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Restaurantes sin gluten en Isla Mauricio

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Restaurantes sin gluten en isla mauricio

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(¡Antes de empezar, informaros de que este post lo ha escrito Isabel! ¡Menudo viaje!)

Hay lugares que nos hacen sentirnos más cerca del paraíso y, sin duda, Isla Mauricio es uno de ellos. Sí, para los celíacos también.
En el viaje con mis padres de este verano nos apetecía viajar a un sitio exótico y con playas bonitas, y ya que Isla Mauricio estrenaba vuelo directo ni nos lo pensamos.
El vuelo era con Evelop, una aerolínea española que viaja a destinos como Cuba, el Caribe, Jamaica… ¡y que no habíamos oído en la vida! ¿Tendrían comida sin gluten? ¡Pues resulta que sí! Después de reservar los billetes me metí en su página web y ahí estaba: ‘Menús especiales’, así que reservé para la ida y la vuelta sin más complicaciones.

menu sin gluten evelop airlines

¡Y empieza el viaje! Se me olvidó confirmar lo del menú sin gluten en el mostrador de facturación, pero como llevaba bocadillos tampoco me preocupé demasiado. En el avión, al igual que en el viaje a Nueva York, servían una comida principal a las 2h de salir y otra más ligera 2h antes de aterrizar (salíamos a las 16:30h y llegábamos a las 6:00h del día siguiente, que eran las 8:00h allí, ¡una locura vamos!). Al poco de despegar vinieron a confirmar que yo tenía un menú sin gluten, así que me quedé tranquila.
La primera comida consistió en arroz con pollo, ensalada y fruta, y la segunda en un sandwich de jamón y fruta. Esta vez me lo sirvieron al mismo tiempo que a todo el mundo, pero estaba perfectamente etiquetado y no hubo ningún problema.

desayuno sin gluten evelop airlines

Casi 12 horas después llegábamos por fin a Isla Mauricio, más dormidos que despiertos y, después de una hora de coche por las pequeñas carreteras de la isla, al hotel.
Para nuestra estancia allí habíamos elegido el ‘Long Beach Golf and Spa Resort’, en la costa este. Al hacer la reserva les mandé un correo para avisarles, porque no tenía ni idea de cómo estaría lo del ‘sin gluten’ en esa islita del Índico. A los pocos días me contestaron muy amablemente diciéndome que no había problema y que lo tenían en cuenta, pero que cuando llegara lo volviera a decir (como suele ser habitual).
Para comer allí podíamos elegir entre cinco restaurantes: un buffet (que era donde se servía el desayuno), un italiano, un chino, un japonés y uno en la piscina que servía un poco de todo.

playa paradisiaca isla mauricio

Cuando llegamos al buffet a desayunar el primer día vino una de las encargadas a preguntarnos si todo estaba bien y yo aproveché para preguntarle por la comida sin gluten. Me volvió a decir que no había ningún problema, que podía ir a cualquiera de los restaurantes y me presentó al chef del buffet. La impresión que me dieron fue muy buena, ya que tenían una zona en la cocina aparte solo para las cosas sin gluten.

tarjeta de viaje sin gluten en frances

Con lo que tuve más problemas para explicarme fue con la avena, ya que soy alérgica y dependiendo del país se usa en los productos sin gluten o no ¡menos mal que llevaba las tarjetas de viaje sin gluten! (aunque el idioma oficial es el inglés –y más o menos todo el mundo lo habla–, los idiomas más usados son el criollo –mezcla de francés y africano– y el francés, por lo que yo os recomendaría llevar las tarjetas de viaje tanto en inglés como en francés.). Aun así nos costó entendernos, no ya por el idioma, sino porque me dio la impresión de que algunos ni sabían lo que era (ya sabéis que en distintas zonas del mundo predomina el uso de unos u otros cereales). De cualquier manera ellos parecían muy seguros de que nada la llevaba, así que me quedé más tranquila.

comer sin gluten en isla mauricio

En general, casi todos los días desayunábamos en el buffet, comíamos en el de la piscina y cenábamos de nuevo en el buffet.
El chino y el japonés no los probamos, pero el Italiano sí, porque me dijeron que tenían pasta sin gluten, y de hecho me enseñaron hasta el paquete. De salsa podía elegir cualquiera de la carta (había unas 15), pero como me gustan los clásicos me los comí con carbonara.

