Inicio Alcalá de Henares Restaurantes sin gluten en Johannesburgo (segunda parte)

Restaurantes sin gluten en Johannesburgo (segunda parte)

2507
Compartir
restaurantes sin gluten en johannesburgo

Change language / Cambiar idioma: es en

Empecé el segundo día en Johannesburgo totalmente recuperado de la mala experiencia que tuve con Fly Emirates durante la primera parte del viaje. Ese filete de 550gr que me comí para cenar fue la clave.

Al día siguiente, vinieron a recogerme una hora antes de lo convenido, de manera que no pude desayunar. Al llegar a la oficina, tuvimos una reunión con el equipo de allí y salimos a hacer algunas visitas. Allí tienen por costumbre no comer, de manera que aprovechamos al máximo el día, visitando a clientes y demás y, al acabar la jornada (sobre las 16.30h), uno de los comerciales me llevó a Montecasino a comer.

Monte Casino Johannesburg

Me recordó totalmente a mi viaje a Las Vegas, ya que el interior de este lugar era todo de cartón-piedra y el cielo estaba proyectado en el techo, igual que en alguno de los hoteles de la Ciudad del Pecado, en Estados Unidos. De hecho, Montecasino es un recinto cerrado, con controles de seguridad en las entradas similares a los del aeropuerto para evitar que la gente entre con armas… ¿armas? Sí… ¡armas! De hecho, si llevabas un arma, tenían armeros para que la depositaras allí hasta que salieras. Quedé muy impresionado… Según lo que me explicó mi compañero, en Johannesburgo está permitido ir armado por la calle dado al alto nivel de violencia entre bandas y barrios. Ahora entiendo porque está en los listados de las ciudades más peligrosas del mundo… ¡en fin!

biltong sudafrica

Esta vez me llevaron al restaurante Billy G. Tras mostrarles la tarjeta de viaje sin gluten en inglés – en afrikaans no la llegué a usar nunca – la camarera nos confirmó que podía comer el Biltong pero no la salsa Peri Peri, también muy típica de Sudáfrica. El biltong es una especie de carne seca típica de la cocina sudafricana. Se puede preparar con muchos tipos de carne, desde la ternera hasta la carne de caza. Lo trajeron de las dos formas más típicas en que lo comen: a trozos o cortado en finas tiras, como hacemos en España con la cecina. El biltong que comimos ese día era de res, y el sabor era muy bueno, con muchas especias y otros ingredientes que modifican el sabor de la carne.

rand sudafricano

Al llegar de vuelta al hotel, aproveché para cambiar unos cuantos Euros a Rands Sudafricanos para llevar un poco de efectivo encima. El tipo de cambio que me ofrecían en el hotel era un poco caro y no había forma de negociarlo. Eran tarifas cerradas. Me dijeron que a dos calles del hotel había otro sitio dónde podía cambiar, pero teniendo en cuenta la seguridad de esa ciudad, acepté su oferta y me fui al gimnasio el hotel. Aunque conozco muy poco de Sudáfrica, creo que es un sitio en el que no viviría. Volvería como turista sin problema, tengo pendientes el Kruger National Park, la Table Mountain y otras zonas de interés, pero lo de vivir seguro que no, ya que la violencia y la inseguridad son tan extremas que les han llevado a vivir en casas rodeadas de muros de tres metros con cables eléctricos en la cima para que nadie los salte.

comer gacela en sudafrica

Llegada la hora de la cena, volví al TRUMPS de Nelson Mandela Square a por la Gacela. No estaba nada mal. Es muy parecida al ciervo. Se trata de una carne con un sabor más fuerte, un poco más fibrosa y dura pero, tal y como la cocinan ellos queda muy rica. Esta vez la pedí con patatas asadas y otra copita de vino. No había mucho que hacer fuera del restaurante, ni tenía muchas ganas de pasear por los pasillos desiertos de ese centro comercial, dónde solo había agentes de seguridad que te vigilaban en todo momento, de manera que después de cenar, acostumbraba a dar una vuelta por la plaza y volvía a la habitación.

