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Parque Natural de Aguas Tuertas: comiendo sin gluten rodeados de una naturaleza impresionante

¡Nos íbamos de vacaciones! Las vacaciones de verano de 2020… unas vacaciones en las que nos regalamos unos paisajes maravillosos. Y unas vacaciones en las que, como era de esperar, comimos de maravilla. Habíamos dividido la ruta en tres grandes etapas. En esta primera, nos dirigíamos hacia el norte de Cataluña para descubrir los restaurantes sin gluten en Arties y el Parque Natural de Aguas Tuertas. Si lo preferís, podéis ver el video en nuestro canal de Youtube. También podéis hacer click en la imagen de abajo.

Aunque disfrutábamos las vacaciones de verano en otoño, estábamos muy contentos de ir a desconectar en la naturaleza. Ese viaje iba a ser un viaje lleno de excursiones descubriendo parte del Pirineo de Lleida y de Huesca.

Salimos de casa por la mañana con la idea de llegar a Artíes a la hora de comer. Habíamos reservado en el Parador.

Habíamos calculado mal el tiempo de trayecto y a mitad de camino nos dimos cuenta de que no llegaríamos a tiempo. Como habíamos planificado bastante bien ese viaje, usamos las aplicaciones sin gluten de siempre para encontrar un restaurante a mitad de trayecto. Paramos en uno de los restaurantes sin gluten en Pont de Suert. El restaurante se llama Restaurante Les Cumbres y está en el número 29 de la Avenida de Victoriano Muñoz. Creo que es en la misma carretera principal. La que cruza el pueblo.

Comimos un menú que pudieron adaptarnos sin problema. Como ya no teníamos ninguna prisa, después de comer, decidimos ir a dar un paseo por el pueblo de Taüll (Tahull), en el Valle de Bohí. Dimos un paseo por todo el pueblo y contemplamos la iglesia de Santa María de Tahull, una de las iglesias románicas más conocidas de Cataluña. ¡Las vistas eran impresionantes des de allí!

Tras otra horita de coche, llegamos al Parador de Artíes antes de la puesta de sol para descansar un poco antes de salir a pasear. ¡Y a cenar!

En sus vacaciones en Baqueira Beret, hace un par de años, Isa ya había conocido algunos de los restaurantes sin gluten en Arties. De hecho, ese día queríamos ir a cenar a la Taberna Urtau pero no habíamos caído en que finales de septiembre es temporada baja en esa zona… Teníamos un problema… ¡Casi todos los restaurantes estaban cerrados! La Taberna Urtau estaba cerrada lunes y martes. Era lunes…

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¡A grandes males, grandes remedios! Tras ver que las opciones sin gluten que teníamos eran escasas decidimos volver al Parador y cenar allí. En línea con lo que compartía con vosotros en el post de otros viajes, la cadena Paradores está muy bien preparada para atender las necesidades de los celíacos. Al menos esta ha sido mi experiencia en Calahorra, Bielsa, Fuente Dé, Teruel, Villafranca del Bierzo o Corias.

Normalmente compartíamos los platos que comíamos. Empezamos compartiendo un plato de jamón ibérico con pan sin gluten recién tostado. Luego seguimos con unos huevos estrellados y terminamos con una crema catalana y un yogur con frutos rojos. ¡Una cena genial!

Antes de volver a la habitación fuimos a recepción para pedir el pícnic sin gluten para la excursión del día siguiente.

Había sido un día de conducción y caminata por Tahull que nos había dejado rendidos. Además, hacía poco que habíamos empezado el “Proyecto Vicky”, nuestra furgoneta camper, y habíamos elegido mal el camperizador… cada vez los problemas eran más patentes y habíamos estado en contacto con él a través de whatsapp e e-mails. ¡Horroroso!

Al día siguiente nos habían preparado un desayuno super completo. Teníamos croissants recién calentados, galletas y un par de panecillos que me comí con unos huevos fritos y un poco de jamón.

Tras desayunar, recogimos el pícnic sin gluten que habíamos pedido la noche anterior y nos dirigimos hacia Espot, el pueblo dónde empieza la ruta para subir a l’Estany de Sant Mauiric, en el Parque Nacional de Aguas Tuertas.

