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Barbastro: un restaurante sin gluten deliciosamente lento después de un día de caminos de vértigo con fondo turquesa y una tarde de hospital

Estábamos llegando ya a la última etapa del viaje. Después de Vielha, Bielsa, Huesca y Alquézar ya llevábamos un día en Monzón con la mayoría de restaurantes sin gluten que queríamos probar cerrados. Por suerte, pudimos desayunar sin gluten en la Pastelería Lis en la Calle Juan de Lanuza número 4. Había varias opciones de dulce y salado pero como nos esperaba una jornada de caminar por el Congost de Montrebei preferí pedirme un bocadillo de tortilla. ¡Estaba riquísimo! Volviendo de la excursión por este paraje tan bonito que hay entre Cataluña y Aragón, iríamos a descubrir los restaurantes sin gluten en Barbastro. Podéis ver el video del viaje aquí o haciendo click en la imagen de abajo.

¡Hacía un día radiante! Mientras conducía hacia allí, Isa buscó las opciones que teníamos. Vimos que la ruta tiene varias versiones. La versión larga es de una duración de aproximadamente 6h y empieza desde el río y asciende hacia el cañón hasta llegar a los caminos excavados en la roca. Al llegar al final, hay dos opciones. Deshacer el camino o volver remando por el río. ¡Me hubiera encantado hacer esa opción pero no teníamos, ni ganas, ni energía! ¡Espero poder hacerla pronto!

La otra versión era hacer solo la parte de los caminos excavados. Por lo que pudimos leer en internet, entendimos que era la más espectacular. Además, suponía hacer sólo la mitad del camino de la versión larga. ¡También la que suponía menos esfuerzo! El desnivel era casi inexistente.

Aparcamos en los parkings de la Masieta y empezamos a hacia los caminos excavados. Está todo muy bien indicado así que no tiene pérdida.

Empezamos por un camino ancho. Al cabo de lo que me pareció un km – no me hagáis mucho caso, soy muy malo con las distancias – el camino se fue estrechando y el terrenos se volvió un poco más agreste. Las señales nos iban indicando hacia dónde ir.

Tras un pequeño promontorio, vimos por primera vez el estrecho y empezamos a intuir por dónde íbamos a caminar. ¡La vista era impresionante! El color del agua captó nuestra atención. ¡Turquesa! Todo el paisaje funcionaba perfectamente: un río de agua turquesa que se escurría entre paredes rocosas altísimas manchadas del verde de las pocas plantas que se atrevían a crecer allí.

A medida que avanzábamos íbamos teniendo una mezcla de sensaciones: sensación de vértigo que daba caminar por algunos trozos o encaramarse en alguno de los miradores; y sensación de paz que daba ver ese paisaje tan bonito. Además, era divertido ver a la gente que recorría el río en canoa con sus voces haciendo eco en las paredes del Congost.

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A cada mirador que pasábamos decíamos que sería un buen sitio para comer. Y a cada nuevo mirador que llegábamos pensábamos que la vista era imposible de mejorar. Hasta llegar al siguiente, ¡claro!

Como no esperábamos poder comer en ningún sitio a lo largo del camino que íbamos a recorrer, antes de salir habíamos comprado pan sin gluten y un poco de embutido en un supermercado. Paramos a comer hacia el final de esa parte del recorrido, hacia el final del cañón. ¡Valió mucho la pena llegar hasta allí!

Había estado todo el viaje con molestias en el pie debido a un golpe que me había dado entrenando una semana antes de partir. Había estado con molestias durante todo el viaje. A pesar de ello, habíamos caminado bastante. Como en todos los viajes que hacíamos. Ese día me dolía más de la cuenta y, al volver a Barbastro, paramos en el hospital. Igual que cuando fuimos a Teruel, pero esta vez por mí y no por una alergia. Estábamos en Octubre 2020. ¡En plena pandemia! Estuve esperando allí casi 3h hasta que pudieron atenderme. Evidentemente, había cosas más importantes que un dolor de pie. Por suerte no tenía nada importante, simplemente inflamación. ¡Tenía que caminar menos y tomar antinflamatorios!

