restaurantes sin gluten en bielsa

Idioma / Language: Inglés

Bielsa: comer sin gluten en el Parador del Monte Perdido

Las vacaciones son el mejor momento para romper la rutina, relajarse y desconectar, ¿verdad? Más allá del sofá, hay millones de maneras de relajarse y desconectar… para mi, ¡viajar es una de ellas!

Esta vez fuimos a otro Parador en España. Buscando naturaleza y paisajes bonitos, nos dirigimos hacia el Norte, a Bielsa, en el Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido, un paraje situado muy cerca de Francia que ofrece unos paisajes alucinantes. ¡Os lo prometo!

Allí estábamos de nuevo, llegando por la tarde después conducir por una larga carretera de montaña con magnificas vistas detrás de cada curva… subiendo hasta más de 1.300m de altura para llegar al hotel. Después de registrarnos. Fuimos a pasear por el río y localizar el punto de inicio de las excursiones a pié que queríamos hacer al día siguiente. Estuvimos un buen rato paseando por allí, respirando aire fresco y tomando fotos del río y las sombras que ofrecían las montañas con la puesta de sol.

parador de bielsa

La temperatura cayó a casi 15 grados y, con la excusa de que ya era hora de cenar, decidimos volver al hotel, directos al restaurante. En esta ocasión, el Parador no disponía de un menú sin gluten específico, pero hablamos con el camarero que nos indicó qué podían preparar sin gluten. Escogimos un surtido de jamón y queso que nos comimos al estilo catalán, con “pa amb tomàquet” y luego nos comimos una buena pieza de carne… ¡qué bueno todo! Después de cenar, fuimos a buscar las chaquetas y volvimos al llano del río para ver las estrellas… era el sitio perfecto porque no había contaminación lumínica y, con un cielo tan despejado como aquél y la ayuda de un mapa estelar pudimos identificar unas cuantas constelaciones aunque no tantas como quisimos ya que las montañas que nos rodeaban solo nos dejaban una pequeña ventana al cielo.

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Al día siguiente, mientras desayunábamos dulce y salado, pedimos que nos prepararan un picnic sin gluten para comer durante la excursión por aquel pequeño paraíso. Nos prepararon dos bolsitas con tres bocadillos pequeños – uno de jamón, otro de queso y otro de jamón cocido – dos manzanas, una bolsa de patatas chips y una botella de medio litro de agua.
Listos para empezar a andar, fuimos al punto de información para que nos recomendaran cuál era la mejor excursión que podíamos hacer. Nuestra intención era subir al lago pero nos lo quitaron rápidamente de la cabeza porque se tardaba entre 5 y 6 horas en subir, y ya era demasiado tarde. Aparte, era una ruta para expertos y tampoco llevábamos el equipo adecuado, de manera que escogimos ir hacia las cascadas del Cinca y el Llano de La Larri.

Excusion a la cascada del cicna

Llegar a las cascadas nos llevó entre una hora y media y dos horas. Esta zona de España es tan bonita que paramos en varias ocasiones para admirar esas magníficas vistas y tomar algunas fotos de plantas, flores, insectos y paisajes de postal. Cuando llegamos al pie de las cascadas, nos quedamos de pié en el puente de metal que hay instalado justo delante. Aunque nos mojamos un poco, aprovechamos esa refrescante vista para mirar hacia arriba y contemplar el inicio de la cascada y, girándonos 180º, alucinar con las vistas de todo el valle… ¡el paseo valió la pena! Ya eran la una de la tarde así que decidimos comernos una de las manzanas mientras bajábamos hacia abajo para llegar al cruce del camino que iba hacia el Llano de La Larri. Aquí descubrí que no puedo comer manzana cruda… exacto… me dio una reacción alérgica a la manzana en medio de la montaña… afortunadamente no fue muy fuerte y solo tuve fuertes pinchazos en la zona del esófago cada vez que tragaba. Duró una hora… pero bueno, sobreviví y ya sé que no tengo que comer manzana cruda nunca más. Al menos no en medio de la montaña…

A mitad de camino hacia La Larri, decidimos parar al lado de otras cascadas para comer. A esa hora, el pan ya estaba un poco blando pero como estábamos muertos de hambre, nos pareció una comida deliciosa rodeados de naturaleza. Aprovechando la sombra y la atmósfera refrescante de la cascada, estuvimos allí un buen rato, esperando a que el sol bajara un poco y que hiciera menos calor. Llegar hasta La Larri nos costó una hora más casi.

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Cuando llegamos, el paisaje nos sorprendió. Un llano enorme ahí arriba, entre 1.525 y 1.700 metros de altitud, lleno de vida, con árboles pequeños, arbustos y muchas vacas y caballos pastando por allí… Aunque quedaba poca, ¡la nieve permanente se podía ver desde abajo! Al cabo de un rato, aunque me había untado bien con crema solar, el sol empezaba a quemarme la piel así que decidimos sentarnos a descansar bajo la sombra de un arbusto y observar todo desde allí. Era una pasada estar tan cerca de los animales. Siguiendo un caminito de hierba fresca, una vaca se acercó a menos de un metro de nosotros y estuvo un rato allí, observándonos con el rabillo del ojo mientras se hartaba de hierba. Al cabo de un rato, empezamos a bajar hacia el hotel, siguiendo el caminito que había al lado de la cascada donde comimos, parándonos de vez en cuando a tomar fotos con la aplicación Slow Shutter.

Después de una buena ducha, fuimos a cenar. Comimos casi lo mismo que el día anterior, pero esta vez el postre hizo la diferencia. Tenían una tarda de chocolate sin gluten… ¡BUENÍSIMA! ¡Fue lo mejor antes de irnos a dormir!

Comer sin gluten en LeridaDespués del desayuno del último día, bajamos en coche para pasear por Bielsa. Al no encontrar ningún restaurante que nos convenciera, abrimos el grupo de 500.000 restaurantes sin gluten y buscamos opciones en Lérida, una ciudad a mitad de camino a casa. Decidimos ir a una hamburguesería. El restaurante Clea Tushe estaba en un edificio moderno y muy bien decorado.

Disfrutamos mucho de nuestra hamburguesa con patatas bravas. Después fuimos directos a casa.

El final de este viaje no era como esperábamos… durante la tarde empezamos a encontrarnos bastante mal de la barriga… yo no dormí en toda la noche porque tuve una gastroenteritis bastante fuerte… creemos que no era por el gluten si no porque la salsa de las patatas bravas, que tenía un poco de mayonesa, estaría en malas condiciones… me costó casi 3 días recuperarme.

En cualquier caso, ¡el fin de semana fue genial!

Para ver las fotos del viaje, haz click aquí.

 

HACIENDO CLICK EN EL MAPA DE RESTAURANTES SIN GLUTEN PODRÉIS VER TODOS LOS RESTAURANTES DE LOS QUE OS HEMOS HABLADO UBICADOS EN EL MAPA:

mapa de restaurantes sin gluten

 

Y AQUÍ OS DEJAMOS LA TARJETA DE VIAJE SIN GLUTEN:

Tarjeta de viaje sin gluten en Espanol

P.D.: Por favor, tened en cuenta que en este blog comparto mis viajes, anécdotas y experiencias sobre viajar sin gluten por el mundo. Es posible que, en alguno de mis viajes, vaya a algún restaurante no certificado o exista el riesgo de que me contaminen con gluten. Tended en cuenta que la lista de referencias puede cambiar. Por favor, aseguraos siempre antes de comer en los restaurantes que recomendamos. ¡Muchas gracias! 

 

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