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ESTAMBUL: de las peores contaminaciones por gluten, «sobredosis» de probióticos y un restaurante muy comprensivo  

Era Agosto 2022 y todavía me quedaba un mes para empezar las vacaciones. En la oficina estaba todo bastante tranquilo pero alguno de mis mercados seguía activo. ¡Turquía! De repente, uno de los proyectos que tenía abiertos cerca de Estambul requería una visita urgente. La idea era cerrar el trato allí. Tenía sentimientos encontrados, ya que me hacía mucha ilusión porque tendría la oportunidad de descubrir restaurantes sin gluten en Estambul y, a la vez, me daba un poco de respeto. Aunque hacía poco unos celíacos habían compartido mi tarjeta de restaurante sin gluten en turco en Instagram agradeciendo el gran servicio que les había dado en su viaje a Turquía, algo dentro de mí me decía que sería complicado comer sin gluten allí…

¡En este viaje todo era nuevo! También volava por primera vez con Turkish Airlines. Esta es una aerolínea que me sorprendió mucho, ya que el menú sin gluten de Turkish Airlines era muy completo. ¡Y estaba rico! Y creo que era la primera vez que me daban tortilla en un avión. No solo esto me sorprendió, si no también el pan. Estaba muy bueno.

Era un prejuicio totalmente innecesario, pero no esperaba que Turkish Airlines estuviera tan bien preparada en este sentido. De hecho llevaba un par de bocadillos junto con la “compra de por si acaso”. Algunas de mis experiencias volando sin gluten me han enseñado que más vale prevenir que curar…  Una cosa que me sorprendió también es que en el avión nadie llevaba mascarilla. Comparado con otras aerolíneas europeas, esto no es a lo que estamos acostumbrados ya…

Otra cosa nueva de este viaje es que conocería en persona al nuevo representante para Turquía. Erhan me estaba esperando en el aeropuerto. Hacía bastante calor y, nada más llegar, ya teníamos una visita organizada con otro cliente. ¡Hay que aprovechar para visitar el máximo número de clientes cuando haces un viaje de trabajo! Estaba agotado, pero esto forma parte de mi trabajo o, como me gusta decir, “forma parte de la aventura”.

Esa fue una reunión que duró 4h. Era uno de los mayores fabricantes de especies del país. Querían saber todo. A nivel técnico, a nivel de precio, a nivel de opciones y alternativas, a nivel de comparación con otros fabricantes (competidores), a nivel de referencias… y un largo etcétera.

Al salir de la reunión, ambos agotados, nos sumergimos en un tráfico que me pareció todavía más caótico que el de Grecia. Allí las señales sólo informan… Esto no me sorprendió. No era la primera vez que estaba en un país musulmán y, en este sentido, creo que son bastante parecidos. Debe ser algo cultural… Marruecos es muy similar también.

Al cabo de un rato y un par de sustos en algún cruce, llegamos al restaurante. “¡Uau!” pensé. Me había llevado a uno de los mejores restaurantes de la zona. Con vistas al mar de Mármara. Se llamaba Sazeli Florya, en Sosyal Tesis Yanı, Şenlikköy mah Halkalı, Florya Cd. D:No:10.

Era un sitio impresionante. ¡Con aparcacoches y todo! Sí… reconozco que he ido a pocos restaurantes con aparcacoches. De hecho, sólo a dos y ambos están en Barcelona. Uno en la Barcreloneta y el otro en Avenida Tibidado, en una casa colonial de esas tan bonitas que hay en esa zona. ¡En fin!

Al entrar, quedé aun más sorprendido. El restaurante tenía tres zonas: interior, exterior sin vistas y exterior con vistas al mar. Sólo quedaba sitio en la zona exterior sin vistas. Daba igual.

Además, para elegir era como ir a una tienda. Tenías a los cocineros detrás de las neveras de comida, como en las tiendas de platos preparados y las carnicerías. ¡Aquí empezó la aventura “sin gluten” de verdad! Había compartido con Erhan la tarjeta de restaurante sin gluten en turco. También la llevaba para mostrar a los camareros y cocineros. Había un reto añadido: ¡el idioma! La mayoría no hablaban inglés… Erhan explico todo a los camareros/cocineros. Las caras de duda empezaron a aparecer… aquí empecé a darme cuenta de que el riesgo era más grande de lo que pensaba… como no sabían seguro si los platos fríos podían contener gluten (hummus, ensaladas, verduras), decidí optar por elegir una buena parrillada de carne.

