Idioma / Language: Inglés

Potes: ¡A por ese postre sin gluten con el que llevaba soñando un par de años!

¡Tras esa comida en León empezábamos el viaje de verdad! Aunque ya llevábamos unos días viajando por España, la idea inicial del viaje era descubrir el norte de España. Sobre todo, la zona de los Picos de Europa y País Vasco. Tras las sorpresas de Torrejón el Rubio, el disfrute de Salamanca y el “fracaso” de León, nos dirigíamos al norte. Esta vez no íbamos a descubrir ninguno de los restaurantes sin gluten en Potes. ¡Ya sabíamos a cuál queríamos ir! ¡Y también qué postre queríamos tomar!

¡La ruta en coche desde León fue maravillosa! A medida que nos adentrábamos en las montañas, el paisaje era cada vez más bonito. Una carretera sinuosa nos llevó a través de valles, campos, lagos, pantanos y montañas impresionantes. Después de cada curva nos salía un “¡oh, qué bonito!” y una sonrisa.

Estábamos disfrutando ya antes de llegar a Potes, un pueblo precioso de Cantabria. ¡Allí íbamos a disfrutar todavía más comiendo y haciendo excursiones!

Dormíamos en el Parador Nacional de Fuente Dé, a unos 23 km de Potes. Dejamos todo el equipaje y bajamos de nuevo al pueblo para perdernos por sus calles antes de cenar. En la carretera principal después del puente, si vas hacia Fuente Dé (o antes, si vienes de allí) hay un parking bastante grande donde se puede aparcar.

¡Potes es de esos pueblos con encanto! Sus calles, estrechas, los puentes de piedra sobre el río y las terrazas y restaurantes le dan un aire tranquilo. ¡Muy vacacional!

Aunque Isa había estado en 2017, ¡volvimos aquí a propósito! ¡Quería probar ese postre tan maravilloso! Pero antes del postre, nos esperaban una serie de platos también magníficos. Habíamos reservado en el Cenador del Capitán de la Calle Cervantes 3, en Potes. Este es un restaurante que conoce muy bien cómo preparar los platos sin gluten. Además, dispone de una oferta muy amplia y deliciosa.

Al llegar al restaurante, nos pusieron en una de las mejores mesas que tenían. ¡Cerca de la ventana! Desde una posición un tanto elevada, podíamos admirar el pueblo mientras disfrutábamos de la comida sin gluten.

¡Tanto a Isa como a mí nos gustan mucho el foie y el paté! Empezamos con un paté de jabalí con confitura de vino tinto. Nunca habíamos probado el paté de jabalí y quedamos enamorados… ¡de hecho nos enamoramos de todo lo que comimos en ese restaurante! El pan estaba recién horneado. Además, muy bien horneado, ya que estaba crujiente por fuera y muy tierno por dentro.

¡No quedó nada en la tabla! Tenía un sabor fuerte, con algún tropezón que mejoraba aun más la textura. Simplemente… ¡brutal!

Luego nos trajeron otro de los platos estrella de esa cena… ¡Una cazoleta de chorizo a la sidra! ¡Buaah! Íbamos cada vez a mejor… nos dejaron la cazoleta en la mesa y el olor nos envolvió. ¡Casi levitamos! Pedimos otra ración de pan para bañarlo en esa sidra teñida de rojo. Había unos 20 trocitos de chorizo bañándose… cuando terminamos con el pan y el chorizo, tuve que aguantarme las ganas de beberme la cazuela. ¡Fue un segundo plato impresionante! De hecho, la próxima vez que volvamos, seguro que no es sólo por el postre que quería probar…

Todavía nos quedaba otro plato antes de llegar al postre… esta vez nos trajeron uno de los platos combinados que le gustan más a Isa: ¡lomo con patatas y huevo fritos!

Este era un plato sencillo, pero se notaba que la carne era buena…. tendríais que haber visto nuestra expresión a cada bocado que comíamos. ¡Nuestro paladar quedó super satisfecho! Además, ¡el vino tinto con el que lo acompañamos también estaba muy rico!

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Al terminar con el lomo y apurar las copas de vino… llegó la pregunta que más ganas teníamos de responder: “¿Postre?”

“¡Canónigos!” respondimos los dos a la vez. El camarero sonrió y se  fue a por ellos. Se trata de un postre suave, ¡muy muy rico! Hecho a base de natillas y merengue horneado. Simplemente es un postre impresionantemente bueno. Además, la combinación de las natillas, bastante líquidas, y el merengue era perfecta.

Todo lo bueno – sobre todo si es un postre – se acaba… después de cenar, volvimos paseando hasta el coche para volver al hotel.