Al salir del hospital íbamos un poco justos para llegar a cenar. Volvimos rápido al hotel (conducía Isa porque yo tenía que portarme bien), nos duchamos y volvimos a uno de los restaurantes sin gluten en Barbastro que habíamos encontrado. Tenía muy buena pinta. Era un sitio poco usual porque no tenían carta. Su oferta dependía de lo que tenían disponible en la tienda de arriba. El restaurante se llama La Bodega del Río Vero y está en la Calle Romero número 13.

Estaba en un edificio antiguo del centro de Barbastro. Arriba tenían una tienda de productos gourmet y abajo una bodega con paredes de piedra llenas de botellas de vino y vitrinas con botellas de otro tipo de bebidas alcohólicas. Un lugar que proporcionaba la tranquilidad de lo antiguo y la seguridad de un sitio en el que seguro íbamos a comer bien.

Había sido un día agotador y creo que nos equivocamos de restaurante. No por la comida, pero si por el ritmo. Además, ya llevábamos varios días de viaje y el cansancio del ritmo al que íbamos empezaba a hacer mella. Pedimos tres platos, todos para compartir. Para el vino nos dejamos aconsejar por la camarera.

Empezamos por un surtido de ibéricos que, como no podía ser de otra forma, estaba delicioso. ¡Cuándo hay una tienda de productos gourmet arriba, es difícil esperar otra cosa! Luego seguimos con un surtido de quesos. Nos los explicaron todos y también nos recomendaron un orden, igual que habían hecho en Alquezar con los distintos aceites de oliva que nos trajeron para probar. Terminamos con un risotto.

Estaba todo delicioso pero tardaron muchísimo en traerlo todo. Más de 2 horas. Es un restaurante para ir sin prisas y, como os decía, ese día no es que tuviéramos prisa pero estábamos cansados. Era un mal día para nosotros. Supongo que la conversación de la cena en Monzón también tenía parte de culpa.

Al terminar de cenar, volvimos al hotel a descansar. Al día siguiente nos esperaban tres sitios muy bonitos, uno de ellos improvisado gracias a la recomendación del camarero. ¡Me encanta viajar y que la gente del lugar me recomiende a dónde ir!

Podéis ver las fotos del viaje aquí.

HACIENDO CLICK EN EL MAPA DE RESTAURANTES SIN GLUTEN PODRÉIS VER TODOS LOS RESTAURANTES DE LOS QUE OS HEMOS HABLADO UBICADOS EN EL MAPA DE ESTABLECIMIENTOS SIN GLUTEN:

Y AQUÍ OS DEJAMOS LA TARJETA DE VIAJE SIN GLUTEN EN CASTELLANO:

P.D.: Por favor, tened en cuenta que en este blog comparto mis viajes, anécdotas y experiencias sobre viajar sin gluten por el mundo. Es posible que, en alguno de mis viajes, vaya a algún restaurante no certificado o exista el riesgo de que me contaminen con gluten. Tended en cuenta que la lista de referencias puede cambiar. Por favor, aseguraos siempre antes de comer en los restaurantes que recomendamos .¡Muchas gracias! 

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Me llamo Santi y actualmente vivo en la provincia de Barcelona. En 2001, me diagnosticaron de enfermedad celíaca… ¡por fin! Además, soy intolerante a la lactosa, la alergia al pescado me mata, ¡literalmente!, y también algunas frutas... Viajar sin gluten se ha convertido en mi mayor hobby y creé Gluten Free Adventures por esta razón. Desde los 8 años, he viajado y vivido en distintos países… ¡aquí comparto mis experiencias viajando para descubrir restaurantes sin gluten, pastelerías sin gluten y heladerías sin gluten por todo el mundo! ¡Espero que os gusten nuestros viajes sin gluten!