Inicio Barcelona Tel-Aviv: dónde comer sin gluten puede ser una aventura. ¡Cuidado con la...

Tel-Aviv: dónde comer sin gluten puede ser una aventura. ¡Cuidado con la contaminación cruzada!

1923
Compartir
restaurantes sin gluten en telaviv

Change language / Cambiar idioma: es en

¡Este verano tuve la oportunidad de viajar a un país nuevo! ¡Qué emoción! Mientras Isabel estaba disfrutando de las playas paradisíacas en Isla Mauricio, ¡yo aproveché para irme a Israel a visitar algunos clientes!
Aunque cogía el primer vuelo vía Frankfurt a las 10:30h de la mañana, me levanté bastante temprano para tener tiempo de hacerme un par de bocadillos. Volaba con Lufthansa y tenía el menú sin gluten confirmado, pero teniendo en cuenta la mala experiencia que tuve con Fly Emirates cuando volé a Johanessburgo (aquí podréis leer la ida y la vuelta), voy bastante desconfiado con las aerolíneas (es posible que paguen justos por pecadores, pero si lo hacen mal, quien se quedará sin comer seré yo). Además, sólo tenía la certeza de que me darían algo sin gluten en el vuelo de Frankfurt a Tel Aviv, ya que en el vuelo de Barcelona a Frankfurt sólo aparecía “Aperitivo” y esto suele significar que no tendrán nada para nosotros.

aperitivo lufthansa

En efecto, a mitad del primer vuelo, empezaron a servir los aperitivos: bocadillo de salmón o pastel de limón. Evidentemente no podía comer ninguno de los dos, y no solo por el gluten, si no porque soy alérgico al pescado. Se lo comenté a la azafata y me dijo que no tenían nada preparado, pero que cuando acabaran de repartir la comida al pasaje mirarían qué podían hacer.

Al cabo de un rato vino con unas almendras y un yogur de frutas. Leí bien los ingredientes tanto del yogur como de las almendras y en ningún sitio decía que fueran sin gluten. Preferí no comer el yogur porque tengo entendido que enharinan las frutas para que no se hundan en el yogur (si estoy equivocado que alguien comente por favor) y con los frutos secos, al ser fritos, no sabía si habría contaminación cruzada. Volví a hablar con la azafata y me trajo otro yogur, pero estábamos con las mismas, así que me conformé con comerme mi bocadillo de Nutella y un zumo de manzana.

comer sin gluten en el aeropuerto de frankfurt

Al llegar a Frankfurt, tenía sólo una hora para llegar a la puerta de embarque para Israel. Tardé casi 40 minutos en salir de la terminal, coger el tranvía, pasar el control de pasaporte y cruzar la terminal de nuevo para llegar a la puerta de Israel. Una vez allí, me esperaba uno de los controles de seguridad más exhaustivos que me han hecho nunca. Mientras un agente de seguridad vaciaba todo el contenido del maletín, otro se encargaba de registrarme a mí. Y así con cada uno de los pasajeros que pasaban ese control. Este fue el primer indicio de que iba a un país en el que se toman muy en serio la seguridad.

Eran las 14h y sólo me quedaba un bocadillo, que me había guardado por si no podía comer nada en el siguiente avión. Aprovechando que era hora de comer y que en el chiringuito de la sala de espera para la única puerta a Israel no tenían nada sin gluten, me zampé el segundo bocadillo.

menu sin gluten lufthansa

Una media hora después de despegar hacia Tel Aviv, empezaron a servir la comida. A mi me trajeron un menú sin gluten bastante completo: un par de rebanadas de pan de cereales sin gluten con mantequilla y Philadelphia, un platito de pollo con ensalada de patata y, como plato principal, tofu con patatas y pimientos.

Mientras aterrizábamos vi un montón de carreteras por las que me encantaría conducir… ¡ojalá hubiese podido ir en coche! Al llegar, recogí la maleta y me dirigí directamente al control de pasaportes, dónde me hicieron una pequeña entrevista para saber los motivos de mi visita y con quien estaría.

