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Glasgow: comer sin gluten en las tierras del Rey Arturo y su arte callejero

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comer sin gluten en tgi fridays

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Tras visitar Bristol, Salisbury y Nottingham, mi próximo destino ya era en Escocia: ¡Glasgow! Pero antes de llegar quería visitar el Muro de Adriano, escenario en el que transcurre gran parte de la película El Rey Arturo de Keira Knightley y Clive Owen. Esta muralla la se construyo hace casi 1.900 años por orden del emperador romano Adriano, para defender Britania de los Pictos, una tribu que ocupaba el territorio al norte del muro.

muro de adriano

Aunque en la parte del cuartel solo hay ruinas, la muralla sigue entera hasta el horizonte y el paisaje que se ve desde allí es precioso, con los árboles y prados dándote la bienvenida a Escocia. Todo verde. Aunque salí temprano, tardé 4h en coche desde Nottingham, de manera que tenía que comer por allí, ya que hasta Glasgow me quedaban otras 2h de carretera.

Aunque les enseñé la tarjeta de viaje sin gluten, en el restaurante que hay allí no podían prepararme nada apto, tiré de mis recursos. A parte de galletas y pan, siempre que hago un viaje en coche suelo llevar alguna lata de lentejas o albóndigas para casos como este. Y eso es lo que comí: unas lentejas a la jardinera. Aunque frías, me sacaron del apuro, ya que en el Muro de Adriano no hay ninguna ciudad cerca. ¡Y odio pasar hambre!

lentejas a la jardinera sin gluten

Tal y como había quedado con Nora, una de las amigas de Laia que conocí cuando estuve en Bristol, cuando ya me iba de la muralla la llamé para decirle que llegaría a Glasgow sobre la 16h. Me encantó conducir hacia Glasgow porque el paisaje era bastante diferente a Inglaterra. Aunque seguía siendo verde, no era tan llano y las carreteras cada vez más eran más pequeñas. Al llegar a Glasgow, recogí a Nora en la estación y me acompañó a hacer el check-in en el hotel. Dejé todo rápido en la habitación y nos fuimos a ver la ciudad.

ayuntamiento de glasgow

Ese día visité el centro con ella: paseamos por George Square, donde se encuentra el ayuntamiento. ¡Y vaya ayuntamiento! Me recordaba al de Madrid, un edificio precioso, enorme, con torres a cada lado y una en el centro más alta. A diferencia del de Madrid, el ayuntamiento de Glasgow tiene una plaza peatonal enorme justo delante, dónde había una escultura con los aros de los JJOO, que se celebraban ese año en Londres. De allí fuimos caminando hacia la Universidad de Strathclyde, que nos llevó hasta la Catedral, que tenía la Necrópolis al lado. ¡Los pelos de punta! Nunca había estado en un cementerio así…

necropolis glasgow

Aunque todavía era temprano, después de la necrópolis fuimos directos a buscar un restaurante para cenar. Nora estaba haciendo un au pair cuidando dos niños y, aunque ese día lo tenía libre, no podía llegar tarde a su casa. Fuimos al Pulcinella Restaurant del 167 de Hope Street dónde cené un plato de espagueti a la boloñesa. Como veis, Reino Unido está lleno de restaurantes italianos. Después de cenar, la acompañé a la estación y volví paseando hacia el hotel. Me moría de ganas de salir a tomar algo en cualquiera de las tabernas que había en la calle principal, pero estaba agotado, así que me fui a dormir.

dedicatorias en los bancos de las calles escocesas

Al día siguiente, desayuné otras galletas y salí hacia la Catedral. La estaban reformando, así que por fuera solo pude verla en fotos. Algo que me sorprendió, era que en algunos bancos de la calle, había una plaquita con el nombre de un difunto. Más tarde, en Edimburgo, me explicarían que aunque los bancos eran propiedad del ayuntamiento, las personas podían comprarlos de forma simbólica y, a cambio de ese dinero, el ayuntamiento instalaba una placa dedicada y se comprometía a mantenerlo durante unos años.

glasgow

Por la mañana, acabé de ver las partes más interesantes de la ciudad, así que busqué un restaurante dónde comer. Para variar, fui a otro italiano. Esta vez el Jamie’s Italian en el número 1 de George Square, justo al lado del ayuntamiento. Esta vez pedí unos Rabbit Ragú, una especie de tallarines. ¡Muy ricos! Al salir, fui a ver el Museo de Glasgow para conocer mejor la ciudad. Como era de esperar, corroboré que Glasgow es una ciudad muy industrial: creció durante la Revolución Industrial, convirtiéndose en un importante centro de fundición y construcción naval.

