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Restaurantes sin gluten en Dijon (Francia)

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Plaza Dijon

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AH! Al fin llegaba el día: 7 de agosto de 2017. ¡El día de salida! ¡Llevábamos casi 8 meses planeando este viaje! Reservando apartamentos y habitaciones, buscando supermercados, cosas que ver, cambiando reservas por otros apartamentos que nos parecían mejores… y así 8 meses hasta que, finalmente, lo tuvimos todo decidido. Bueno, ¡Casi todo! Siempre hay que dejar algo sin planificar para que tenga más emoción.

El primer viaje en juntos en coche pasaba por 6 países distintos y visitando 12 ciudades distintas recorriendo un total de 5.000km. ¡Qué emoción! Comenzábamos por Francia, parando en Dijon; para saltar luego a Alemania, parando en Heidelberg, Rothenburg ob der Tauber y Munich; siguiendo hacia República Checa para visitar Praga; continuando por Austria, visitando Hallstatt, Gosau e Innsbruck; para dirigirnos hacia el último país, Suiza, dónde visitaríamos Schwyz, Brunnen, Lucerna, Zurich y Zermatt. ¡Además, habíamos planeado un viaje muy equilibrado entre ciudades y naturaleza!

Por un tema puramente presupuestario, no pudimos ir cada día de restaurante. En los artículos sobre este viaje a parte de recomendar dónde comer, también recomendaremos dónde comprar. 

Aprovechando que el maletero del coche de Gluten Free Adventures está preparado para hacer rutas largas, antes de salir fuimos a comprar lo esencial para los primeros días. Con la nevera y las cajoneras llenas y la maleta preparada, ¡estábamos listos para empezar la ruta!

Amanecer en la Junquera

A las 4,50h nos sonaba el despertador. No nos costó mucho levantarnos… ¡de hecho lo que nos había costado era dormirnos! Nos esperaban alrededor de 800km (unas 10h conduciendo) hasta llegar a Dijon. Cómo sólo pasábamos una noche allí, queríamos llegar lo más temprano posible para poder visitar la ciudad. Con el coche cargado y los bocadillos para la comida preparados, tocadas las 5,30h salíamos del garaje.

Justo cuando cruzábamos la frontera empezábamos a ver la salida del sol. ¡Otro punto de la lista de cosas que queremos hacer juntos completado! Ya que cruzábamos por la Junquera, paramos en el área de servicio para desayunar y repostar, ya que el gasoil estaba unos 20 céntimos más caro en Francia que en España. ¡Hay que aprovechar! 

Equipo Gluten Free Adventures

El desayuno nos sentó de maravilla. Llevábamos casi dos horas conduciendo y estábamos hambrientos desde que nos habíamos levantado… habíamos preparado dos brownie de chocolate – cada uno pesaba medio kilo – que nos tenían que durar, como mínimo hasta Rothenburg ob der Tauber.¡Eso creíamos! ¡Suerte que llevábamos galletas y cereales!

Tras superar el atasco de Lyon, una hora de llegar a Dijon, sobre las 13.30h, paramos en otra área de servicio para comer. Habíamos preparado unos bocadillos de paté de campaña y jamón ibérico – Isa había traído medio kilo de jamón ibérico y medio de lomo embuchado envasado al vacío en paquetitos de 100gr – que estaban deliciosos. Nos sentaron de maravilla. Además, como estábamos en un área de servicio enorme, aprovechamos para caminar un poco.

Hotel-Apartamentos City Loft

¡Ya habíamos llegado! Había pasado más rápido de lo que creíamos, y eso que nos habíamos pasado 11h viajando. Habíamos reservado un estudio – o habitación con cocina – en pleno centro de Dijon. De hecho, estábamos en pleno centro histórico, dónde el tráfico está restringido. Por suerte, al haber reservado con tanta antelación, el Hotel City Loft nos había guardado una de las tres plazas de parking que tenían.

