Idioma / Language: Inglés

Alquezar: una ruta por las pasarelas que acabó con una comida sin gluten por todo lo alto

Nos acercábamos a la última etapa del viaje: Monzón. Tras pasar unos días comiendo sin gluten en Huesca nos dirigíamos hacia este nuevo destino. Antes pero, queríamos hacer la ruta de las pasarelas y probar uno de los restaurantes sin gluten e Alquezar que habíamos encontrado. En el video del viaje podéis verlo. Veréis que es el mismo que el de Huesca, la parte de Alquezar empieza en el minuto 3.20. También podéis ver el video haciendo click en la imagen de abajo.

Tardamos alrededor de una hora en llegar desde Huesca a Alquezar. El tiempo era perfecto. Soleado y con buena temperatura. Ni frío ni calor. Perfecta para caminar.

Famoso por su castillo, sus calles antiguas y la ruta de las pasarelas, Alquezar es un pueblo digno de visitar. Al ir fuera de temporada no había mucha gente. Esto hizo la visita más agradable. Al llegar, nos dirigimos directamente al punto de información turística para comprar la entrada a la ruta de las pasarelas. No recuerdo el precio pero, al fin y al cabo, da igual. ¡La ruta vale mucho la pena!

Se trata de una ruta circular que se puede hacer en 1,5-2h. Lo que tardéis en hacerla dependerá de lo que os entretengáis en las distintas partes del recorrido. Admirando cascadas o explorando alguna de las cuevas que hay. Nosotros creo que tardamos unas dos horas y algo porque yo me entretuve bastante gravando videos e Isa haciendo fotos. ¡Daba igual! No teníamos prisa.

Al principio la ruta es en bajada porque deberéis llegar al nivel del río, dónde empieza la primera pasarela. Las pasarelas están conectadas por caminos de tierra. Abajo es bastante llano y no es difícil caminar. Si tenéis vértigo o miedo a las alturas no os recomiendo que la hagáis. La última pasarela es realmente alta. Pero si os gusta tener una vista de pájaro sin poder volar, ¡esta es vuestra ruta!

El camino o la pasarela es un poco estrecho en algunos puntos, ya que la roca sale hacia adelante. Vigilad sobre todo con la cabeza y los hombros. Sobre todo si cambiáis de sentido en medio de una pasarela. ¡Yo me dí un par de golpes que podría haber evitado si me hubiera fijado!

Haz click en la imagen para acceder al formulario

A medida que avanzáis por el camino se vuelve más interesante. La primera pasarela recorre un tramo corto del río. La segunda, tras unos metros de sendero de tierra, es un poco más larga y os revela unas vistas preciosas de una pequeña cascada. Supongo que en función de la época del año el río bajará con más o menos agua.

Luego hay un tramo más de camino, un par de pasarelas cortitas y la última… ¡uau! La última es muy larga y te lleva por la pared del cañón. Cada vez la altura que te separa del suelo es mayor. Una mezcla de adrenalina y vértigo te embarga al mirar abajo. ¡Impresionante! Además, las vistas del cañón desde allí son realmente bonitas.

Al salir de la ruta, cruzando una puerta de metal que suena como las puertas de las prisiones de las películas americanas, llegas a un mirador desde el que se puede admirar la silueta del pueblo, a lo alto del cerro y el cañón. ¡Precioso!

Como no podía ser de otra manera, después de esa caminadita tan chula teníamos hambre. Habíamos reservado en el restaurante Casa Pardina de la calle Medio número 13. Está en una casa bastante antigua con vistas al castillo y parte del pueblo.

La mujer que regentaba el restaurante nos atendió de maravilla. Podríamos decir que en algún momento de nuestras vidas habíamos sido vecinos de ciudad. Al traerlo, nos explicaban cada plato. ¡Una delicia!

Comer sin gluten allí no fue nada difícil. Empezamos con un aperitivo de quesos distintos y algunos mezclados con frutas que les daban colores poco comunes en un queso. Al menos yo no estoy acostumbrado a verlos de ese color. Había queso de cabra con arándanos y queso de oveja ahumado con mermelada.

