Inicio Praga Praga: casas que bailan, puentes con historia y restaurantes sin gluten

Praga: casas que bailan, puentes con historia y restaurantes sin gluten

1626
Compartir
Restaurantes sin gluten en praga

Change language / Cambiar idioma: es en

Después de visitar Dijon, Heidelberg, Rothenburg ob der Tauber, Munich y El Castillo de Neuschwanstein nos dirigíamos hacia el norte para parar en Praga. ¡Qué ganas teníamos! Llevábamos tiempo queriendo ir a visitar esta ciudad. De hecho, el viaje inicial era hacer las tres capitales: Praga, Viena y Budapest, pero decidimos hacer otra ruta y dejar Viena y Budapest para ir a celebrar Fin de Año, que iremos más tranquilos y también podremos dedicar más tiempo a buscar restaurantes y comer bien.

IMPORTANTE: Igual que en Austria, al entrar a República Checa tenéis que parar a comprar el adhesivo que hay que poner en la parte superior izquierda del cristal. Es un adhesivo similar al de la ITV con un holograma a través del que te identifican los lectores de la carretera. Para 10 días nos costó 16€ y sólo nos dejaron pagar en efectivo.

vineta peajes republica checa
La viñeta de República Checa es la del medio. La de la derecha es la de Austria, nuestro próximo destino.

¡Praga nos recibió con un sol radiante! Al llegar al apartamento, alrededor de las 12.30h, descubrimos que el coche no entraba en el parking que habíamos reservado en Salvator Superior Apartments de la calle Revolucni número 18, justo al lado del Centro Comercial Palladium. Su parking mide 1,9m y nuestro coche roza los 2m. En recepción, nos dijeron que podíamos aparcar en el centro comercial Palladium por 25€/día. Así lo hicimos. Descargamos el coche y fuimos a aparcar y, una vez tuvimos el coche bien aparcado, fuimos a casa a preparar la comida y revisar la lista de la compra.

espagueti sin gluten a la carbonara

Después de comer, reservamos el Free Tour del día siguiente y revisamos la lista de lo que necesitábamos comprar. Fuimos directo al supermercado Albert que había en el mismo Centro Comercial Palladium, al lado de nuestro apartamento.

También podéis ir al DM Drogeriemarkt (como los que habréis encontrado en Heidelberg, Rothenburg y Munich), a los supermercados Billa y a los supermercados Tesco (que también está en Reino Unido).

Comprar productos específicos sin gluten es muy fácil, ya que normalmente son fáciles de reconocer: ya sea por que tienen el símbolo europeo; por que es un envase conocido (al menos para los celíacos); o por que tienen escrita la palabra “GLUTEN” visible en la parte frontal. De hecho en el Albert tienen marca blanca y también otras marcas europeas conocidas. 

supermercado albert palladium praga

Lo difícil fue comprar el resto de productos: salsas, yogures, crema de chocolate y carne procesada (salchichas, carne picada…). Aunque teníamos un listado de palabras que debíamos buscar, no queríamos pasarnos toda la tarde revisando ingredientes en el supermercado. Como Isabel tenía la aplicación de Google Translator descargada en el teléfono y, gracias a que se ha liberado el Roaming en Europa, pudimos usar la aplicación para hacer una fotografía del listado de ingredientes y, como reconocía el texto, lo traducía rápidamente.

Si buscáis restaurantes sin gluten en Praga, estos son algunos que nos recomendaron estos por el centro:

  • Pizza Nuova en la calle Revolucni 1.
  • UNO en el Centro Comercial Palladium.
  • Al Riso en Betlémské nám. 11.
  • Svejk Restaurant U Karla para comida típica Checa, en la calle Křemencova 186/7.

Encontraréis más restaurantes en las aplicaciones que recomendamos en nuestra web. Aun así, la mejor para nosotros es la tarjeta de viaje sin gluten en el idioma del país.
puesta de sol desde el puente de carlos praga

Con la nevera llena, cogimos un jersey y fuimos a pasear por el casco antiguo. Nos tomamos la tarde más tranquila, ya que conoceríamos más de la ciudad con los dos Free Tour que habíamos reservado.