Aunque pequeña, el estudio estaba bastante bien. Una cocina pequeña con algunos utensilios para cocinar y una cama decente.

¡Lo teníamos todo estudiado para descargar sólo lo necesario y lo más rápido posible! Sacamos las maletas y la bolsa con lo que necesitaríamos para cocinar (llevábamos un par de sartenes, un cazo, cubiertos, jabón… lo básico) y, nada más llegar a la habitación, nos pusimos el pijama para dormir un poco.

Vista aérea de Dijon

Cuando nos despertamos, al cabo de una hora, nos dirigimos a visitar la ciudad. Aparte de pasear por las calles antiguas de la ciudad, ver el Palacio de los Duques de Borgoña, la Plaza de la Liberación y demás monumentos e iglesias, nuestro objetivo era encontrar la lechuza de la suerte que está cerca de Notre Dame de Dijon.

Al salir del hotel, ya nos quedamos parados un buen rato delante de unos edificios que parecían tener más de 500 años, en la Rue de la Liberté. Siguiendo hacia abajo por esa misma calle, llegamos a la Plaza de François Rude Bareuzai. ¡Anonadados! Nos encantó la fuente, y las terracitas alrededor de las casitas de colores que parecían llevar allí una eternidad. ¡Qué pasada! ¡Y qué buen ambiente! Daban ganas de subir al Tiovivo o sentarse a tomar algo, pero queríamos ver la ciudad. ¡Además, teníamos que encontrar a la lechuza!

Plaza Dijon

Con un mapa de esos que hacen que te ayudan a perderte en vez de orientarte, conseguimos encontrar la calle que llevaba a Notre Dame. Al llegar a la iglesia, pasamos un buen rato buscando la lechuza entre los portales y gárgolas de la iglesia, nos dimos por vencidos y seguimos caminando hacia la parte trasera, para ver la torre y las calles de alrededor, todas ellas igual de antiguas que las casas que habíamos visto justo al salir del hotel. ¡Era como si hubiésemos viajado en el tiempo. Bordeamos la iglesia por su izquierda, pasando por la calle dónde está la lechuza de la suerte per, aunque pasamos tan cerca que podría haber darnos un picotazo, no la vimos…

El camino de la lechuza de la suerte Dijon

Tras ver un par de iglesias más en el camino, decidimos volver a perdernos por las calles y callejones del casco antiguo. Mientras andábamos, íbamos observando todos los detalles de las casas e imaginábamos como sería la vida allí, cuando las casas eran nuevas. Probablemente mucho más dura de lo que podíamos imaginar… ¡o no! No lo sé. ¡Pero nos encantaba hablar de ello!.

Mientras avanzábamos, nos fijamos que cada X metros, en el suelo, había una triangular con una lechuza muy simpática grabada. Nos pusimos a seguirla y nos llevó hasta el Palacio de los Duques de Borgoña y la Plaza de la Liberación.

Plaza de la Liberación DIjon

La plaza es bastante espectacular, muy amplia y nueva (la convirtieron en peatonal en 2006). Antes era parte del Palacio de los Duques. Después de la Revolución Francesa pasó a ser una plaza de armas y tiene el nombre actual desde finales de la Segunda Guerra Mundial. ¡Muy bonita! Y debe ser más bonita aún en Navidad, con los mercadillos y luces típicas.

Tras descansar un rato en la plaza, seguimos de nuevo las indicaciones de la lechuza hasta la Iglesia de Saint-Philibert. No parábamos de ver la lechuza y nos habíamos quedado con las ganas de encontrarla.

La Vie Saine Dijon

Eran cerca de las ocho y el cansancio empezaba a hacer mella. Además, llevábamos bastante rato caminando y hacía mucho calor… Antes de volver al estudio, decidimos intentar encontrar la lechuza otra vez.