Una vez dentro del país, me reuní con nuestro representante en Israel y, de allí fuimos directamente al hotel Kfar Maccabiah en Ramat Gan. Otro detalle que me sorprendió es que tienen que introducir una contraseña para poder encender el coche… no habría imaginado que habían llegado tan lejos en lo que refiere a seguridad.

tarjeta de viaje sin gluten en hebreo

A la hora del registro en el hotel, el representante les recordó que yo era el chico celíaco que iba a hospedarse allí durante unos días. Nos dijeron que no habría problema, y que solo tenía que informar al llegar al restaurante. Tras despedirme del representante y acordar una hora para empezar al día siguiente con las visitas, subí a la habitación a cambiarme y luego fui directo al restaurante.

Había muchísima gente porque coincidía con los Juegos Macabeos (un evento similar a los juegos olímpicos pero reservado a los atletas judíos). Al llegar, intenté hablar con una de las camareras pero sólo hablaba hebreo y, literalmente, me ignoró. Con estas, busqué en mi móvil la tarjeta de viaje sin gluten en hebreo y se la mostré. La leyó pero se encogió de hombros y siguió ignorándome…

patata hervida con arroz y judias

Probé con otra camarera y sucedió lo mismo… Viendo las posibilidades de comunicación con los camareros, me aventuré a ver qué había en el bufete. El riesgo de contaminación cruzada era tan grande que intenté hablar con el camarero, a quien también mostré la tarjeta de viaje sin gluten en hebreo.

Tampoco tuve éxito, ya que sólo me indicó que podía comer la patata hervida, las judías y el arroz blanco… le pregunté por el pollo, pero no conseguí aclarar si la salsa tenía harina… además, el pollo estaba justo al lado de la merluza, también con mucha salsa, y al ver como la salsa de la merluza salpicaba la bandeja del pollo mientras uno de los comensales se servía, ya dejé de preguntar…  ¡menudo fracaso! ¡no me lo podía creer! Hambriento, acabé cogiendo un plato con lo que me habían señalado: patata hervida, arroz y judías verdes.

Al cabo de un rato, entró un señor con corbata y se puso a hablar con los camareros, dándoles órdenes. Interpreté que debía de ser el maître y fui a hablar con él. ¡aleluya! Ese señor hablaba inglés. Tras explicarle todo, me dijo que llamaría al cocinero para que viniera a hablar conmigo y que al salir, pidiera en recepción lo que quisiera para la cena del día siguiente y lo tendrían preparado. El cocinero nunca vino, así que repetí de lo mismo y me fui a dormir.

tortilla, creps y gofres en kfar maccabiah

Al salir del restaurante no dije nada en recepción. Preferí esperar a ver cómo era el desayuno y luego decidiría si cenaba en el hotel o no. ¡Suerte que esperé!

Al día siguiente, cuando bajé para desayunar, volví a repetir la operación. Esta vez busqué a una camarera joven para mostrarle la tarjeta de viaje sin gluten en hebreo. Aunque hablaban inglés e intentaron ayudarme, no conseguí comer nada, ya que me dijeron que podían prepararme una tortilla, ya que los huevos no tenían gluten. ¡Exacto, los huevos no tienen gluten, pero sí lo tienen si los preparas en la misma plancha que preparas los creps! En fin, al ver esto, volví a la habitación y desayuné las galletas que me había traído en la maleta grande.

¡Decidido, desayunaría las galletas que me había traído y haría las demás cenas en alguno de los restaurantes que me había facilitado la Asociación de Celíacos de Israel! Al final del artículo encontraréis el listado, pero tened en cuenta también el aviso que pongo.

paisaje israel

Mientras íbamos a la primera visita en Umm Al-Fahem, le expliqué lo ocurrido a mi representante y no se sorprendió… su nieto también era celíaco y no salían mucho a comer fuera porque, aunque en muchos restaurantes conocen la celiaquía, todavía no tienen controlado lo de la contaminación cruzada. De hecho, él me había traído unos crackers sin gluten por si no encontrábamos ningún sitio para comer, ya que durante el día estaríamos fuera de Tel Aviv.

