Inicio Aventuras con gluten Roermond: 15 días sobreviviendo en el país de las salsas…

Roermond: 15 días sobreviviendo en el país de las salsas…

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señal roermond boca

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A mediados de mayo, estuve casi dos semanas en Roermond (Holanda) dónde comer sin gluten fue bastante interesante durante esos días. Llevaba meses preparando esa feria y estaba convencido de que no tendría ningún problema para comer: el hotel estaba informado y me habían ayudado a contactar con el restaurante al que iríamos una de las noches con todo el Equipo; y aunque en la feria había la posibilidad de pedir un catering sin gluten, preferí traerme yo la comida ya que no podían asegurar que no hubiese contaminación cruzada. Pero, ¡no lo tenía todo controlado!

Roermond

El inicio del viaje fue como todos los demás: me traía el bocadillo de casa y, esta vez, también un bocadillo para comer, ya que no sabía si comeríamos en el aeropuerto o en la feria. Durante el vuelo con German Wings, aunque se había informado, no me dieron nada sin gluten – supongo que debido a la corta duración del vuelo – y, al llegar al aeropuerto de Düsseldorf (Alemania), decidimos comer en el McDonalds. Hice bien de traerme un bocadillo para comer, ya que solo podía comer patatas y ensalada (desconozco si es igual en todos los McDonalds de Alemania). Al llegar al stand, cogí las cajas de comida sin gluten que me había enviado junto con el resto de material para la feria y me las llevé al hotel en Roermond (Holanda).

theaterhotel de oranjerie

Esa noche éramos solo 4, así que decidimos ir a buscar un restaurante, ya que el resto de días cenaríamos en el hotel con el resto del Equipo. Decidimos ir al V.O.F. Akropolis, en el número 30 de la calle Sint Christoffelstraat, un restaurante griego. Mientras caminábamos hacia el restaurante, les expliqué a mis compañeros – dos de ellos holandeses – todo lo que me pasaba y les pedí ayuda para explicárselo al camarero. Cuando nos sentamos, nos trajo un chupito de una bebida muy fuerte (no recuerdo el nombre) y le di la tarjeta de viaje sin gluten en holandés. El camarero no era de origen holandés, y se la di en griego… ¡tampoco era griego! Aquí es donde uno de mis compañeros entró en acción y se lo explicó en holandés básico. Le pedí que hiciera especial hincapié en la importancia de preparar todo aparte. ¡Tendríais que haber visto la cara del camarero!

comer sin gluten en restaurante griego roermond

Uno de mis compañeros holandeses (el Gerente) se encargó de pedir todos los platos. Pidió unos entrantes variados: pulpo, gambas, pollo con salsa rosa, tsatsiki y queso frito rebozado. De segundo unas bandejas de una carne que estaba deliciosa. Estábamos todos realmente hambrientos, pero antes de que nadie pudiera empezar “grité” un ALTO a todos y les expliqué como debían actuar para evitar que me encontrara mal. Una vez terminada la explicación, me miraban todos con cara de “madre mía qué de riesgos corres cuando viajas”. ¡En efecto! Además, no solo debían vigilar con el pan y los cubiertos por el tema del gluten, sino también porque soy alérgico al pescado y no tenía ganas de tener que inyectarme la adrenalina.

Desayunar sin gluten en Holanda

Al día siguiente bajé a desayunar temprano para ser de los primeros y encontrarlo todo acabado de poner. Llevaba meses hablando con el hotel sobre el menú del bufete que nos prepararían para cenar, pero habíamos hablado muy poco del desayuno. Como no sabía si tendrían pan sin gluten preparad, bajé bien equipado: con un paquete de pan, un trozo de papel de aluminio y la bolsa para tostar.

boletín sin gluten mensual 1

Nada más ver a la camarera, le pregunté si tenían pan sin gluten y cuando me dijo que si, fue un alivio. Me trajeron un panecillo redondo y me indicaron los embutidos que podía comer. Cogí jamón cocido para el desayuno y una especie de jamón ahumado para la comida, que me preparaba cada día en el hotel con el pan que me había traído. Por eso bajaba siempre con un trozo de papel de aluminio, ya que si no en la feria no podría comer nada.

