Inicio Cuenca Cuenca: los mejores restaurantes sin gluten que hay entre el Huécar y...

Cuenca: los mejores restaurantes sin gluten que hay entre el Huécar y el Júcar

2017
Compartir
restaurantes sin gluten en cuenca

Change language / Cambiar idioma: es en

Ay Cuenca… tan lejos que parece y tan cerca que está. A tan solo dos horas de Madrid, y a cinco de Barcelona, Cuenca es un lugar perfecto para ir a pasar un fin de semana. De hecho en un fin de semana no te la acabas. ¡Es imposible! Además, todavía no he podido ir a todos los restaurantes sin gluten que hay allí, ¡así que volveré seguro! ¡La próxima vez quizá en Semana Santa, para ver las procesiones!

Llegamos a la Posada de San Martín en la Calle Alfonso VIII nº 39 sobre las siete de la tarde. Las últimas veces que he estado en Cuenca he dormido allí. Me gusta mucho porque estás a tiro de piedra de la Plaza Mayor y, desde la habitación, tienes vistas a la Hoz del Huecar. Además, en verano se está muy fresco y, en invierno, no hace frío en las habitaciones. Después de regalarnos un merecido descanso, fuimos a cenar al Restaurante El Secreto, en la calle Alfonso VIII nº 81. Es un restaurante pequeñito que también ofrece vistas a la Hoz del Huecar. Al ser de noche, podíamos ver el Cerro del Socorro iluminado.

Carta sin gluten en el secreto cuenca

Al sentarnos en la mesa, ya había un platito con mantequilla de ajo y pan con gluten. Lo dejamos en la otra mesa y, al pedir la carta, ya les informamos que éramos celíacos para que tuvieran tiempo de preparar el pan en el horno. Como veis en la foto de arriba, en la carta, están indicados los 14 alérgenos, así que no tendréis problema en identificar qué platos podéis comer. Esta vez, de primero nos pedimos una terrina de foie con crema de higos y salsa PX. ¡Estaba delicioso! Además, rápidamente nos trajeron un botecito de mantequilla de ajo aparte para que la probáramos.

terrina de foie sin gluten

De segundo, Isabel pidió unas chuletillas de cordero glaseadas encima de una cama de patatas al horno que estaban para chuparse los dedos. Yo pedí un magret de pato con frutos secos que también estaba delicioso. Además, a un lado había unas patatas como las de las chuletillas de Isabel que, junto con la salsa que llevaba el pato, le daban un toque muy rico. El sabor fuerte del pato y el dulce de las pasas y la salsa le daban un contraste muy interesante. Al terminar, fuimos a dar un paseo para ver la plaza mayor y la catedral de noche y volvimos al hotel.

magret de pato con frutos secos

Al día siguiente nos levantamos a una hora razonable y, tras desayunar un bizcocho zebra que había traído Isabel, fuimos a buscar el coche al Parking de Mangana y fuimos a visitar la Ciudad Encantada. A modo informativo, este parking está unos 200m más abajo de la Posada de San Martín y, si te haces un bono, está muy bien de precio. Llegamos allí al cabo de 1 h y, al comprar la entrada, nos dijeron que por un euro más podíamos visitar la ciudad con una guía que nos iría explicando leyendas y anécdotas interesantes de cada parte de esa zona.

martillo de piedra ciudad encantada cuenca

Hicimos bien en visitar la ciudad con un guía. La visita duró una hora y media y Elena (o Helena, no sé cómo lo escribe) la hizo muy amena. Además, descubrimos otra forma que no habían visto: ¡un hipopótamo muy cerca de la figura de la piedra tortuga! Algunas figuras eran muy fáciles de ver y otras no tanto… aunque bueno, lo pasamos muy bien dejando volar la imaginación e intentando adivinar a qué se parecía cada roca. De hecho, era como mirar nubes de otro color. La parte que más le gustó a Isabel fue “El Mar de Piedra”. A mi creo que “El Tobogán”.

