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Thessaloniki: un restaurante sin gluten con nombre de cuento del que me enamoré

En la última entrada, me despedía de vosotros desde el aeropuerto de Atenas. Ese día volaba hacia el norte. Allí, me encontraría con Nikos para seguir visitando los clientes de esa zona. Por primera vez en todos los viajes de trabajo que he hecho, esta vez, me quedaría el fin de semana allí para conocer la zona de una manera distinta. ¡Cómo turista! Tenía muchas ganas de descubrir restaurantes sin gluten en Thessaloniki. Podéis ver el video del viaje aquí o haciendo click en la imagen de abajo.

Nikos me recogió en el aeropuerto al medio día. Nada más llegar, íbamos a visitar a un cliente. ¡Teníamos la agenda muy llena! Sabiendo que yo como más a menudo que ellos… me trajo un cargamento de productos sin gluten. Algunos, de la pastelería sin gluten de una de las amigas de su mujer. Esa bolsa era perfecta, ya que mi “compra de por si acaso” empezaba a escasear un poco…

Tras la visita, Nikos me llevó al hotel y aproveché para descansar un poco y contestar algunos e-mails. Alrededor de las 20h, habíamos quedado para ir a cenar juntos. Él vendría con su mujer, a quien tenía muchas ganas de conocer.

Mi hotel estaba al principio del paseo marítimo. ¡No tenía pérdida! Empecé a caminar dirección hacia la Torre Blanca. Era un paseo muy agradable porque, aun siendo otoño (era octubre 2021), la temperatura era muy agradable.

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A cada lado del paseo es un mundo distinto. En el lado más próximo al mar, la gente pasea o hace deporte tranquilamente. Al otro lado, está lleno de bares, restaurantes y tiendas. ¡Ocio puro! Me encantó ver el ambientazo que había. Thessaloniki es una ciudad llena de jóvenes. Además, la gente se arregla muchísimo.

Mi intención era ver la puesta de sol desde la Torre Blanca. Esta torre es uno de los principales monumentos de la ciudad.

La torre actual es de la época otomana y se usaba como fuerte o prisión. También se la conoce como la “Torre Sangrienta”, ya que el sultán ordenó matar a todos los prisioneros del interior. Cuando los griegos reconquistaron la ciudad, la pintaron de blanco cómo símbolo de purificación.

Me senté al lado de la torre y, desde allí, hice una de las cosas que más me gustan cuando viajo solo. Me senté en un banco y observé a la gente. Es como un juego. Intento imaginar quienes son y a qué se dedican.

Tras la puesta de sol, volví paseando hacia el restaurante. Habíamos quedado en el retaurante “Los Tres Cerditos” en Kapodistriou 7 de Thessaloniki. Ese fue, sin duda, el mejor restaurante del viaje. Comí de maravilla en todas partes, pero ese restaurante se llevó la palma tanto a nivel de preparación en cuanto a platos sin gluten, en cuanto a servicio y calidad de la comida. ¡Me encantó!

Fue una velada magnífica. Conocer a Elfi, la mujer de Nikos, fue magnífico. Era una mujer muy abierta de mente. Conversar con ella fue facilísimo porque le gustaba viajar tanto como a mí. Hablamos de sus proyectos, de mis proyectos y de lo guai que era conocer a personas de todas partes. Fue genial.

En cuanto a la comida, ¡lo mismo! Aquí no me hizo falta la tarjeta de viaje sin gluten en griego porque ya conocían bien el tema. De hecho, tenían una carta sin gluten a parte. Como siempre, con menos opciones, pero todas ellas muy apetecibles.

De nuevo, me dejé guiar por mis compañeros griegos. Compartimos un plato típico griego. Creo que se llaman “Dolmas” y son hojas de col con arroz dentro. ¡Delicioso!

Luego yo comí una Tagliata con rucula y parmesano que estaba realmente buena.

Algo que me sorprendió muchísimo fue que, al terminar, nos trajeron un postre. Yo sólo podía el helado con galletas sin gluten y bañado con chocolate. No lo habíamos pedido, pero el postre llegó igual. Esto es algo que todavía no he entendido del todo, pero se ve que es común que los restaurantes de Thessaloniki te traigan el postre sin cobrarlo… en España esto no me ha pasado nunca…

No por esto fue el mejor restaurante sin gluten del viaje, si no porque estaban muy preparados y la comida estaba riquísima. ¡Me gustó tanto, que fui tres veces! ¡En las próximas entradas os cuento porqué!

Al día siguiente, Nikos vino a buscarme bastante pronto al hotel porqué teníamos que conducir hasta Serbia. Ese día sólo teníamos una visita, ya que el viaje de ida y de vuelta nos llevaría alrededor de 5-6h. Teníamos que cruzar dos fronteras: la de Grecia con Macedonia del Norte y la de Macedonia del Norte con Serbia.