Cuando conseguimos cruzar el puente de Carlos – tardamos casi 20 minutos en hacerlo – bajamos al río y nos sentamos allí a merendar mientras esperábamos la puesta de sol y cuando ya era de noche, fuimos a cenar a casa.

st john nepomuk praga

¡Madre mía! ¡Qué bien dormimos en ese apartamento! Las mejores camas que tuvimos en los 17 días de viaje creo. Nos levantamos justo para ducharnos, desayunar cereales sin gluten con leche, vestirnos e ir al Free Tour.

Esto de los Free Tour está muy bien porque conoces la ciudad con un grupo que no conoces, y los guías se lo hacen realmente bien, ya que si no les darás poco dinero. Hicimos el Tour del centro histórico y el castillo. ¡Muy interesante! Sobre todo cuando te cuentan anécdotas como la de la estatua de St. John de Nepomuk, en medio del puente. En la foto de arriba, veis que mostramos dos partes de la misma estatua que están gastadas. En una parte, se ve a un señor cayendo por el puente. Este es John de Nepomuk. En la otra un caballero con su perro.

De las dos, la única que da suerte es la de John de Nepomuk. Según lo que nos explicó la guía, unos estudiantes empezaron a tocar el perro para hacer una prueba y ver como reaccionaba la gente. Es muy divertido porque ahora ves a los turistas intentando tocar los dos a la vez o haciéndose fotos con un perro brillante…

estatua de joven desnudo praga

Esta es otra estatua que lleva suerte… está arriba en la zona del Castillo, y tocarle el pene al chico “favorece la fertilidad”. Aunque todavía no queremos niños, la tocamos por si acaso.

El tour acababa en un mirador desde el que se podía ver toda la ciudad. Nos quedamos allí un buen rato, encima de la muralla, tomando el sol y charlando. Cuando nos cansamos, volvimos a la Catedral. Cuando habíamos pasado con el tour había una cola de más de una hora para entrar y no lo hicimos. Ahora parecía que no había tanta gente y aprovechamos para verla.

mirador castillo praga

De repente eran las 3h de la tarde… ¡ni nos habíamos dado cuenta! Empezamos a bajar, realmente hambrientos y nos cruzamos con este quiosco de fruta fresca. Hacía calor y una ensalada de fruta como esa nos habría sentado muy bien, además, la manzana cortada en espiral en un palo tenía muy buena pinta… ¡lástima que soy alérgico a todas las frutas que había allí! Isabel pobre también se quedó sin… ¡podría enviarme al hospital con sólo un beso!

quiosco fruta fresca praga

Al llegar de vuelta a casa, sobre las 16h, nos hicimos un arroz a la cubana y nos echamos un rato.

Por la tarde queríamos ir a ver los Bebés de Miminka, ¡una de las esculturas más escalofriantes que hemos visto jamás! En una torre un poco apartada del centro, en la Zizkov Television Tower. A lo lejos, parece que sean hormigas subiendo por la torre pero, cuando estás cerca, ves que son bebés sin cara. De hecho, tienen un código de barras literalmente estampado. Los encontraréis gateando cerca del muro de John Lenon, al otro lado del río, en la calle U Sovových mlýnů 2.

bebes de miminka praga

De la torre, volvimos paseando hasta llegar a las “Tančící dům” (Casa Danzante) en Rašínovo nábřeží 80. ¡Son chulas! Además, en esa misma calle la vista del río y las casas es perfecta. ¡Parecía mentira que hiciera tan buen tiempo!

Paseamos hasta el muro de John Lenon, en la plaza Velkopřevorské náměstí. Este es un sitio interesante por sus orígenes y el significado que tiene, no solo por ser un monumento a este Beatle, si no por que representa la libertad de expresión de un pueblo oprimido, en ese momento, por las autoridades comunistas.

casa danzante praga

Para variar, acabamos de nuevo al lado del puente, viendo otra vez la puesta de sol y pensando en el Free tour que haríamos al día siguiente. Esta vez lo haríamos por el barrio judío.