mar de piedra ciudad encantada cuenca

Salimos de allí un poco justos de tiempo, y nos habría gustado poder comer en el Restaurante del Hostal que hay justo delante de la entrada a la Ciudad, pero habíamos llamado un par de veces para preguntar si podían servirnos una comida sin gluten y no conseguimos contactar con ellos. En vista del éxito, fuimos a lo seguro y reservamos en la Posada de San José a las dos de la tarde. Este restaurante está en el nº 4 de la Ronda Julián Romero, en una casita muy antigua que también ofrece vistas a la Hoz del Huecar.

tabla embuditos sin gluten posada san jose cuenca

Llegamos al restaurante muertos de sed y con mucha hambre… ¡para variar! Al traernos la carta, dónde también había los 14 alérgenos debidamente indicados, lo tuvimos claro al momento: primero de todo, ¡una botella de agua! Y como entrante compartiríamos una tabla de embutidos ibéricos. ¡Qué bueno estaba ese surtido de lomo, chorizo y salchichón! Nos trajeron tostadas y crackers sin gluten y, aunque no era el mejor pan para disfrutar de ese embutido tan bueno… ¡Disfrutamos muchísimo comiéndo!

solomillo de cerdo con salsa al vino tinto sin gluten

De segundo, Isabel pidió un solomillo de cerdo ibérico con reducción de vino tinto, patata ibérica y salteado de setas que estaba realmente bueno. ¡Se deshacía en la boca de lo tierno que era! Yo pedí las chuletillas de cordero de lechal fritas con ajos tiernos y acompañadas con patatas fritas caseras. ¡Me quedé con las ganas de probar el morteruelo! Esta vez no tomamos postre… ¡nos habíamos quedado genial!

casas colgadas cuenca

Salimos del restaurante con el dilema de si ir a la habitación a descansar un rato y esperar a que hiciera menos calor o si ir directamente a la Ruta de las Caras en Buendía. Teníamos que ir al coche de todas formas porque habíamos olvidado las llaves allí y, mientras bajábamos desde el restaurante al Parking, nos desviamos un poco hacia el Puente de San Pablo para ver las Casas Colgadas (¡ojo no preguntéis a un conquense por las “Casas Colgantes” porque se enfadan!). Pasaban de las 4 de la tarde y, realmente, éramos conscientes de que si íbamos a la habitación nos entraría la pereza y acabaríamos sin ir a las Caras de Buendía.

helados sin gluten mercadona

Así que… ya que teníamos que ir al coche y estábamos muertos de sed, decidimos ir directo a la Ruta de las Caras haciendo una paradita en Mercadona para comprar unos helados de agua. Acabamos con una caja de mini helados de 18 unidades… ¡suerte que eran pequeños! Cuando nos terminamos la segunda bolsa decidimos parar… Llegamos al pantano de Buendia al cabo de una hora aproximadamente. Allí dejamos el coche y caminamos casi una hora viendo las distintas esculturas y relieves esculpidos en las rocas areniscas. Si vais en verano, os recomiendo que os llevéis el bañador y os acerquéis al pantano para refrescaros… ¡qué calor!

calavera ruta de las caras buendia

Al acabar la ruta, enfilamos por un caminito hasta Buendia, de vuelta a Cuenca para ir al hotel a refrescarnos y, luego, al Restaurante RAFF, que antes era el Horno de las Campanadas del hotel Leonor de Aquitania. Habíamos ido a reservar por la tarde y les habíamos informado de que los dos somos celíacos. El maître nos había dicho que no nos preocupáramos, que no había problema… al llegar, nos dieron la carta y buscamos la leyenda. En este restaurante va por números y, el número 4, corresponde a los platos que contienen gluten. Para nuestra sorpresa, el número 4 estaba en casi todos los platos.