Roermond de noche

Nos pasamos el día en la feria, preparando las muestras, catálogos y haciendo un par de formaciones sobre las innovaciones que presentábamos. Llegamos de vuelta a Roermond que ya era de noche. Teníamos un comedor reservado para nosotros cada noche a las 20h. El primer día, bajé un poco antes para presentarme a los camareros e informarles de que yo era “el del menú especial”. Al bajar, ya estaba todo preparado, tanto las mesas de acuerdo con el número de personas que habría cada noche, igual que el bufete acordado para cada día.

salsa con gluten en roermond

El bufete constaba de un entrante (ensalada, pasta, etc.), un segundo (pescado o carne con y sin salsa) y postre (macedonia). Para evitar tener problemas, ya fuera por mis alergias o por la celiaquía, la persona del hotel encargada de nuestras cenas, me informó de que yo tendría algo a parte cada día. No sabía el qué. El primer día quedé muy satisfecho cuando me trajeron pan sin gluten y un entrecote a la pimienta con verduras. Para terminar esa deliciosa cena, pedí un té verde que me trajeron con una pastita encima de la cuchara. Inmediatamente le pedí una cuchara limpia y problema solucionado… La satisfacción se me fue al cabo de un par de horas cuando, mientras hablaba con Isabel, empecé a encontrarme un poco mal. ¡La salsa del entrecote! Cuando bajé a desayunar al día siguiente, pedí por la encargada pero no estaba, de manera que me aseguré de hacerle llegar una queja formal y pedirle que hablara con el cocinero para que, de ahora en adelante, se asegurara de que no me daban nada con gluten y preparara todos mis platos sin salsas.

Menu restaurante theaterhotel de oranjerie

Como veis, aunque llevaba mucho tiempo hablando con el hotel para el bufete e insistiendo en lo importante que era que prepararan algo a parte cada día para mí, se les pasó que habían espesado la salsa con harina… después de mi correo electrónico informando de lo ocurrido, ¡el resto de días todo fue genial!
Los dos días siguientes a que me contaminaran, cada día seguía siendo una sorpresa, ya que no sabía lo que me traerían para cenar. El resto de días, cuando me sentaba, me traían la carta y elegía lo que quería comer. (Podéis ver las fotos en el álbum de Facebook, al final del post encontraréis el enlace).

A modo de anécdota, el siguiente día cenamos dos minutos más tarde, ya que el 4 de mayo, a las 8h de la tarde, todo el país se para para salir a la calle y hacer dos minutos de silencio en homenaje a los civiles y soldados fallecidos desde el comienzo de la Segunda Guerra Mundial.

comer sin gluten en roermond

Disculpad que os haya hablado tan poco sobre los ratos de feria. Como cada día comía los bocadillos que me preparaba durante el desayuno en el hotel, no he querido pararme mucho en ello. Otra anécdota interesante fue que, a mitad de la feria, Dave (un compañero americano que también seguía una dieta sin gluten) me dio a probar una barrita energética “KIND” hecha de frutos secos con miel. ¡Estaba muy rica! ¡A partir de entonces, cada vez que veía a Dave, tenía una barrita para mí! Y el último día, me dio las que le quedaban, ya que en España no se pueden comprar. Si algún día vais a los EEUU, os recomiendo que compréis algunas. ¡Van geniales para comer entre horas y aportan mucha energía!

Barrita Kind frutos secos sin gluten

Llegado el fin de semana, ¡vinieron los refuerzos! Éramos casi 50 personas de la empresa y, al ser viernes, aprovechamos para ir a tomar algo todos después de la cena. Fuimos al Jill Murphs, que estaba al lado del hotel. Cuando llegamos, todo estaba muy tranquilo todavía, pero al cabo de poco rato se animó – o lo animamos. Pedimos al DJ algunas canciones y entre cerveza y cerveza – o cubata y cubata, ya que no tenían cerveza sin gluten – nos pusimos a bailar todos en grupo. Aunque al día siguiente nos tocaba seguir trabajando en la feria, algunos se quedaron hasta tocadas las 4h de la mañana. Estos encuentros fuera del ámbito laboral – ya sea cenando o saliendo a tomar algo – son perfectos para conocer un poco mejor a tus compañeros.

jill murphys roermond

El fin de semana fue muy bien, aunque seguíamos trabajando, al ser más gente, las cenas se animaron todavía más. Llegado el lunes, ya volvíamos a ser 30, y ese día fuimos al restaurante italiano Il Forno en el número 3 de la calle Roerkade, justo delante del río. Al llegar, el Gerente y yo fuimos a hablar con el jefe del restaurante para pedir la cena del grupo, y la mía, claro. Automáticamente, le di el teléfono con la tarjeta de viaje sin gluten en italiano y holandés y me dijeron que no me preocupara, que lo tenían todo preparado. Seguidamente me preguntó: “Porque pescado puedes comer, ¿verdad?”. ¡Me quedé a cuadros! Cuando le recordé que era alérgico al pescado, a muchas frutas y celíaco, me contestó que la persona del hotel que había gestionado nuestra reserva solo les había informado sobre lo del gluten.