beast grill johannesburg

Al día siguiente nos cancelaron la última visita, de manera que pudimos ir a comer antes. Ese día me llevaron al Beast Grill en el Rock Cottage Shopping Centre. ¡Ese restaurante me gustó mucho también! De nuevo, seguimos el ritual habitual: mostrarles la tarjeta de viaje sin gluten, responder todas las preguntas que tenían y decidir qué plato pedir. Nos partimos unas alitas de pollo fritas que yo tomé sin la salsa y cada uno nos pedimos un costillar de cerdo con dos mazorcas a la brasa. ¡Qué tierna era la carne de ese cerdo en comparación con algunos costillares que te sirven en España, dónde la carne de las puntas está demasiado hecha y está seca! ¡Nos pusimos las botas!

souvenirs sudafricanos hechos a mano

De camino al hotel, le pedí que me llevara a algún sitio dónde comprar algún recuerdo del viaje. Me llevó a un sitio típico que, aunque parecía de lo más inseguro que había, resulto ser todo lo contrario. Era un mercadillo de manualidades hechas a base de madera o piedras. Nada más entrar, 15 hombres vinieron a hablar con nosotros mientras se empujaban para llevarnos a sus paraditas. Fue un poco incómodo la verdad, pero siguiendo los consejos de mi compañero, empecé a negociar con los artesanos… y finalmente me llevé una estatuilla de madera para mi vitrina de recuerdos y una piedra tallada para Isabel.

braai en sudafrica

Aquella noche, el Gerente de Sudáfrica me invitó a cenar a su casa. Haríamos lo que ellos llaman “braai” o lo que comúnmente conocemos aquí como “barbacoa”, aunque algunos matices como el uso de madera o carbón vegetal, y algunas normas y procesos lo hacen diferente. Mientras tomábamos una copa de vino español, preparamos la carne: pollo, costillitas de cordero y ternera. Mientras, dentro de su casa, su mujer preparaba la ensalada y unas patatas de las que me enamoré: primero las hervía y luego, con el aceite muy caliente, las freía, de manera que quedaban fritas por fuera y hervidas por dentro. ¡Genial! Esa noche conocí a su familia y a su padre, antiguo Gerente y me estuvieron explicado sobre la historia de su empresa, como empezaron a trabajar con nosotros y demás. Tocadas las 22.30h, me llevaron de vuelta al hotel. Ya solo quedaba un día allí.

comer kudu en sudafrica

El último día, solo teníamos una visita que hacer. Al terminarla, fuimos a sus oficinas e hicimos una reunión de clausura del viaje y definimos los siguientes pasos a seguir. Tras despedirme de todos, me llevaron a comer a un restaurante que había cerca del aeropuerto dónde comí un carpaccio de kudu (un animal que ni sabía que existía) y un filete de ternera de 500gr. En ese restaurante no podía comer nada más que carne y pedí platos grandes aposta para ir preparado para el viaje de vuelta, ya que no me fiaba en absoluto de lo que iba a encontrarme en los vuelos con Fly Emirates.

De nuevo, durante el primer vuelo me trajeron una ensalada de salmón ahumado y palitos de cangrejo y una bandejita de fruta… esta vez me enfadé de verdad porque ya había rellenado el perfil de cliente más de 3 veces (una con la agencia de viajes, otra en el mostrador de atención al cliente de Madrid, otra en el primer vuelo y otra en el segundo vuelo de ida) y, ahora, otra vez el perfil estaba vacío. ¡Impresionante! Me cuesta creer que tenga tan buena reputación esta compañía aérea…

problemas con Fly Emirates

Durante el segundo vuelo, me trajeron otra vez merluza. Tras hablar con el jefe de servicio del vuelo y escribir con él una reclamación a la compañía, como no me quedaba nada de comer de lo que me había llevado desde Madrid cinco días atrás, me trajeron unos cuantos snacks. Les pregunté si eran sin gluten y me dijeron que sí, que no me preocupara. Evidentemente, como no me fiaba ni un pelo, revisé los listados de ingredientes. Los de las bolsas grandes no pude leerlos porque estaban en árabe… y de los demás snacks, solo pude comer el Toblerone porque en los otros dos indicaba que podía contener trazas de gluten… ¡patético!

