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Restaurantes sin gluten en Cadaqués (Costa Brava)

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restaurantes sin gluten en cadaques

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Ooohhh, ¡qué bien! La primavera ya está aquí y esta Semana Santa hemos tenido un tiempo maravilloso: sol y calor. ¡Perfecto!

¡Lo que más me gusta de estas fechas es que la temporada de piscina y playa queda oficialmente inaugurada! Y al ser todavía un período de transición entre invierno y primavera, hace que sean muy divertidas porque las calles se convierten en una pasarela muy variada: junto con los “guiris”, los más valientes ya han hecho el cambio de ropa y pasean por la calle luciendo orgullosos su piel roja por el sol; y los más frioleros y blanquitos (me incluyo en este último grupo) todavía van de largo con la ropa de invierno. ¡Me encanta!

Cadques costa brava

Llegué a Cadaqués sobre las 13.30h de la tarde… bastante más tarde de lo que me habría gustado pero no tenía ninguna prisa: ¡estaba de vacaciones! Tras hacer el registro en el Hostal Marina, justo en el centro del pueblo, fui a aparcar el coche. En Cadaqués hay dos opciones cerca del centro: aparcar gratis o pagando. Opté por la primera opción, de manera que conduje hacia la riera, que está justo a continuación de la calle del hostal, y dejé el coche allí los dos días. Allí conocí a una pareja de California que, al ver el logo de Gluten Free Adventures en mi coche, me preguntaron por la página y estuvimos hablando sobre la dieta sin gluten y cómo lo hacía para viajar. Ellos eran veganos. Según mi opinión, su dieta les limita más que la nuestra.

coche gluten free adventures

Ahora sólo me quedaba encontrar el restaurante La Gritta, en el número 7 de la Plaça del Passeig. Es un restaurante italiano en el que, aparte de carne, pescado y ensaladas, podréis comer pasta y pizza sin gluten. En cuanto a la pasta sin gluten, tienen macarrones y espagueti, y en cuanto a las pizza sin gluten os pueden hacer cualquiera aunque recomiendan que escojamos pizzas con pocos ingredientes, ya que la masa es muy fina y, si la cargan mucho, se les rompe dentro del horno… ¡ya sabemos que las masas sin gluten son difíciles! Como tenía intención de ir a comer y a cenar, decidí comer pizza y cenar pasta. Estaba hambriento, de manera que pedí una Pizza Prosciutto sin gluten.

comer sin gluten en la gritta cadaques

Quedé sorprendido con lo rápido que me trajeron la pizza. ¡Tenía una pinta deliciosa! Masa muy fina, tostadita por los bordes y al punto en el centro: ¡cómo a mí me gusta! Aunque la pizza tenía un tamaño bastante estándar, la pizza no me duró nada… no sé si es porque tenía mucha hambre o porque la pizza estaba muy buena (creo que por ambas razones), ¡pero me pedí otra! Esta vez la Pizza Salami sin gluten. Al terminar la segunda me habría comido un tiramisú sin gluten pero, como no tenían, decidí pedir la cuenta e irme al hostal a hacer una siesta. Después de tal comilona y con el calor que hacía, no podía salir a pasear…

calles de cadaques costa brava

Descansado y con la digestión casi hecha, a las cinco de la tarde salí a pasear por el pueblo. Al salir del hostal, crucé la riera y fui hacia la derecha, dónde hice una de las cosas que más me gustan cuando viajo solo: sentarme en un banco y observar (en este caso la gente, los edificios, los barcos, y ver el mar), disfrutando del lugar.
Al cabo de un rato, me levanté y seguí por el paseo hasta que llegué a una plaza y enfilé hacia arriba, pasando por calles estrechas, con el suelo de piedra y casas blancas con las puertas azules. Zigzagueando por el interior del pueblo, me perdí durante casi una hora caminando por calles aleatorias, entrando y saliendo hacia el mar hasta llegar arriba del todo, dónde se encuentra la iglesia y se puede ver una vista panorámica del pueblo frente al mar.