Allí vi a Djurica, el comercial del equipo de Nikos que nos llevaría a todas partes durante mi último viaje a Croacia y a Serbia, ya en Mayo de 2022.

Al volver, aprovechando que Trifon estaba visitando clientes por Macedonia del Norte, intentamos quedar con él para comer. Trifon es el comercial de Bulgaria. Nikos le había pedido que buscara restaurantes sin gluten en la zona pero no hubo suerte… teniendo en cuenta la situación, decidimos esperar a llegar a Grecia. Suerte que Nikos me había traído comida sin gluten. Aproveché para comer un par de galletas para matar el gusanillo durante el trayecto.

Llegamos de vuelta a Thessaloniki sobre las 17h. Había sido un día duro y teníamos ganas de descansar y, sobre todo, ¡de comer! Fui al hotel a dejar todos los bártulos y luego fuimos a cenar. Ese día teníamos que ir a otro de los restaurantes sin gluten en Thessaloniki que había encontrado Nikos. ¡Era una pizzería sin gluten! Me apetecía mucho una pizza sin gluten. Además, este restaurante estaba certificado por la asociación de celíacos.

Al llegar nos quedamos helados. ¡Cerrado! ¡Para siempre! Supusimos que debido al cierre que provocó la pandemia… ¡Qué pena!

Como suelen decir algunos… ¡grandes problemas, grandes soluciones! El restaurante de “Los Tres Cerditos” estaba muy cerca. ¡Ni lo pensamos! Fuimos directamente allí.

Al entrar, me reconocieron y, sin tener que decir nada, me trajeron la carta sin gluten y pusieron el pan sin gluten a tostar.

Ese día pedimos una ensalada griega para compartir. Yo pedí un pollo al limón. ¡Qué bueno! Eran tres ó cuatro muslitos sin hueso, con puré de patata y un poco de salsa de limón. Era tan tierno… otra vez, ¡disfruté muchísimo comiendo allí!

Y como no podía ser de otra forma, al terminar, nos trajeron directamente el mismo postre del día anterior: ¡Helado con galletas de chocolate sin gluten bañado con chocolate caliente!

Acabamos de comer pasadas las seis de la tarde… Nikos volvió a su casa. Yo volví al hotel para ponerme ropa cómoda y salir a pasear. Era demasiado pronto para quedarme ya en la habitación y el hotel no tenía bar ni nada dónde ir a pasar el rato.

Esta vez fui más lejos. Pasé la Torre Blanca y seguí avanzando por el paseo. Me senté un rato en un banco a escuchar a un músico callejero. Era agradable ver el mar y la gente caminar por el paseo mientras escuchaba su música.

Luego, seguí un poco más adelante. Al fondo, se veía una luz morada. Quería saber lo que era. Al cabo de poco de pasar por la estatua de Alejandro Magno, llegué a ese monumento. Resulta que también es un sitio famoso de Thessaloniki. Los Paraguas de Zongopoulos. Una obra de arte formada por paraguas unidos a largos postes. Iluminados por la noche, eran muy bonitos de ver.

Al día siguiente, seguía mi viaje. Ya era la última visita a clientes.

HACIENDO CLICK EN EL MAPA DE RESTAURANTES SIN GLUTEN PODRÉIS VER TODOS LOS RESTAURANTES DE LOS QUE OS HEMOS HABLADO UBICADOS EN EL MAPA DE ESTABLECIMIENTOS SIN GLUTEN:

Y AQUÍ OS DEJAMOS LA TARJETA DE VIAJE SIN GLUTEN EN GRIEGO:

P.D.: Por favor, tened en cuenta que en este blog comparto mis viajes, anécdotas y experiencias sobre viajar sin gluten por el mundo. Es posible que, en alguno de mis viajes, vaya a algún restaurante no certificado o exista el riesgo de que me contaminen con gluten. Tended en cuenta que la lista de referencias puede cambiar. Por favor, aseguraos siempre antes de comer en los restaurantes que recomendamos .¡Muchas gracias! 

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Me llamo Santi y actualmente vivo en la provincia de Barcelona. En 2001, me diagnosticaron de enfermedad celíaca… ¡por fin! Además, soy intolerante a la lactosa, la alergia al pescado me mata, ¡literalmente!, y también algunas frutas... Viajar sin gluten se ha convertido en mi mayor hobby y creé Gluten Free Adventures por esta razón. Desde los 8 años, he viajado y vivido en distintos países… ¡aquí comparto mis experiencias viajando para descubrir restaurantes sin gluten, pastelerías sin gluten y heladerías sin gluten por todo el mundo! ¡Espero que os gusten nuestros viajes sin gluten!