Con el sol detrás del horizonte, volvimos a cenar a casa. Esta vez nos preparamos unas hamburguesas con queso, tomates cherry y aceitunas que nos sentaron de maravilla. Y de postre, unas fresas que habíamos comprado en el supermercado Albert. Rebañadas con Nutella fueron la mejor forma de acabar el día.

hamburguesa con queso y fresas

¡El último día en Praga! Y no se nos ocurre nada más que levantarnos a las 5h de la mañana para ver salir el sol desde el Puente de Carlos… ¡fue maravilloso! Lo reconozco… pero también fue muy duro levantarse tan temprano.

Al volver a casa, desayunamos tostadas con Nutella y fuimos a dormir hasta las 11h. Teníamos el Free Tour por le barrio judío a las 12h y queríamos preparar unos bocadillos, ya que el tour duraba casi 3h.

salida del sol en el puente de carlos

No daremos muchos más detalles del tour por que ya nos hemos alargado mucho pero, otro dato interesante que nos llevamos del tour es que, si os fijáis, todas las farolas de la ciudad tienen un número. Según lo que nos explicó el guía, esto sirve para poder indicar la ubicación exacta a los servicios de emergencia.

Aparte, el guía también nos habló de las propinas en los restaurantes. A diferencia de España, no hay que dejar el dinero encima de la mesa cuando os vayáis. Ni tampoco dársela al camarero. Normalmente se redondea al alza, añadiendo un 10% del coste de la comida. Debéis indicar la propina cuando te vayan a cobrar. En caso de que no hayáis quedado contentos, dadle una cifra que le obligue a buscar cambio.

farolas numeradas en praga

Si aparte, de tocar a John de Nepomuk y el pene fertilizador queréis tener todavía más suerte, buscad la estatua de Kafka para tocarle los zapatos. También lo hicimos por si acaso. Al final, necesitábamos suerte para tener buen tiempo el resto del viaje. Y parece que, más o menos, ¡funcionó!

estatua de kafka en praga

Otra vez comimos tarde. Esta vez unas lentejas a la jardinera con lomo con queso y tomates cherry. Pasamos el resto de la tarde descansando porque queríamos ir al Pub Crowl, otro tour nocturno en el que te llevan a pubs y discotecas y conoces a gente joven.

Aunque teníamos ganas de salir un poco, nos lo pensamos bien y decidimos no hacerlo. Al día siguiente nos íbamos a Hallstatt, el pueblo más bonito de Austria, y teníamos unas cuantas horas de coche. ¡Debíamos descansar!

lentejas jardinera con lomo

Podéis ver las fotos del viaje aquí.

P.D.: Por favor, tened en cuenta que en este blog comparto mis viajes, anécdotas y experiencias sobre viajar sin gluten por el mundo. Es posible que, en alguno de mis viajes, vaya a algún restaurante no certificado o exista el riesgo de que me contaminen con gluten. ¡Muchas gracias!

¡SUBSCRÍBETE A NUESTRO BOLETÍN PARA NO PERDERTE NINGUNA PUBLICACIÓN!

Subscríbete a nuestro boletín

* indicates required





Compartir
Artículo anteriorNeuschwanstein: buscando a la Bella Durmiente encontramos dos restaurantes sin gluten
Artículo siguiente¡Feliz Navidad!
Me llamo Santi y actualmente vivo en la provincia de Barcelona. En 2001, me diagnosticaron con celiaquía y/o intolerancia al gluten… ¡por fin! Y digo “¡por fin!” porque antes de que me diagnosticaran me encontraba muy mal… ¡de veras! Además, soy intolerante a la lactosa – aunque de vez en cuando puedo permitirme comer un yogur y un poco de queso -, la alergia al pescado me mata, ¡literalmente!, y también algunas frutas (kiwi, melón, sandía y plátano). Cuando era un niño, también tuve una reacción alérgica a la penicilina pero me hicieron pruebas de nuevo hace poco y lo descartaron, así que sería otra cosa… ¡sí! Dejando el polen y las plantas de lado, estos son más o menos mis problemas con la comida… Viajar y comer son mis hobbies y creé Gluten Free Adventures por esta razón. Desde los 8 años, he viajado y vivido en distintos países… y os puedo asegurar que – más allá de los riesgos que he corrido a veces – en más de 20 años viajando por el mundo, ¡puedo contar las veces que me han “envenenado” con los dedos de una sola mano! Así que no está tan mal… ¡Espero que os gusten nuestros viajes!

Dejar una respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here