snacks sin gluten en fly emirates

Lo peor de todo no fue el mal servicio que recibí durante los cuatro vuelos que hice con Fly Emirates… lo peor de todo fue la respuesta que me dieron cuando contacté con ellos para quejarme de que había estado más de 19h sin poder comer por culpa de su mala organización y de la falta de comunicación, en el último correo que me mandaron me decían que solo podía pedir los menús especiales de su lista, y que cualquier cambio no era posible, de manera que tendría que habérmelo traído de casa. Lo que me sorprendió de esta respuesta es que, aunque la agencia de viajes completó debidamente mi perfil de cliente, nunca nos informaron de que no era posible servir un menú acorde con mi dieta sin gluten, sin pescado y sin fruta y, además, los responsables del servicio de cada uno de los cuatro vuelos me dijeron que “lo sentían mucho, que había habido un error informático con mi perfil y que lo que estaba pasando no era normal, ya que servían mucho menús especiales acorde con dietas como la mía”.

servicio al cliente de Fly Emirates

Por suerte, al llegar de vuelta a Madrid, recuperé las tradiciones gastronómicas con Isabel, disfrutando de la deliciosa comida sin gluten que sirven en el Más Que Bocados Sin Gluten, en La Celiacoteca y en el Tommy Mel’s.

En cuanto a lo ocurrido con Fly Emirates, es la primera vez que me ocurre algo así con una compañía aérea y he hecho unos cuantos viajes largos… pero siempre hay una primera vez, y espero que sea la última. Si alguna vez tenéis que volar con esta compañía y los menús de su lista no cumplen al 100% con vuestra dieta, aseguraos de llevar suficiente comida para cubrir los vuelos de ida y vuelta o, si no, buscad una compañía alternativa. La próxima vez que vaya a Sudáfrica, de seguro que no les elegiré a ellos. Probablemente coja Iberia que, desde Madrid, tarda 10h y es un vuelo directo, ahorrándome 9h de viaje.

Podéis ver las fotos del viaje aquí.

P.D.: Por favor, tened en cuenta que en este blog comparto mis viajes, anécdotas y experiencias sobre viajar sin gluten por el mundo. Es posible que, en alguno de mis viajes, vaya a algún restaurante no certificado o exista el riesgo de que me contaminen con gluten. ¡Muchas gracias!

 

¡SUBSCRÍBETE A NUESTRO BOLETÍN PARA NO PERDERTE NINGUNA PUBLICACIÓN!

Subscríbete a nuestro boletín

* indicates required





Compartir
Artículo anteriorRestaurantes sin gluten en Johannesburgo (Primera parte)
Artículo siguienteDino – ¡Helados sin gluten para refrescarse!

Me llamo Santi y actualmente vivo en la provincia de Barcelona. En 2001, me diagnosticaron con celiaquía y/o intolerancia al gluten… ¡por fin! Y digo “¡por fin!” porque antes de que me diagnosticaran me encontraba muy mal… ¡de veras! Además, soy intolerante a la lactosa – aunque de vez puedo permitirme comer un yogur y un poco de queso -, la alergia al pescado me mata, ¡literalmente!, y también algunas frutas (kiwi, melón, sandía y plátano). Cuando era un niño, también tuve una reacción alérgica a la penicilina pero me hicieron pruebas de nuevo hace poco y lo descartaron, así que sería otra cosa… ¡sí! Dejando el polen y las plantas de lado, estos son más o menos mis problemas con la comida…

Viajar y comer son mis hobbies y creé Gluten Free Adventures por esta razón. Desde los 8 años, he viajado y vivido en distintos países… y os puedo asegurar que – más allá de los riesgos que he corrido a veces – en más de 20 años viajando por el mundo, ¡puedo contar las veces que me han “envenenado” con los dedos de una sola mano! Así que no está tan mal…

¡Espero que os gusten nuestros viajes!

Dejar una respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here