¡Estábamos alucinando! ¡Las montañas estaban llenas de nieve! Nada que esperáramos en las vacaciones de verano… y, sinceramente, tampoco esperábamos encontrarlo todo tan blanco a 29 de septiembre. ¡Se nota que soy de ciudad!

Al llegar al parking, nos colgamos la cámara de fotos del cuello y empezamos a caminar hacia arriba. El ascenso fue muy agradable. Tardamos una hora y media mientras íbamos haciendo fotos y disfrutando de las vistas. Unos valles magníficos. ¡Una excursión muy recomendable! Y si vais con niños o no os apetece caminar, tenéis la opción de subir en todoterreno.

Al llegar, nos esperaba un reflejo natural bastante interesante. ¡Y digo “bastante interesante” porque no sería el mejor que veríamos ese día! Las vistas desde allí eran magníficas. Tras disfrutar un rato y hacer algunas fotos y tomas para el video del viaje, nos sentamos en la presa y comimos el pícnic: bocadillos de jamón y queso, una naranja y galletas. La noche anterior, habíamos pedido expresamente que la fruta fuera una naranja porque soy alérgico… lo descubrí con el mismo pícnic del Parador de Bielsa, mientras bajábamos del Llano de la Larri.

¡El día era excelente! Hacía sol, no hacía nada de frío a pesar de que estábamos a casi 2.000m de altura, y no hacía viento.

Desde allí teníamos dos opciones, empezar a bajar o subir al Estany de Ratera. Por la hora que era, decidimos subir al Estany de Ratera. ¡Qué gran elección! La subida era un poco más empinada y el camino más estrecho, pero las vistas mejoraban a cada paso. Además, vimos unas cataratas super bonitas.

Al llegar arriba, un reflejo natural todavía más bonito nos esperaba. Hacía un poco más de frío porque habíamos subido unos 150m más, y había trozos que estaban en la sombra. Elegimos una piedra soleada en la que nos sentamos a contemplar ese reflejo natural tan bonito mientras nos comíamos las naranjas. Las montañas espolvoreadas de nieve le daban un toque aun más otoñal. ¡Qué maravilla!

La bajada fue un poco más cansada pero valió la pena ver las montañas mientras caminábamos.

Al llegar al hotel, nos dimos una buena ducha para luego ir a Vielha a pasear un poco y a cenar a uno de los restaurantes sin gluten en Vielha que habíamos encontrado abiertos. Se llamaba Era Lucana y está en el número 10 de la Avenida Baile Calbetó Barra.

Nos atendió una mujer muy agradable. Cuando le dijimos que somos celíacos nos dijo que no teníamos que preocuparnos. Entendimos que su hijo lo era y, la verdad sea dicha, esto nos hizo sentir super seguros.

Para empezar, nos trajeron un chupito de crema de calabaza como aperitivo. Yo pedí una crema de verduras de primero e Isa una ensalada con ventresca. Y de segundo, pedimos lo que solemos pedir siempre que existe la opción: yo unas costillitas de cordero con verduritas a la brasa y ella un solomillo de cerdo con salsa de cerdo. El suyo tenía un pinta super rica. Y de postre… ¡de postre un coulant de chocolate sin gluten!

Al llegar al hotel vimos que el que nos iba a camperizar la Sprinter 4×4 nos había escrito… ¡otra vez problemas! Qué mala elección hicimos…

Al día siguiente, después de un desayuno como el de los demás días, salimos directos hacia el otro lado del valle, de vuelta hacia Boí. Esta vez íbamos al Estany de Cavallers, al lado de Boí. Este es un embalse con una presa enorme a la que se puede llegar casi en coche. El parking más cercano estaba en obras, así que aparcamos en el de abajo. La subida fue movidita porque tuvimos una discusión muy fuerte con el camperizador de Vicky… nos acababa de escribir un whatsapp informándonos de una chapuza enorme. Había cortado las claraboyas sin tomar bien las medidas y ahora no cabía la placa solar. Y además, había hecho el armario totalmente distinto a cómo se lo habíamos pedido. Y eso que se lo habíamos dibujado con medidas y todo… Qué horror… tendríamos que haber sacado la furgo de allí en ese momento pero no lo hicimos… nos llevaría muchos más dolores de cabeza. Podéis leer todo aquí. Pero no dejaríamos que nos amargara las vacaciones. ¡En fin! Llegué arriba de muy mal humor…

Cuando vi las vistas se me pasó un poco y pasear por allí me ayudó muchísimo. El agua no estaba tan quieta como esperábamos y el reflejo no era tan bonito com el de l’Estany de Sant Maurici o el de Ratera. Pero valío la pena. ¡El valle era impresionante! Estuvimos un buen rato allí. Parados. Contemplando las vistas.

