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Zermatt: comer sin gluten en uno de los picos más famosos de Suiza

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Restaurantes sin gluten en Zermatt

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El viaje estaba a punto de terminar… ¡qué pena! ¡Llevábamos 15 días recorriendo Europa! Habíamos conducido más de 3.600km a través de 5 países. Tras visitar Dijon, Heidelberg, Rothenburg ob der Tauber, Munich, Neuschwanstein, Praga, Hallstatt y Gosau, Innsbruck y Schwyz, Lucerna, Zurich y Brunnen, llegábamos a nuestra penúltima parada: ¡Zermatt!

A las 7 de la mañana salíamos de Schwyz para ir hacia Zermatt. No hacía muy buen tiempo y marcaba lluvia durante el camino. Antes de salir, habíamos preparado unos bocadillos de jamón para comerlos arriba en Gornergrat.

Carreteras alpes suizos

Yendo hacia Zermatt, pasamos por unas carreteras alucinantes y vimos unos paisajes preciosos. Pasamos por un puerto de montaña que nos llevó a una panorámica en al que había una parada obligatoria. A lo lejos, los picos nevados nos indicaban que cada vez estábamos más cerca de Zermatt. Aunque tardamos casi 5 h en llegar, valió la pena ver todos esos paisajes.

panoramica alpes suizos

Aparcamos el coche en el parking de la estación de Täsch, cogímos todo lo que necesitábamos y fuimos a buscar el tren cremallera que nos llevaría directos hasta Zermatt. Tardamos unos 20 minutos en llegar, ya que paraba en otros pueblos a los que el tráfico está restringido.

Al llegar a la estación, fuimos directo al Hotel Residence Patricia, dónde habíamos reservado un apartamento pequeño con vistas al Cervino. Como era temprano, dejamos las maletas en la consigna, cogimos los bocadillos y fuimos a comprar los billetes para subir al Gornergrat.

cervino nublado

Nos habían avisado de que arriba hacía mal tiempo y que el Cervino estaba tapado. La previsión del tiempo era mala para los próximos dos días, así que decidimos arriesgarnos, comprar el billete de 90€ cada uno y subir a ver si el viento se llevaba las nubes a otra parte.

Como veis en la foto de abajo, el viento hizo todo lo contrario llevando todas las nubes hacia la montaña… al menos dejó despejada la parte del glaciar y el observatorio, de manera que pudimos disfrutar de otras vistas que también eran muy espectaculares.

observatorio gornergrat cervino zermatt

Al llegar arriba nos sentamos a ver la montaña con el pico tapado y, mientras esperábamos a que se fueran las nubes, nos comimos los bocadillos de jamón que habíamos preparado.

Habíamos subido lo más abrigados posible, pero el viento no paraba de castigarnos. Cuando no pudimos aguantar más, fuimos a ver una exposición de productos relacionados con ese lugar. De hecho, todos los que hayamos comido un Toblerone, hemos visto esta montaña, ya que está en el logotipo.

boletín sin gluten mensual 1

Después de ver la exposición, fuimos a refugiarnos en la tienda del observatorio. Allí también encontraréis baños gratuitos y, un poco más arriba, el restaurante del hotel con unas vistas espectaculares al Cervino (cuando está despejado claro). ¡Tenemos pendiente venir a pasar una noche aquí!

observatorio cervino

Antes de salir de nuevo a ver el glaciar y las montañas que hay al lado opuesto del Matterhorn, no pudimos evitar hacernos una foto en el cartel del 3100. ¡Nunca habíamos estado tan altos! Aunque no tiene mucho mérito porque habíamos subido en tren, igualmente nos hacía ilusión.

Glaciar gornergrat

Viendo que el tiempo sólo empeoraba, decidimos volver a bajar al pueblo. Al llegar abajo, aprovechamos para instalarnos en el apartamento y descansar un poco. Después de tanto rato arriba, estábamos realmente helados.

Al salir a pasear, fuimos a ver tiendas. Yendo hacia la calle principal, paramos en el supermercado Denner, al lado de la estación, en la calle principal, para ver si tenían productos sin gluten.

Aunque nos costó un poco encontrarlo, la mayoría de los embutidos indicaban “gluten frei” en el listado de ingredientes y en la zona de la pasta, había un letrero “grande” en el borde de la balda, junto a los productos sin gluten.

A parte del supermercado Denner, también podréis comprar productos sin gluten en Zermatt en Dropa Drogerie (Hofmattstrasse).

pasta sin gluten en denner supermercado

Si buscáis restaurantes sin gluten en Zermatt, podréis comer en:

  • The Pipe Cafe Bistro (Hofmattstrasse 7).
  • Pizzeria Ristorante Molino Seilerhaus (Bahnhofstrasse 52).
  • Old Zermatt (Kirchstrasse 15).
  • McDonalds (Bahnhofstrasse).

grampis restaurant zermatt

Aparte de los que indicaba la aplicación, también vimos que uno que se llama Grampis (Bahnhofstrasse 70) tenía un cartel indicando que servían comida sin gluten.