universidad de glasgow

Saliendo del museo, decidí ir a ver la Universidad de Glasgow, prestigiosa por la calidad de sus estudios e investigaciones y una de las universidades más antiguas de Escocia, fundada en el año 1.451. Estaba lejos, ¡bastante lejos! Pero valió la pena. Tras andar durante 45 minutos, llegué a la entrada de la universidad. ¡No podía ser de otra forma! Se entraba a través de un parque. Un parque enorme lleno de estatuas de grandes pensadores y celebridades de la época. ¡Menuda diferencia con las celebridades de hoy en día!

street art en glasgow

Tanto caminar me había hecho coger hambre y, como había visto el símbolo sin gluten en la puerta del Costa Coffee del 67 de St. Vincent Street, aprovechando que había empezado a llover decidí ir a probarlo. Fueron los 45 minutos andando más duros del viaje porqué llevaba galletas en la mochila pero quería comer allí. Al llegar, pedí un brownie sin gluten – que ni por asomo se parece a los que he comido últimamente – y un zumo de manzana. Lo de los zumos de manzana me viene de cuando viví en Bolzano, ya que en esa zona se producen de las mejores manzanas de Europa y podía encontrar zumos en todas partes.

brownie sin gluten en glasgow

Después de merendar, volví al hotel a cambiarme y coger una chaqueta, ya que hacía un poco de viento y la temperatura había bajado bastante, y volví a George Square a hacer una de las cosas que me gustan más cuando viajo solo.

restaurantes sin gluten en glasgow

Sentarme en un banco y observar todo: la gente, los edificios, los coches… así se me hizo la hora de cenar. Durante el día había visto un T.G.I. Fridays en el 113 de Buchanan Street. Esta vez no tenían pan sin gluten, así que tuve que pedir la Inferno Burger al plato, pero hace poco estuve en Manchester y ahora ya tienen pan sin gluten.

comer sin gluten en tgi fridays

¡Había sido un gran día! Al día siguiente me iba a las Islas de Skye. ¡Qué ganas!

Podéis ver las fotos del viaje aquí.

También encontraréis las cadenas de restaurantes sin gluten en Glasgow que hay en Bristol, Mánchester, Salisbury y Nottingham:
1) Bella Italia en:
– Ground Floor, Xscape Brahead, en Kings Inch Road Renfrew.
– 96 de Hope Street.
2) ASK en Port Dundas Place 3.
3) La Tasca en:
– Unit E15, Silverburn Shopping.
– 39 de Renfield Street.
4) Pret a Manger en:
– 34 Sauchiehall Street.
– 27 Gordon Street.
– 144 de Queen Street.
– 65 de Bothwell Street.
5) Wagamama en West George Street 97.
6) Prezzo en el35 St. Vincent Place.
7) Carluccio’s en el 7 West Nile Street.

Otros restaurantes sin gluten en Glasgow son:
8) The Esquire House en el 1487 de Great Western Road.
9) The Lord of The Isles en Unit 21 Xscape de King’s Inch Renfrew.
10) The Counting House en el 2 de St. Vincents Place.
11) Fratelli Sarti en el 42 de Renfiels Street.
12) Pesto Glasgow en el 51 de St Vincent Street.
13) Red Onion en el 256 de West Campbell Street.
14) The Edward Wylie en el 107 de Bothwell Street.

Por favor, tened en cuenta que hice este viaje hace 6 años, por lo que seguro que a día de hoy hay más opciones sin gluten de las que encontré en su momento.

P.D.: Por favor, tened en cuenta que en este blog comparto mis viajes, anécdotas y experiencias sobre viajar sin gluten por el mundo. Es posible que, en alguno de mis viajes, vaya a algún restaurante no certificado o exista el riesgo de que me contaminen con gluten. ¡Muchas gracias!

 

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Me llamo Santi y actualmente vivo en la provincia de Barcelona. En 2001, me diagnosticaron con celiaquía y/o intolerancia al gluten… ¡por fin! Y digo “¡por fin!” porque antes de que me diagnosticaran me encontraba muy mal… ¡de veras! Además, soy intolerante a la lactosa – aunque de vez en cuando puedo permitirme comer un yogur y un poco de queso -, la alergia al pescado me mata, ¡literalmente!, y también algunas frutas (kiwi, melón, sandía y plátano). Cuando era un niño, también tuve una reacción alérgica a la penicilina pero me hicieron pruebas de nuevo hace poco y lo descartaron, así que sería otra cosa… ¡sí! Dejando el polen y las plantas de lado, estos son más o menos mis problemas con la comida… Viajar y comer son mis hobbies y creé Gluten Free Adventures por esta razón. Desde los 8 años, he viajado y vivido en distintos países… y os puedo asegurar que – más allá de los riesgos que he corrido a veces – en más de 20 años viajando por el mundo, ¡puedo contar las veces que me han “envenenado” con los dedos de una sola mano! Así que no está tan mal… ¡Espero que os gusten nuestros viajes!

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