Luego nos trajeron tres aceites distintos y nos explicaron el orden en que recomendaban probarlos. De más suave a más fuerte. El pan sin gluten recién tostado ayudó muchísimo a degustar esa selección de aceite de oliva.

De primero, Isa fue un poco más conservadora y pidió una ensalada que tenía una pinta deliciosa. Y yo, que me encantan los caracoles, pedí un plato de caracoles. ¡Riquísimos también! Además, venían bañados en una salsa con cebolla y tomate triturados que estaba realmente buena. Es un plato más lento y difícil de comer, pero yo disfruto mucho sacando los caracoles de la cáscara con ese palillo largo que te dan. Suerte que trajeron una la toallita para limpiarme los dedos. ¡Me puse perdido! ¡Pero contento!

De segundo pedí un plato de ciervo estofado con ciruelas, dátiles y miel. En esta zona de España, igual que en Cuenca, la carne de caza es mucho más común que en Barcelona. ¡o eso creo! Por eso cada vez que voy por allí aprovecho para disfrutar de un buen jabalí, ciervo, etc. Me gusta probar este tipo de carnes. Igual que cuando voy a Sudáfrica aprovecho para comer gacela o kudu.

Llegados al postre, esta vez quien se portó bien fui yo. Mientras Isa disfrutaba de un helado con chocolate caliente, yo pedí unas fresas con yogur.

Saliendo, paseamos lentamente hasta llegar al coche para dirigirnos a Monzón. Al llegar allí, nos quedamos descansando por la tarde en el hotel. Aunque teníamos una lista de 3 ó 4 restaurantes sin gluten en Monzón, la mayoría estaban cerrados. Pasaba lo mismo que nos pasó en Arties. Por suerte el Restaurante Acapulco de la Avenida de Lérida 12 estaba abierto.

A decir verdad, la cena de ese día, aunque rica, no fue de las mejores del viaje. Aunque en general estábamos muy bien, nuestra relación amorosa empezaba a flaquera y tuvimos una conversación que supongo que fue el principio de un fin anunciado hacía ya un tiempo… pero nuestra relación no se acabaría aquí. Acabaría al volver de un viaje impresionante por Túnez, en Semana Santa de 2021.

Podéis ver las fotos del viaje aquí.

HACIENDO CLICK EN EL MAPA DE RESTAURANTES SIN GLUTEN PODRÉIS VER TODOS LOS RESTAURANTES DE LOS QUE OS HEMOS HABLADO UBICADOS EN EL MAPA DE ESTABLECIMIENTOS SIN GLUTEN:

Y AQUÍ OS DEJAMOS LA TARJETA DE VIAJE SIN GLUTEN EN CASTELLANO:

P.D.: Por favor, tened en cuenta que en este blog comparto mis viajes, anécdotas y experiencias sobre viajar sin gluten por el mundo. Es posible que, en alguno de mis viajes, vaya a algún restaurante no certificado o exista el riesgo de que me contaminen con gluten. Tended en cuenta que la lista de referencias puede cambiar. Por favor, aseguraos siempre antes de comer en los restaurantes que recomendamos .¡Muchas gracias! 

¡PARA NO PERDERTE NINGUNA DE NUESTRAS PUBLICACIONES, TE INVITAMOS A SUBSCRIBIRTE A NUESTRO BOLETÍN!

Subscríbete a nuestro boletín

* indicates required




 

Artículo anteriorRestaurantes sin gluten en Huesca (1)
Artículo siguienteRestaurantes sin gluten en Barbastro (1)
Me llamo Santi y actualmente vivo en la provincia de Barcelona. En 2001, me diagnosticaron de enfermedad celíaca… ¡por fin! Además, soy intolerante a la lactosa, la alergia al pescado me mata, ¡literalmente!, y también algunas frutas... Viajar sin gluten se ha convertido en mi mayor hobby y creé Gluten Free Adventures por esta razón. Desde los 8 años, he viajado y vivido en distintos países… ¡aquí comparto mis experiencias viajando para descubrir restaurantes sin gluten, pastelerías sin gluten y heladerías sin gluten por todo el mundo! ¡Espero que os gusten nuestros viajes sin gluten!