge el funicular, y fuimos a comernos la última pizza del viaje antes de irnos a Verona. Ya habíamos completado la primera parte del viaje… ¡pero todavía nos quedaban muchas aventuras en Italia!

monte vigilius

Para ver las fotos del viaje, haz click aquí.

 

Aunque el Walther’s (Bolzano) y la Pizzeria Happy Pomodoro (Merano) son los restaurantes que más me gustan, aquí os dejo algunos más:

En Bolzano:

1)  La Lanterna en Via Rovigo 14.

2) Grissino en Via Macello 53.

3) Blue Moon en Via Argentieri 3.

 

En Merano:

1) Sieben en Portici 232.

2) Forsterbrau en Corso di Liberta 90.

Tarjeta de viaje sin gluten en Italiano

P.D.: Por favor, tened en cuenta que en este blog comparto mis viajes, anécdotas y experiencias sobre viajar sin gluten por el mundo. Es posible que, en alguno de mis viajes, vaya a algún restaurante no certificado o exista el riesgo de que me contaminen con gluten. Tended en cuenta que la lista de referencias puede cambiar. Por favor, aseguraos siempre antes de comer en los restaurantes que recomendamos. ¡Muchas gracias! 

 

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