platos sin gluten raff cuenca

Al ver la carta, hablamos con la camarera y le dijimos que no teníamos muchas opciones, ya que casi todos los platos tenían gluten. Al cabo de un rato, vino el maître y, después de explicarnos que podían adaptarnos algunos platos, ya que “creía” que los ingredientes no tenían gluten, decidimos quedarnos. Tras tantos “creo que esto podéis comerlo”, decidimos ir a lo seguro y apañamos la cena con un par de barritas de pan para acompañar un surtido de quesos, un plato de jamón ibérico y uno de carpacho. No comimos mal, pero no era lo que esperábamos tras la respuesta que nos habían dado cuando fuimos a reservar.

grotte cuenca
Foto de su página web

Al salir del restaurante fuimos a tomar algo a La Grotte del Huécar, justo al lado del Teatro Auditorio. Este restaurante-terraza-bar de copas es una pasada porque está situado en el interior de una cueva natural, donde han acomodado tres plantas respetando las formas de la roca. Además, con las luces de colores con que la iluminan le dan un aspecto muy moderno. Desconozco si pueden servir comida sin gluten, pero sería genial poder comer allí para continuar la noche de juerga con los amigos.

Catedral de Cuenca

Fuimos a dormir bastante tarde, de manera que al día siguiente apuramos la hora de salida de la Posada. Tras dejar la habitación, fuimos a buscar el coche y nos dirigimos directos a Palomera, un pueblo que está a orillas del río Huécar y dónde hay un restaurante, La Noguera, en el que se come muy bien. Para terminar el fin de semana, nos pedimos un solomillo (muy muy tierno) a la plancha con patatas y huevos fritos que nos sentaron de maravilla. Y de postre, sandía para Isabel y para mí un helado de nata y chocolate. Una comida sencilla y buena para acabar un fin de semana gastronómico en una de las ciudades más conocidas de Castilla la Mancha.

restaurante la noguera palomera cuenca

Próxima parada, ¡Zaragoza!

Podéis ver las fotos del viaje aquí.

P.D.: Por favor, tened en cuenta que en este blog comparto mis viajes, anécdotas y experiencias sobre viajar sin gluten por el mundo. Es posible que, en alguno de mis viajes, vaya a algún restaurante no certificado o exista el riesgo de que me contaminen con gluten. ¡Muchas gracias!

 

¡SUBSCRÍBETE A NUESTRO BOLETÍN PARA NO PERDERTE NINGUNA PUBLICACIÓN!

Subscríbete a nuestro boletín

* indicates required





Compartir
Artículo anteriorDa Nicola – restaurantes sin gluten en Madrid
Artículo siguienteZargoza: tapas sin gluten y comida típica. ¡Todo delicioso!
Me llamo Santi y actualmente vivo en la provincia de Barcelona. En 2001, me diagnosticaron con celiaquía y/o intolerancia al gluten… ¡por fin! Y digo “¡por fin!” porque antes de que me diagnosticaran me encontraba muy mal… ¡de veras! Además, soy intolerante a la lactosa – aunque de vez en cuando puedo permitirme comer un yogur y un poco de queso -, la alergia al pescado me mata, ¡literalmente!, y también algunas frutas (kiwi, melón, sandía y plátano). Cuando era un niño, también tuve una reacción alérgica a la penicilina pero me hicieron pruebas de nuevo hace poco y lo descartaron, así que sería otra cosa… ¡sí! Dejando el polen y las plantas de lado, estos son más o menos mis problemas con la comida… Viajar y comer son mis hobbies y creé Gluten Free Adventures por esta razón. Desde los 8 años, he viajado y vivido en distintos países… y os puedo asegurar que – más allá de los riesgos que he corrido a veces – en más de 20 años viajando por el mundo, ¡puedo contar las veces que me han “envenenado” con los dedos de una sola mano! Así que no está tan mal… ¡Espero que os gusten nuestros viajes!

2 Comentarios

    • ¡Muchas gracias Miguel Ángel! ¡De seguro que la próxima vez que vayamos a Cuenca vendremos a vuestro restaurante! ¡Se come de maravilla! ¡Gracias a vosotros!

Dejar una respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here