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India: sobrevivir sin aplicaciones sin gluten también es posible

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Taj Mahal

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En 2007, tuve la oportunidad de viajar 8 días a India. Fui allí en una misión comercial con mi Padre. Fue un viaje muy interesante, lleno de contrastes: olores, calores, humo, vacas, elefantes, autobuses, pobreza, más vacas, hoteles, regatear, coches viejos, otra vaca, ruido, otro elefante… y algunas visitas a empresas locales.
Aunque no tengo fotos de lo que comí durante este viaje y no os puedo recomendar ninguna aplicación para viajar por este país – en esa época no había aplicaciones -, os quiero contar mi experiencia allí para mostrar que también es posible viajar por el mundo sin ninguna de estas herramientas, incluso sin la tarjeta de viaje sin gluten – aunque es muy útil disponer de ellas.

¡Empecemos el viaje!

Volamos de Barcelona a Delhi a través de Amsterdam, llegando allí sobre las 11h de la noche, hora local. Al ser una misión comercial organizada por el COPCA (ahora ACCIÓ), todo estaba planeado de antemano. Durante el vuelo, recibí un menú sin gluten – pollo con arroz – y el guía indio que nos habían asignado durante todo el viaje, ya estaba informado cuando llegué (de hecho es lo primero que comprobé cuando nos recogió en el aeropuerto).

Ya en Delhi, nuestro guía nos esperaba para llevar a todo el grupo al hotel, en autobús… ¡el autobús más viejo en el que me he montado jamás! Al llegar al hotel Le Grand, nos esperaba una bienvenida especial por parte de los trabajadores del hotel con zumos típicos, un collar de flores y nos pintaron el bindi en la frente, el típico puntito indio. Tras una merecidísima ducha, fuimos a cenar – para mi pollo otra vez – y luego fuimos directos a la cama. ¡Agotadísimos!

Recepcion hotel India

Al día siguiente, nos despertamos temprano para coger el autobús y recorrer 220km hasta Agra. ¡Menuda aventura! Aunque era un autobús “de lujo”, nos sentimos como si estuvieramos dentro de uno de los camiones del París Dakar en plena carrera… nos llevó casi 9 horas cubrir esa distancia, conduciendo a través de “autopistas” sin asfaltar, llenas de baches y todo el mundo pitando. De hecho, las normas de tráfico en la India no estan del todo definidas creo… todos los coches pitaban sin parar, los coches realizando un cambio de sentido en cualquier lugar o parando en la cuneta, ocupando la mitad de un carril para arreglar su coche, etc.

Comimos en un restaurante por el camino. Cuando llegamos al restaurante, el guía habló con el cocinero y, adivinad qué comí… ¡Sí! ¡POLLO! Oooooootra vez… cuando llegamos a Agra, fuimos directos al hotel Jaypee Palace, dónde nos dieron una cena ligera y fuimos a dormir.

Por el momento, no tenía ningún problema con la comida… el menú del vuelo fue correcto y, aunque había comido pollo cada día, todos los hoteles estaban debidamente informados. Lo peor era el desayuno porque era un bufete continental y, como ya podéis imaginar lo que pasa en los bufetes, todo el mundo usaba la misma cuchara para servirse de cualquier plato, de manera que el riesgo de contaminación cruzada era muy alto… almenos traía mi pan y mis bolsas para tostar…

Bolsa para tostadora sin gluten

Al día siguiente, visitamos una de las Siete Maravillas del Mundo Moderno: el Taj Mahal, al lado del río Yamuna. Esta tumba-templo fue construida en honor a Mumtaz Mahal – la esposa favorita del Sha Jahan, el quinto empreador Mughal – que murió después de parir al decimocuarto hijo. Es difícil describir la belleza de ese edificio, y más aún cuando la mayoría de vosotros lo habrá visto en fotos o también en directo, así que os lo ahorraré… pero os puedo asegurar que se me pusieron los pelos de punta cuando lo vi por primera vez… ¡hermoso, gigante y blanco! Aunque los saqueadores se hayan llevado la mayoría de piedras preciosas que había incrustadas en las paredes, creo que esta magnífica construcción se merece estar en la lista de las Siete Maravillas del Mundo.

Visitar el Taj Mahal

Tras la visita, cogimos el autobús de nuevo para ir a Jaipur, a 236 km.

Para ver las fotos del viaje, haz click aquí.

 

P.D.: Por favor, tened en cuenta que en este blog comparto mis viajes, anécdotas y experiencias sobre viajar sin gluten por el mundo. Es posible que, en alguno de mis viajes, vaya a algún restaurante no certificado o exista el riesgo de que me contaminen con gluten. ¡Muchas gracias! 

 

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Me llamo Santi y actualmente vivo en la provincia de Barcelona. En 2001, me diagnosticaron con celiaquía y/o intolerancia al gluten… ¡por fin! Y digo “¡por fin!” porque antes de que me diagnosticaran me encontraba muy mal… ¡de veras! Además, soy intolerante a la lactosa – aunque de vez en cuando puedo permitirme comer un yogur y un poco de queso -, la alergia al pescado me mata, ¡literalmente!, y también algunas frutas (kiwi, melón, sandía y plátano). Cuando era un niño, también tuve una reacción alérgica a la penicilina pero me hicieron pruebas de nuevo hace poco y lo descartaron, así que sería otra cosa… ¡sí! Dejando el polen y las plantas de lado, estos son más o menos mis problemas con la comida… Viajar y comer son mis hobbies y creé Gluten Free Adventures por esta razón. Desde los 8 años, he viajado y vivido en distintos países… y os puedo asegurar que – más allá de los riesgos que he corrido a veces – en más de 20 años viajando por el mundo, ¡puedo contar las veces que me han “envenenado” con los dedos de una sola mano! Así que no está tan mal… ¡Espero que os gusten nuestros viajes!

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