pasta sin gluten en isla mauricio

Aunque no penséis que todo era comer, el resto del tiempo lo dedicamos a estar en la piscina, pasear por la playa y ver la barrera de coral. Sí, Isla Mauricio es uno de esos afortunados lugares que tienen barrera de coral. Yo nunca había visto ninguna, así que aproveché para hacer snorkel y ver a los peces más de cerca. ¿Sabéis otra de sus ventajas? Mantiene a los tiburones lejos de la playa, ¡menos mal! En el hotel se podían hacer muchos otros deportes acuáticos, aunque no lo aprovechamos mucho, ya que el agua no estaba tan caliente como esperábamos.

playas isla mauricio

Nota: Si pensáis viajar en verano como nosotros tened en cuenta que allí es invierno, por lo que, aunque es la época en la que recomiendan viajar porque no hay ciclones, no hace demasiado calor (unos 20-25°), así que alguna chaqueta y algún pantalón largo tampoco están de más. Sobre todo si vais a las zonas Sur o Este de la isla, que es donde más frío y viento suele hacer.

piscina infinita

Cerca de esta piscina infinita estaba otro de los restaurantes, en el que tampoco tuve ningún problema, porque me adaptaban todos los platos y además tenían una especie de pan sin gluten (parecía más bien un bizcocho, sabréis de lo que hablo). Casi todos los días comía pescado a la plancha, porque estaba buenísimo, pero un día me animé a pedirme curry y también acerté.

curry sin gluten en isla mauricio

Por último, me queda hablaros del buffet. Cada vez que llegaba preguntaba por el chef y él me iba indicando qué podía comer y qué no. Por lo general, menos alguna salsa que estaba separada nada llevaba gluten, por lo que la contaminación cruzada no me preocupaba demasiado. Allí no le echan harina a todo como aquí, sino que suelen usar especias, por suerte poco picantes (eso sí, ¡todo las lleva! hasta las tortillas francesas).

desayuno sin gluten en isla mauricio

En el caso del desayuno, como productos especiales solo tenían magdalenas, pero también me ofrecieron crepes sin gluten, cosa que me encantó (estaban increíblemente buenos). Les podía poner mantequilla y mermelada, o Nutella, porque nada tenía gluten. Pan para tostadas no tenían, pero yo sí que me lo había traído desde España con una bolsa para tostar como la que usaba Santi en su viaje a la India (podéis leer la primera y segunda parte del viaje aquí) así que me lo tostaban dentro para evitar la contaminación.

comer sin gluten en Long Beach Golf and Spa Resort

¿Y qué pasó fuera del hotel? Salimos dos días para hacer dos excursiones, una al norte y otra al sur, y de nuevo sin problemas.
La del sur fue increíble, y si vais a la isla no os podéis perder esa parte. Empezamos viendo Trou aux cerfs, el cráter de un antiguo volcán inactivo; seguimos por Grand Bassin, un lago hindú sagrado, y después pudimos ver una de las últimas zonas de la isla donde queda bosque virgen y que realmente merece la pena (actualmente casi toda la isla está ocupada por cultivos de caña de azúcar).

grand bassin isla mauricio

Para comer fuimos a un restaurante llamado ‘Varangue Sur Morne’ que nos pillaba de camino. Yo ya lo había avisado, porque era casi lo primero que preguntaban los guías (si alguien tenía alergias o intolerancias), pero al llegar al restaurante volvimos a hablarlo. Me aseguraron que no había problema y aunque yo hice hincapié con las salsas por si acaso, nada. Habían preparado un menú típico de la isla: de primero, puré de calabaza con leche de coco, de segundo pollo con arroz y una salsa de tomate, y de postre helado de coco con tapioca. Lo único que no me comí fue el postre, porque no tenía muy claro lo de la tapioca y nunca la había probado, así que me pusieron fruta. Una vez en el hotel la busqué y vi que no había ningún problema, así que ¡tendré que probarla! Que me quedé con las ganas.

pollo con arroz

Por la tarde fuimos a ver la cascada de Chamarel y la Tierra de los Siete Colores, ambas preciosas, y nos asomamos a un mirador para ver la costa oeste de la isla y la enorme tormenta que se avecinaba. Después de eso fue hora de volver al hotel.