De camino hacia Notre Damme, pasamos por delante de La Vie Saine (en el 29, rue de Musette), un supermercado especializado en productos bio. Desde fuera, podíamos leer un cartel retroiluminado que indicaba que tenían productos sin gluten. Sin pensarlo entramos a ver qué tenían. Ordenado por marcas, tenían todo tipo de productos: galletas, pasta, pan, harinas, cereales, etc.

Al ser el primer día, no compramos nada porque lo traíamos todo de España.

Aun así, si vais a DIjon y buscáis un restaurante sin gluten, la oficina de turismo recomienda estas opciones:

  • Le Petit Marché Restaurant Bio (27 rue de Musette). Forma parte de La Vie Saine.
  • Dents de Loup (44 Rue des Gordans).
  • Les Treize Lucioles (13 Place Emile Zola).

NOTA: Teniendo en cuenta la mala reputación que tiene Francia para comer sin gluten y la mala experiencia que tuve la última vez que estuve en París, nosotros no estamos muy convencidos. ¡Ojalá nos equivoquemos! Te recomendamos que lleves la tarjeta de viaje sin gluten en francés contigo.

lechuza mágica dijon

Después de ver el supermercado, seguimos con nuestra misión: encontrar la lechuza mágica. Bordeando Notre Dame en la misma dirección, por el lateral izquierdo, vimos a un grupo de gente mirando una de las esquinas. ¡Allí estaba! De hecho no me extraña que se nos pasara por alto. Pequeña y gastada, la lechuza de la suerte pasaba desapercibida. Si vais a buscarla, la encontraréis a mitad de la Rue de la Chouette (La Calle de la Lechuza).

¡Misión cumplida! ¡Ya podíamos ir a cenar!

salchichas con huevos revueltos y ensalada de aguacate

Ese día cenamos uno de nuestros platos favoritos: ensalada de aguacate con tomate y atún de lata (es el único pescado que puedo comer, el resto literalmente me matan) y salchichas con huevos revueltos. ¡Fácil, bueno y rápido de preparar!

Antes de ir a dormir, aprovechamos para dar un paseo por el casco antiguo para ver las calles iluminadas de noche y hacer algunas fotos más. ¡Menudo cambio! No había casi nadie por la calle…

Coche Gluten Free Adventures

Al día siguiente, aunque menos, teníamos que madrugar de nuevo. ¡Próximo destino: Heidelberg, Alemania!

Podéis ver las fotos del viaje aquí.

P.D.: Por favor, tened en cuenta que en este blog comparto mis viajes, anécdotas y experiencias sobre viajar sin gluten por el mundo. Es posible que, en alguno de mis viajes, vaya a algún restaurante no certificado o exista el riesgo de que me contaminen con gluten. ¡Muchas gracias! 

 

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Me llamo Santi y actualmente vivo en la provincia de Barcelona. En 2001, me diagnosticaron con celiaquía y/o intolerancia al gluten… ¡por fin! Y digo “¡por fin!” porque antes de que me diagnosticaran me encontraba muy mal… ¡de veras! Además, soy intolerante a la lactosa – aunque de vez puedo permitirme comer un yogur y un poco de queso -, la alergia al pescado me mata, ¡literalmente!, y también algunas frutas (kiwi, melón, sandía y plátano). Cuando era un niño, también tuve una reacción alérgica a la penicilina pero me hicieron pruebas de nuevo hace poco y lo descartaron, así que sería otra cosa… ¡sí! Dejando el polen y las plantas de lado, estos son más o menos mis problemas con la comida…

Viajar y comer son mis hobbies y creé Gluten Free Adventures por esta razón. Desde los 8 años, he viajado y vivido en distintos países… y os puedo asegurar que – más allá de los riesgos que he corrido a veces – en más de 20 años viajando por el mundo, ¡puedo contar las veces que me han “envenenado” con los dedos de una sola mano! Así que no está tan mal…

¡Espero que os gusten nuestros viajes!

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