Volvimos a hablar con el cocinero y le explicamos todo con la ayuda de la tarjeta de restaurante sin gluten. Me dijo que las hamburguesas no podía comerlas porque tenían pan rallado. Descarté las salchichas y las carnes sazonadas por prevención. Elegí tres carnes distintas. Todas tenían una pinta excelente. Luego le pedí a Erhan que le pidiera que las prepararan a parte o, en caso de no ser posible, que limpiaran bien la parrilla antes… ese cocinero conocía la celiaquía y entendió lo que le pedimos. ¡Debía darles un voto de confianza!

Luego volvimos a la mesa. Allí vino un camarero con pocas ganas de trabajar. Nos pidió las bebidas y preguntó si, a parte de la carne que habíamos pedido, queríamos algo más. Nos ofreció ensalada y patatas fritas para acompañar.

Me apetecían ambas cosas pero las patatas fritas eran arriesgadas. Lo comenté con Erhan y decidimos hablarlo con el camarero. Cuando le explicamos que no podía comer gluten hizo una mueca como diciendo “uf, cuanto trabajo”. Algo en mi interior me dijo que no podía fiarme de él. Le pedimos que preguntara en la cocina.

Cuando volvió con las bebidas, no nos dijo nada de las patatas fritas. Insistimos para que preguntara en la cocina. Sinceramente, creo que tendríamos que haberlo dejado aquí… sin patatas tampoco estaría mal la comida. Se fue a regañadientes a preguntar por las patatas en la cocina… Al volver, nos dijo que sólo freían patatas. Le pedí a Erhan que se asegurara y le preguntara  (en turco) si tampoco freían aros de cebolla o cosas con rebozado. Dijo que no…

¡Otro voto de confianza! Y este fue el error…

Mientras esperábamos la comida aproveché para ir al baño. Al entrar al baño tuve otra sorpresa… no recordaba que en muchos países (árabes sobre todo) el baño es un agujero en el suelo… “baño a la turca” lo llaman. El que usamos en Europa es el “baño a la franga”. Como era un restaurante bastante cosmopolita, tenía los dos tipos. ¡Por suerte!

La comida era exquisita. La carne super tierna y jugosa. La ensalada tenía un sabor intenso. Y las patatas fritas… ¡oh! ¡Qué buenas estaban! Mientras escribo esto se me hace la boca agua…

Fue una cena muy agradable. Se nos hizo bastante tarde, pero como habíamos quedado a las 10h con el cliente del día siguiente, tendríamos tiempo de descansar.

En la autopista hacia el hotel, un camión perdió parte de la mercancía y la arrollamos. ¡Menudo susto! Por suerte era algodón y no pasó nada. El fardo era blando. El camionero paró en medio de la autopista y nos pidió con gestos maleducados que nos apartáramos de encima de su mercancía. ¡Un poco chocante!

Por ahora, ¡todo iba bien! En el hotel, pasé por un detector de metales que estaba apagado. Luego Erhan me contaría que esto eran medidas obsoletas de cuándo hubo atentados en la ciudad. Sólo que no lo habían desmontado…

El recepcionista del hotel me informó de un “upgrade” de la habitación. En vez de la estándar me daban una suite. ¡Genial! Y vaya habitación. ¡Era más grande que el piso en el que vivo!

Deshice la maleta y me fui a dormir. ¡Estaba agotado! Llevaba más de un mes y medio durmiendo bastante mal y necesitaba descansar.

Los problemas de barriga empezaron de madrugada… a las 4.30h me desperté con un dolor muy intenso en el vientre. Lo siguiente fue correr al baño con una diarrea muy fuerte. Lo primero que me vino a la cabeza fueron las patatas fritas. El camarero nos había asegurado que sólo freían patatas… ¿qué puede haber sido? El dolor y la descomposición que sentía no podían ser por una contaminación cruzada… ¡viendo los síntomas que tenía debía de haber comido muchísimo gluten! Me esforcé en pensar qué podía haber sido y al final caí en ello… las patatas eran tan buenas porque estaban sazonadas con especies casi imperceptibles. Luego averigüé que el 40% de esas especies era harina… ¡maldito camarero! Nos había dicho que SOLO eran patatas… pasó por alto que venían con especias en polvo mezcladas con harina…