Bajando, paramos en el pueblo de Boí a comer en el restaurante Ca la Pepa, en la Carretera de Taull número 32.

Habíamos leído muy buenas reseñas de sus platos sin gluten y no dudamos en sentarnos en su terraza. Hacía un tiempo magnífico. Para variar, teníamos mucha hambre.

Empezamos con una ensalada de habitas que estaba deliciosa. Se notaba que el aceite de oliva era bueno. Y las habitas, muy tiernas y suaves. ¡Se me hace la boca agua de recordarlo! Este plato fue un aperitivo suave.

Luego pedimos unas patatas bravas y cada uno un crep. Isa pidió un “Osiris” y yo un “Sam”. Os pido disculpas porque no recuerdo qué contenía cada crep porque hace ya un año de este viaje y no lo apunté. Lo que sí recuerdo es que estaban buenísimos. Uno llevaba huevo y jamón y el otro queso brie diría. En el video de Youtube podéis ver imágenes más detalladas.

¡De postre tomamos otro crep! Este si lo recuerdo bien porqué tenía chocolate. ¡Era una bomba! Se llamaba “Cabrerol” y estaba relleno de chocolate y leche condensada. ¡Delicioso!

De ahí quisimos ir ver si encontrábamos una pista para ir a ver las ruinas de una ermita en el Pic de la Gelada pero el camino estaba cortado. Teníamos la tripa realmente llena y consideramos las opciones. Opción A: volver al hotel a descansar. Esta era la preferida de Isa. Opción B: ir al Saut det Pish. Mi favorita. Decidimos hacer las dos opciones. Primero la B y luego la A pero tampoco pudimos lleagar la Saut det Pish porque estaba el camino en obras. Volvimos al hotel a descansar. Ya habíamos estado allí antes y sólo queríamos verlo de nuevo.

A la hora de cenar, salimos a pasear por el pueblo y, esta vez sí, a cenar en la Taberna Urtau en la Plaza Ortau 10 de Arties. Esta vez si estaba abierta y allí comeríamos unos huevos estrellados con foie, unos pinchos de carne y chistorra y una crema catalana.

Al día siguiente, después de desayunar, nos dirigiríamos hacia el Parador de Bielsa para ir a Ibón de Plan y descansar un poco en ese Parador rodeado de Montañas.

Podéis ver las fotos del viaje aquí.

HACIENDO CLICK EN EL MAPA DE RESTAURANTES SIN GLUTEN PODRÉIS VER TODOS LOS RESTAURANTES DE LOS QUE OS HEMOS HABLADO UBICADOS EN EL MAPA DE ESTABLECIMIENTOS SIN GLUTEN:

Y AQUÍ OS DEJAMOS LA TARJETA DE VIAJE SIN GLUTEN EN ESPAÑOL:

Y AQUÍ OS DEJAMOS LA TARJETA DE VIAJE SIN GLUTEN EN CATALÁN:

P.D.: Por favor, tened en cuenta que en este blog comparto mis viajes, anécdotas y experiencias sobre viajar sin gluten por el mundo. Es posible que, en alguno de mis viajes, vaya a algún restaurante no certificado o exista el riesgo de que me contaminen con gluten. Tended en cuenta que la lista de referencias puede cambiar. Por favor, aseguraos siempre antes de comer en los restaurantes que recomendamos .¡Muchas gracias! 

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Me llamo Santi y actualmente vivo en la provincia de Barcelona. En 2001, me diagnosticaron de enfermedad celíaca… ¡por fin! Además, soy intolerante a la lactosa, la alergia al pescado me mata, ¡literalmente!, y también algunas frutas... Viajar sin gluten se ha convertido en mi mayor hobby y creé Gluten Free Adventures por esta razón. Desde los 8 años, he viajado y vivido en distintos países… ¡aquí comparto mis experiencias viajando para descubrir restaurantes sin gluten, pastelerías sin gluten y heladerías sin gluten por todo el mundo! ¡Espero que os gusten nuestros viajes sin gluten!