carpaccio sin gluten en il forno roermond

Empezaron a traer la comida. Unos entrantes de carpaccio, ensalada, frituras de pescado y panes típicos. A mi me trajeron un plato de carpaccio para mi solo. Aunque yo tendría platos a parte, hice lo mismo que el primer día: explicar a los de mi alrededor cómo debían comer a mi lado y que si se pasaban el pan, lo hicieran por detrás de mí, así seguro que no caían migas en mi plato. Las caras cuando terminé tenían más o menos la misma expresión que las de mis cuatro compañeros cuando fuimos al griego el primer día. Luego me trajeron lo mismo que comerían los demás (un surtido ternera, cerdo y cordero con salsa de queso), pero en un plato aparte y con unas patatas asadas que estaban muy ricas. En base a la experiencia previa con el entrecote a la pimienta, lo primero que hice fue asegurarme de que la salsa era apta. La camarera era muy agradable y volvió rápidamente para confirmar que todo era sin gluten. Como veis, al final comí lo mismo que todos, pero servido a parte.

carne con salsa de queso sin gluten en il forno roermond

Dejando a un lado el riesgo que corremos cuando salimos a comer fuera – independientemente de si vamos a restaurantes no certificados, estando de viaje o yendo a comer en grupos grandes – creo que, si lo hacen bien, los celíacos comemos bastante mejor que los demás, sobre todo cuando vamos a un sitio con menú cerrado. Es verdad que en muchas ocasiones tenemos menos opciones a elegir, pero solo por el hecho de que nos hagan todo aparte o nos den la posibilidad de pedir lo que queramos, ya se hace más llevadero.

El resto de los días del viaje fueron igual: desayuno en el hotel; preparar la comida durante el desayuno; cenar en el hotel. Y así hasta el día 11 de mayo que, después de un madrugón, llegaba a las 10.30h de la mañana de vuelta a Barcelona.

Podéis ver las fotos del viaje aquí.

P.D.: Por favor, tened en cuenta que en este blog comparto mis viajes, anécdotas y experiencias sobre viajar sin gluten por el mundo. Es posible que, en alguno de mis viajes, vaya a algún restaurante no certificado o exista el riesgo de que me contaminen con gluten. Tended en cuenta que la lista de referencias puede cambiar. Por favor, aseguraos siempre antes de comer en los restaurantes que recomendamos. ¡Muchas gracias!

 

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Me llamo Santi y actualmente vivo en la provincia de Barcelona. En 2001, me diagnosticaron con celiaquía y/o intolerancia al gluten… ¡por fin! Y digo “¡por fin!” porque antes de que me diagnosticaran me encontraba muy mal… ¡de veras! Además, soy intolerante a la lactosa – aunque de vez en cuando puedo permitirme comer un yogur y un poco de queso -, la alergia al pescado me mata, ¡literalmente!, y también algunas frutas (kiwi, melón, sandía y plátano). Cuando era un niño, también tuve una reacción alérgica a la penicilina pero me hicieron pruebas de nuevo hace poco y lo descartaron, así que sería otra cosa… ¡sí! Dejando el polen y las plantas de lado, estos son más o menos mis problemas con la comida… Viajar y comer son mis hobbies y creé Gluten Free Adventures por esta razón. Desde los 8 años, he viajado y vivido en distintos países… y os puedo asegurar que – más allá de los riesgos que he corrido a veces – en más de 20 años viajando por el mundo, ¡puedo contar las veces que me han “envenenado” con los dedos de una sola mano! Así que no está tan mal… ¡Espero que os gusten nuestros viajes!

1 Comentario

  1. Sobre las barritas energéticas, en España si venden barritas energéticas sin gluten, si tienes cerca un Mercadona alli encontratás de varios sabores: coco y chocolate, nueces y chia, almendras y pasas, yogurt; si no tienes acceso a un Mercadona en los supermercados Carrefur tambien venden unas de frutos secos y arandanos. Y si vuelves a Holanda, en los supermercados normales tambien venden barritas energéticas sin gluten un poco mas caras que las que venden en España pero estan riquísimas.

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