En cuanto al McDonalds, teníamos hambre y no llevábamos galletas, así que entramos a pedir una hamburguesa pero no pudieron servirnosla porque se habían quedado sin pan sin gluten… ¡no nos había pasado nunca! Así que, tened en cuenta que podéis comer allí, pero que es posible que no les quede pan para celíacos…

guisantes salteados con jamón

El frío tardó poco en llegar, ya que las montañas habían tapado el sol hacía un buen rato… no queríamos seguir sufriendo así que volvimos a casa a prepararnos la cena.

Ya nos quedaba poca comida y nos preparamos unos guisantes salteados con jamón y unas albóndigas precocinadas que habíamos comprado… ¡muy malas!

Después de cenar ya no salimos del apartamento.

vista cervino desde residence patricia

Al día siguiente, nos levantamos con un sol radiante. ¡El cielo estaba despejado! Desde el balcón del apartamento podíamos ver el Cervino sin ninguna nube al lado. No teníamos presupuesto para subir los dos otra vez, pero como yo ya lo había visto hacía años, cuando fui a Suiza antes de irme a vivir a Finlandia, le dije a Isabel que subiera ella mientras yo preparaba las maletas y hacía el check out. Teníamos el check-out a las 11h de la mañana, así que nos veríamos abajo sobre las 11.30-12h para irnos hacia Lyon.

panoramica cervino con cielo soleado

¡Menudo cambio con el día anterior! El cielo estaba azul, sin ninguna nube e Isabel pudo ver toda la panorámica entera y hacer fotos en condiciones. Además, también hizo alguna parada por el camino, en las otras estaciones dónde paraba el tren, para hacer otras fotografías a lagos y montañas que quedaban al otro lado del recorrido. ¡Maravilloso!

Cuando llegó abajo, ya la estaba esperando en la estación. Cogimos el tren cremallera de vuelta a Täsch para coger el coche y dirigirnos a Lyon.

Llegamos a Lyon (nuestra última parada) sobre las 16h, hambrientos y agotados. En teoría teníamos que haber llegado a las 12h de la mañana, pero a esa hora salíamos de Zermatt, así que ya no hicimos nada ese día, simplemente comer y descansar.

pasta carbonara en lyon

Al día siguiente, el último día de viaje tardamos casi 12h en llegar a Barcelona debido a un accidente en la autopista que nos obligó a desviarnos por Clermont-Ferrand. Volviendo de mi viaje en coche por Escocia (pronto lo compartiremos) pasé por allí, así que paramos a comernos el último paquete de lomo en la estación de servicio del Viaducto de Millau, hasta hace muy poco el más alto del mundo con 342m.

viaducto de millau

Después de 17 días, volvíamos a Barcelona, habiendo recorrido 4.846,60km y visitado 14 ciudades en 5 países distintos. ¡Todo lo bueno se acaba! Pero no podíamos terminarlo de otra forma: al llegar a Barcelona, fuimos a cenar unas Bacon & Cheese Fries y unas Chicken Pops al Foster’s Hollywood.

entrada a españa desde francia

Y hasta aquí el relato de nuestro viaje de verano por Europa. En breve publicaremos Viena, Budapest, Croacia, Chicago y muchos destinos más.

Podéis ver las fotos del viaje aquí.

P.D.: Por favor, tened en cuenta que en este blog comparto mis viajes, anécdotas y experiencias sobre viajar sin gluten por el mundo. Es posible que, en alguno de mis viajes, vaya a algún restaurante no certificado o exista el riesgo de que me contaminen con gluten. Tended en cuenta que la lista de referencias puede cambiar. Por favor, asegúrese siempre antes de comer en los restaurantes que recomendamos. ¡Muchas gracias! 

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Me llamo Santi y actualmente vivo en la provincia de Barcelona. En 2001, me diagnosticaron con celiaquía y/o intolerancia al gluten… ¡por fin! Y digo “¡por fin!” porque antes de que me diagnosticaran me encontraba muy mal… ¡de veras! Además, soy intolerante a la lactosa – aunque de vez en cuando puedo permitirme comer un yogur y un poco de queso -, la alergia al pescado me mata, ¡literalmente!, y también algunas frutas (kiwi, melón, sandía y plátano). Cuando era un niño, también tuve una reacción alérgica a la penicilina pero me hicieron pruebas de nuevo hace poco y lo descartaron, así que sería otra cosa… ¡sí! Dejando el polen y las plantas de lado, estos son más o menos mis problemas con la comida… Viajar y comer son mis hobbies y creé Gluten Free Adventures por esta razón. Desde los 8 años, he viajado y vivido en distintos países… y os puedo asegurar que – más allá de los riesgos que he corrido a veces – en más de 20 años viajando por el mundo, ¡puedo contar las veces que me han “envenenado” con los dedos de una sola mano! Así que no está tan mal… ¡Espero que os gusten nuestros viajes!

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