crackers sin gluten en israel

Mientras íbamos conduciendo cruzando el país hacia el norte, los paisajes y pueblo que íbamos viendo me recordaron mucho a Marruecos (aquí podéis leer las entradas sobre la primera y segunda parte de mi viaje allí): árido, caluroso y con un claro predominio de la gama de colores marrón. Al llegar a Umm Al-Fahem, en la parte árabe de Israel, nos reunimos con el cliente. Durante la reunión nos ofrecieron comida, y fue cuando el representante – que a su vez hacía de intérprete – le explicó mis alergias e intolerancias. ¡Quedé sorprendido con su reacción! Al saberlo, el Gerente paró la reunión y mandó a su hijo a que llamara a una serie de restaurantes que estaban cerca. Se llevó la tarjeta de viaje sin gluten en hebreo y, poco después volvió para informar a su padre de que el restaurante “Joe – A beautiful place to get lost”, en el New City Council Building de Umm Al-Fahem (el último centro comercial que habían construido) podía adaptar algún plato. El señor sonrió y nos dijo que este es el restaurante al que normalmente iba y que allí comeríamos bien seguro.

ensalada halloumi

Al llegar al restaurante, Galion, el propietario, ya nos estaba esperando. Cuando pedimos, me explicó lo que podía prepararme: ensalada halloumi, pollo adobado con arroz y un poco de pan. ¡Todo sin gluten! Todavía no me lo creía… cuando vio que hacía tantas preguntas sobre la contaminación cruzada y los ingredientes del adobo del pollo, me explicó que su sobrino era celíaco y que no tenía que preocuparme. Tras saber esto me quedé tranquilo.

Durante la comida, no hablamos de nada de trabajo y me estuvieron explicando cosas sobre Israel y sus costumbres. ¡Fue muy interesante!

restaurantes sin gluten en umm al-fahem

Al terminar de comer, Galion vió que no me había comido el pan sin gluten, así que me lo envolvió para llevar y me dio otro sin abrir para que me lo llevara. ¡Alucinante!

Luego el Gerente nos dio una vuelta por la ciudad para enseñárnosla y nos explicó los planes de crecimiento que tenía para su empresa. Al volver a su oficina, repasamos lo que habíamos hablado durante la reunión y la dimos por finalizada.

pan sin gluten green lite en israel

Volviendo a Tel Aviv aprovechamos para ver a otro cliente que nos pillaba de camino y, después de esa segunda reunión, volvimos directos a Tel Aviv, con una parada en el hotel para que pudiera cambiarme.

Desde allí, fuimos directos al centro de Tel Aviv, entrando por el paseo marítimo y nos dirigimos a Jaffa, desde dónde podríamos ver el skyline de la ciudad. Al llegar allí, el sol empezaba a ponerse y pudimos disfrutar de las vistas de la ciudad durante la puesta de sol, momento que aproveché para mandarle un video a Isabel. ¡Me encanta cuando los dos estamos viajando y nos mandamos fotos y vídeos de lo que hemos visto durante el día!

skyline tel aviv

Al terminar la puesta de sol, fuimos a buscar un restaurante para cenar. Una semana antes de iniciar el viaje, contacté con la asociación de Israel a través de office@celiac.org.il para pedirles información sobre restaurantes. De la lista que me mandaron, escogimos el restaurante La Lasagna, un italiano de comida kosher que estaba en el número 177 de la calle Dizengof.

restaurante la lasagna en dizengof tel aviv

Al llegar al restaurante, pedí la carta en inglés y les expliqué que soy celíaco. Inmediatamente me indicaron las páginas de la carta que correspondían a los platos sin gluten. Podía elegir entre: lasaña sin gluten, pasta sin gluten, bruschettas sin gluten, gnocchi sin gluten o pizza sin gluten. Finalmente decidí pedir una pizza margarita con aceitunas, champiñones y huevo. Mi compañero pidió una lasagna al pesto. Al terminar de cenar, me llevó de vuelta al hotel y ya quedamos para el día siguiente.

pizza sin gluten en israel

Y hasta aquí la primera parte del viaje. Podéis ver las fotos aquí.