cascada de chamarel isla mauricio

La cena la hicimos casi todas las noches en el buffet. Yo solía coger pescado o carne a la plancha (tenían planchas exclusivas para eso), ensalada, quesos… y fruta, ¡mucha fruta! Si os gusta tanto como a mí, viajar a estos países es una buena oportunidad de comer frutas poco habituales, como la maracuyá, que tenían a todas horas y estaba buenísima, o coco, que aquí tampoco suele haber.

fruta en isla mauricio

Si hay un ‘pero’ es que mucha gente no tiene ni idea de lo que es la celiaquía ni de lo que significa ‘gluten free’ (aunque tampoco hay que irse tan lejos para que pase esto), y de hecho cuando preguntaba a algún camarero ¡pensaban que me refería a la leche!, pero en cuanto se lo explicaba iban a preguntar al chef. Si finalmente me confirmaban que algo no llevaba nada, es que no lo llevaba, nadie lo decía por decir ni por librarse de mí.

cena sin gluten en el bufete del hotel isla mauricio

La segunda excursión que hicimos fue al norte de la isla. Primero subimos a ver Cap Malheureux, que es la punta norte y desde ella se pueden ver varias islas más pequeñas; después fuimos al Jardín Botánico de Pamplemousses (curiosidad: esa palabra tan bonita significa ‘pomelos’), con sus miles de palmeras y sus nenúfares gigantes.

nenufares gigantes

Para terminar la mañana fuimos al museo de una antigua fábrica de azúcar, llamado llamado L’aventure du sucre, y comimos allí. Fue bastante curioso porque se podían degustar 12 variedades de azúcar (nada que ver con el que tenemos aquí) y 6 de ron. El menú consistió en una ensalada de primero, pollo con curry de segundo (a mí me hicieron pollo asado, aunque no tengo foto porque tenía mucha hambre) y un postre de chocolate (yo tomé fruta).

comer ensalada en isla mauricio

Entre tanta comida y naturaleza y casi sin darnos cuenta era el momento de volver, aunque siento decir que el viaje no terminó tan bien como había empezado. Para el viaje de vuelta en avión no me hice bocadillos, ya que en los anteriores me había ido muy bien ¡Error! Menos mal que aún me quedaban dos paquetes de galletas. Esta vez salíamos de Isla Mauricio a las 8h de allí y llegábamos a las 20h de España. De nuevo servían una comida fuerte y una ligera, aunque no para mí.

comida erronea en evelop airlines

Cuando empezaron a servir la primera vinieron a hablar conmigo para explicarme que no tenían mi comida porque en el aeropuerto se habían equivocado y en lugar de comida sin gluten me habían puesto comida hindú, aunque etiquetada como sin gluten. La cara que se me quedó debió de ser graciosa (y no pude evitar acordarme de Santi y su desastre con Fly Emirates). Por ‘suerte’ tenían fruta y yogur. Como os podéis imaginar con la segunda comida pasó lo mismo, aunque en esa ocasión me pusieron una ensalada. Es decir, mi desayuno y comida de ese día consistieron en una ensalada, un yogur, dos manzanas y mis afortunados dos paquetes de galletas. ¿Qué me quedó claro? Que nunca más se me olvidarán mis bocadillos en un viaje tan largo. Nadie está libre de cometer un error y quien te prepara la comida no es una excepción, pero al final eres tú quien pasa hambre.

comida sin gluten alternativa evelop airlines

Pero para no acabar con un sabor tan amargo he dejado para el final mi parte favorita: la gente de la isla. Tanto dentro como fuera del hotel todos fueron increíblemente amables y me lo hicieron muy fácil, aunque no hablaran muy bien el inglés. Nadie me puso pegas con la comida, todos intentaron ayudarme y me adaptaron lo que hizo falta,. Más allá de sus playas de arena blanca y sus increíbles paisajes, de Isla Mauricio me quedo con la calidez de sus habitantes. Así que si os apetece viajar a este pequeño rincón del Índico solo os digo una cosa: no lo dudéis y empezad a hacer las maletas.

Podéis ver las fotos del viaje aquí.

P.D.: Por favor, tened en cuenta que en este blog comparto mis viajes, anécdotas y experiencias sobre viajar sin gluten por el mundo. Es posible que, en alguno de mis viajes, vaya a algún restaurante no certificado o exista el riesgo de que me contaminen con gluten. ¡Muchas gracias!

 

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