panoramica de cadaques costa brava

De allí, bajé directo hacia el Paseo Marítimo y caminé hacia el otro lado del pueblo, dirección a Portlligat. Aunque es un pueblo costero, Cadaqués está situado en el Cap de Creus, una zona abrupta y rocosa con algunas pendientes bastante pronunciadas que ofrece numerosas calitas en las que ir a pasar el día. Tras 10-15 minutos andando, llegué a Portlligat y, al ver que tenía que seguir andando demasiado para llegar al faro, decidí tumbarme a descansar en uno de los bancos que había al lado de una calita y, bueno con esa brisa y el ruido de las olas entré en una especie de trance hasta que me dormí.

calas de portlligat costa brava

Estuve allí tumbado casi una hora y, al despertar, ya hacía el típico airecito de la puesta de sol así que, me puse el jersey y volví hacia Cadaqués para verla desde la orilla del mar, casi desde el final del Paseo Marítimo, disfrutando de una panorámica del pueblo impresionante. Es una pena que la fotografía no transmita lo bonita que era esa imagen. Aunque no estaba Isabel con su súper-cámara para plasmarlo, compartí ese momento con ella a través de instagram.

puesta de sol en cadaques

Caído el sol, me dirigí de nuevo hacia el centro dónde, tras hacer una reverencia a la estatua de Salvador Dalí que hay en el paseo, me dirigí al Supermercado SPAR para comprar agua. ¡Estaba sediento! Ya que estaba en el supermercado, aproveché para buscar la sección de dietética y, aunque básico, tienen un surtido lo bastante amplio de pan, pasta, galletas, cereales y bollería para abastecerse para unos días, sobre todo si alquilas un apartamento allí.

comparar sin gluten en cadaques costa brava

Con la compra hecha, volví al hostal a dejar todo y me fui directo a La Gritta otra vez, para cenar. Esta vez pedí espagueti a la carbonara. Teniendo en cuenta que era la hora de cenar y que los platos eran bastante grandes, con uno me bastó. A la hora del postre, estaba tan lleno que no me apetecía nada más de comer pero, como estaba en un restaurante italiano, pedí un limoncello para hacer mejor la digestión y salí a pasear un poco por el pueblo de noche, para bajar la comida antes de ir a dormir.

panoramica cadaques de noche

Al día siguiente, mientras daba un último paseo por el pueblo, desayuné unas galletas con pepitas de chocolate que había comprado en el supermercado y, al terminar, fui a buscar el coche para ir hacia El Faro del Cap de Creus, en el punto más oriental de la península ibérica, al norte del Golfo de Rosas. Me encantó conducir hasta allí porque la carreterita que para llegar es muy estrecha y va bordeando el cabo hasta llegar a la punta, donde hay un faro y un restaurante. Tras contemplar el mar y caminar de lado a lado del cabo, volví al coche y me fui a l’Estartit para comer con mis Padres.

far del cap de creus

Y aquí terminaba el viaje, viendo las Illes Medes, otro de mis lugares favoritos de la Costa Brava

illes medes estartit

Podéis ver las fotos del viaje aquí.

P.D.: Por favor, tened en cuenta que en este blog comparto mis viajes, anécdotas y experiencias sobre viajar sin gluten por el mundo. Es posible que, en alguno de mis viajes, vaya a algún restaurante no certificado o exista el riesgo de que me contaminen con gluten. ¡Muchas gracias!

 

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Me llamo Santi y actualmente vivo en la provincia de Barcelona. En 2001, me diagnosticaron con celiaquía y/o intolerancia al gluten… ¡por fin! Y digo “¡por fin!” porque antes de que me diagnosticaran me encontraba muy mal… ¡de veras! Además, soy intolerante a la lactosa – aunque de vez puedo permitirme comer un yogur y un poco de queso -, la alergia al pescado me mata, ¡literalmente!, y también algunas frutas (kiwi, melón, sandía y plátano). Cuando era un niño, también tuve una reacción alérgica a la penicilina pero me hicieron pruebas de nuevo hace poco y lo descartaron, así que sería otra cosa… ¡sí! Dejando el polen y las plantas de lado, estos son más o menos mis problemas con la comida… Viajar y comer son mis hobbies y creé Gluten Free Adventures por esta razón. Desde los 8 años, he viajado y vivido en distintos países… y os puedo asegurar que – más allá de los riesgos que he corrido a veces – en más de 20 años viajando por el mundo, ¡puedo contar las veces que me han “envenenado” con los dedos de una sola mano! Así que no está tan mal… ¡Espero que os gusten nuestros viajes!

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