 

A continaución encontraréis el listado de restaurantes que me envió la Asociación de Celíacos de Israel:

1. Orna and Ella – cafe-restaurante con una selección de platos sin gluten. Está en Sheinkin 33 de Tel Aviv.

2. Amore Miu,otro restaurante italiano dónde comer pasta sin gluten, en Ibn Gvirol 100 de Tel Aviv.

3. America Burgers en Allenby 112 de Tel Aviv.

4. Anastasia,  un café vegano dónde encontraréis los platos identificados. Está en Friedmann 54 de Tel Aviv.

5. Arpa’s, disponen de un menú sin gluten. Está en Hacarmel 38, Carmel Market de Tel Aviv.

6. Buddha Burgas, otro restaurante vegano con una selección de platos sin gluten marcados en la carta. Está en Yehuda Halevy 53 de Tel Aviv.

7. Cadena “BBB Burgers”. Te servirán la hamburguesa en pan sin gluten, pero tened cuidado con las patatas fritas, ya que las hacen en la misma freidora que los aros de cebolla. Hay varios.

8. Bazili, es una pizzeria que está en Yehuda Maccabee 53 de Tel Aviv.

9. The Original Pancake House, para crepes sin gluten en el Hangar 22 del Puerto de Tel Aviv.

10. Hudson Brasserie, dónde encontraréis un menú sin gluten. Está en The Iron Age 27, Ramat Hahayal, Tel Aviv.

11. Totoma, en Dizengoff 265 esquina con Yirmiyahu en Tel Aviv.

12. Tiger Lily, un restaurante tailandés con menú sin gluten. En Iron Age 32, Ramat Hachayal de Tel Aviv.

13. Tandoori, un restaurante indio con menú sin gluten. En Dizengoff Square, 2 Zamenhof Street de Tel Aviv.

14. Mel and Michelle, otro restaurante italiano en Ben Yehuda 155 de Tel Aviv.

15. Mexicana, dispone un menú sin gluten aparte. Está en Bograshov 7 de Tel Aviv y en Yirmiyahu 17.

16. Neve Tzedek – Place of Meat, tiene algunos platos sin gluten. Está en Shabazi 65, Neve Tzedek en Tel Aviv.

17. Stick House, dónde encontrarás una selección de helados caseros, todos sin gluten, sin lactosa y sacarosa. Está en Dizengoff 147 de Tel Aviv.

18. Johnny Building Falafel, dónde podréis comer falafel sin gluten, incluyendo pita. Está en Tchernichovsky 2 de Tel Aviv.

19. Rio Grande, una brasería en Herzl 4 de Tel Aviv.

 

P.D.: Por favor, tened en cuenta que en este blog comparto mis viajes, anécdotas y experiencias sobre viajar sin gluten por el mundo. Es posible que, en alguno de mis viajes, vaya a algún restaurante no certificado o exista el riesgo de que me contaminen con gluten. ¡Muchas gracias!

 

¡SUBSCRÍBETE A NUESTRO BOLETÍN PARA NO PERDERTE NINGUNA PUBLICACIÓN!

Subscríbete a nuestro boletín

* indicates required





Compartir
Artículo anteriorComer sin gluten en cenas tipo cóctel – Charlas y entrevistas en la Fundación RBA
Artículo siguienteTel-Aviv: el restaurante sin gluten más seguro se llama Hudson Braserie
Me llamo Santi y actualmente vivo en la provincia de Barcelona. En 2001, me diagnosticaron con celiaquía y/o intolerancia al gluten… ¡por fin! Y digo “¡por fin!” porque antes de que me diagnosticaran me encontraba muy mal… ¡de veras! Además, soy intolerante a la lactosa – aunque de vez en cuando puedo permitirme comer un yogur y un poco de queso -, la alergia al pescado me mata, ¡literalmente!, y también algunas frutas (kiwi, melón, sandía y plátano). Cuando era un niño, también tuve una reacción alérgica a la penicilina pero me hicieron pruebas de nuevo hace poco y lo descartaron, así que sería otra cosa… ¡sí! Dejando el polen y las plantas de lado, estos son más o menos mis problemas con la comida… Viajar y comer son mis hobbies y creé Gluten Free Adventures por esta razón. Desde los 8 años, he viajado y vivido en distintos países… y os puedo asegurar que – más allá de los riesgos que he corrido a veces – en más de 20 años viajando por el mundo, ¡puedo contar las veces que me han “envenenado” con los dedos de una sola mano! Así que no está tan mal… ¡Espero que os gusten nuestros viajes!

Dejar una respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here