Al día siguiente nos levantamos con el peor tiempo que podía hacer… había una niebla tan densa que no permitía ver nada a más de 3 metros de distancia…

A no ser que desapareciera la niebla, la opción de subir a El Cable para llegar al mirador quedó descartada inmediatamente… no tenía sentido porque las vistas del valle estaban totalmente cubiertas. En el post del viaje de Isa, podréis ver las vistas que nos perdimos…

Pobres inocentes… pensábamos que la niebla habría levantado después de desayunar… fuimos al comedor y ya tenían preparado pan y magdalenas sin gluten para cada uno. Había un bufete y, para evitar la contaminación cruzada, pedimos que nos sacaran un plato de embutidos a parte. ¡Desayunamos muy bien también! Hay que decir que la Red de Paradores Nacionales controla muy bien este tema. Aunque, por desgracia, a veces también fallan… ¡Os cuento más adelante!

Al salir de nuevo, vimos que la niebla seguía allí… además, nos decían que no parecía que fuese a irse pronto… Volvimos al hotel y preguntamos qué opciones había… aprovechamos también para pedir un picnic sin gluten.

Nos hablaron del Monumento al Oso Pardo y de las magníficas vistas que se podían ver allí. Este monumento lo encontraréis en el Collado de Llesba. Desde Potes, subiréis por una carretera que da vértigo. Pero vale la pena. Yo, al menos, disfruté mucho conduciendo hacia allí.

Por desgracia, la niebla había invadido todo…

Al llegar a lo que supusimos que era el parking, al final de la carretera, bajamos del coche. Tuvimos que volver rápidamente para abrigarnos. Hacía muchísimo frío. ¡Y no se veía nada!

La carretera hasta el monumento ya era una aventura en sí misma. Esta se completó con la búsqueda del mismo monumento. Supongo que, con un día claro, desde donde aparcamos se debe de ver el monumento… ese día sólo escuchábamos a las vacas. Tampoco las veíamos… gracias al navegador del teléfono encontramos la dirección correcta.

Teníamos que ir pendientes de caminar en la dirección adecuada y, a la vez, no pisar ninguna boñiga de vaca. ¡Estaba repleto! De repente, un oso de piedra enorme apareció entre la niebla. ¡Tenemos pendiente volver para admirar el paisaje que custodia y protege este monumento! ¡Sin niebla, claro!

Al cabo de un rato admirando el Monumento al Oso Pardo entendimos que la niebla no se iría en todo el día… decidimos volver a Potes, aparcar y caminar hasta Bermeo. Queríamos ver las cascadas de Retumbia. Llegamos a Potes a la hora de comer. No teníamos ninguna prisa porque llevábamos el picnic que nos habían preparado en el Parador.

Empezamos a caminar por un camino pavimentado en el que, de vez en cuando, encontrábamos un banco. Nos sentamos en uno de ellos a comer el bocadillo de tortilla de jamón sin gluten que nos habían preparado. En la bolsa nos habían puesto también un agua, fruta y una lata de frutos secos… ¡suerte que Isa siempre lee los ingredientes! En la lata indicaba que los frutos secos podían contener gluten… ¡Hay que estar siempre alerta!

Creo que no llegamos a ver las cascadas en su máximo esplendor, ya que no íbamos a buen ritmo. El camino era tan bonito que a cada paso nos parábamos a hacer alguna foto. Diría que nos quedamos al inicio de las cascadas, cuando vimos las primeras aguas.

Llevábamos casi 2h andando y no queríamos llegar tarde a nuestra cita con el Capitán. Habíamos reservado para cenar en el mismo restaurante del día anterior.

Nos pusieron en otra mesa con vistas a la ventana. ¡Teníamos bastante claro lo que pediríamos! Para empezar, una ración de ese paté de jabalí tan rico. ¡Con pan sin gluten, claro! Luego pediríamos otro de los platos favoritos de Isa: un revuelto de boletus con queso. Y de postre… ¡no podía ser otro! Pediríamos ese que nos había llevado a volver al Potes: ¡Canónigos!

Podéis ver las fotos del viaje aquí.

HACIENDO CLICK EN EL MAPA DE RESTAURANTES SIN GLUTEN PODRÉIS VER TODOS LOS RESTAURANTES DE LOS QUE OS HEMOS HABLADO UBICADOS EN EL MAPA DE ESTABLECIMIENTOS SIN GLUTEN:

Y AQUÍ OS DEJAMOS LA TARJETA DE VIAJE SIN GLUTEN EN ESPAÑOL:

P.D.: Por favor, tened en cuenta que en este blog comparto mis viajes, anécdotas y experiencias sobre viajar sin gluten por el mundo. Es posible que, en alguno de mis viajes, vaya a algún restaurante no certificado o exista el riesgo de que me contaminen con gluten. Tended en cuenta que la lista de referencias puede cambiar. Por favor, aseguraos siempre antes de comer en los restaurantes que recomendamos .¡Muchas gracias! 

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