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Estuve las siguientes 4h sin poder alejarme mucho del baño. El dolor y la diarrea persistían. Llegaron las 9h de la mañana y todavía estaba en el baño. Escribí a Erhan explicándole la situación y le pedí que informara al cliente de que probablemente llegaríamos un poco tarde. No me encontraba bien y no tenía energía. Además, era el cliente con quien teníamos que cerrar el proyecto. Sería una negociación dura y no podía concentrarme bien…

Tomé dos pastillas de Ultralevura 250mg (normalmente tomo una) para mitigar el dolor y calmar la diarrea… esto me ayudó a aguantar hasta media mañana. Luego nos íbamos a la otra fábrica. Una hora de coche. Tomé otra ultralevura. ¡Llevaba 3 pastillas ya! El dolor se calmaba, pero no se iba. Al menos la diarrea sí había cesado…

Al llegar, en vez de ir a la fábrica, nos llevaron a una villa que tenían al lado. Una casa enorme para invitados y reuniones de este tipo. Allí nos darían de comer… Me entró el pánico. Tenía otra vez un malestar cada vez más inaguantable y tras darle la tarjeta de restaurante sin gluten en turco a la Directora de Ventas, tuve que ir corriendo al baño. ¡Menudo día!

Al volver, me estaban esperando para tomar té y comer frutos secos. De la forma más educada posible rechacé su oferta y pedí agua con gas. No comí ni un fruto seco por si acaso había algo para conservar o secar las frutas (había manzana, uva, etc.) que no asociaran con el gluten.

Luego sirvieron la comida y nos fuimos a la mesa. Había pollo al horno (también con especias). Judías con otras verduras que no conocía. También con especias. Había hummus. ¡También con especias! Había una crema de yogur con verduras. Eso no tenía especias pero sí lactosa… pregunté por las especias y me aseguraron que no contenían nada de harina…

¡Otro voto de confianza! Sinceramente, comí por obligación (no quería quedar mal) pero también para meterme algo en el estómago. ¡Estaba realmente hambriento! Y un poco deshidratado…

Después de comer volví al baño… luego fuimos a visitar la fábrica. Nos esperaba un tour que, aunque era muy interesante, no tenía ganas de hacer. No me apetecía nada tener que correr a un baño “a la turca” dentro de una fábrica… el tour duró casi dos horas. Llevábamos ya 6h de reunión.

Al volver a la villa, nos sentamos en los sofás dónde habían tomado té y frutos secos. ¡Empezaba la negociación!

Después de 3h, otra pastilla de Ultralevura y dos visitas más al baño cerramos el trato. ¡Máquina vendida! No sé si estaba contento por esto o porque ya nos íbamos. ¡Supongo que por ambas! Me encontraba muy mal de nuevo. 

De vuelta en el coche dirección Estambul, Erhan estaba muy contento y quería celebrarlo. Yo también estaba muy contento, pero sólo quería ir al hotel. Quería cambiarme de ropa, pegarme una buena ducha, beber mucha agua y meterme en la cama.

Insistió en que me tomara mi tiempo, pero que fuéramos a cenar a algún lugar. Que conocía algunos sitios en los que podrían darnos algo sin gluten. Accedí…

Al cabo de 20 minutos y otra ultralevura estabámos en el coche para ir hacia la parte antigua de Estambul.

Fuimos a 4 restaurantes… en todos la cocina estaba visible y veía como en las parrillas cocinaban unas pizzas muy finas. ¡Contaminación cruzada! Me sentía mal por él porque tampoco podía comer… él se sentía mal porque yo tampoco podía comer. ¡Erhan es un buen tio!

Le pedí que buscáramos un sitio donde pudiera comer algo de arroz blanco. Fuimos a un par de Kebabs (allí también lo comen sin pan, mezclando la carne con arroz). Aun así, la contaminación cruzada era todavía más presente, ya que vi como restregaban el pan contra la carne para que se impregnara con la grasa. Aunque pidiera la carne con sólo arroz, el pan había estado en contacto con la carne y no podía comerlo. ¡Por suerte lo vi!

Agotado, le pedí a Erhan que lo dejáramos. Que comiera algo él, me llevara al hotel y yo ya pediría algo de “room service”.

Insistió en hacer un último intento. Accedí de nuevo.

Fuimos a un último restaurante que tenía brasa en vez de parrilla. Hacían unos pinchos de cordero y la carne no estaba en contacto con nada más. ¡Era una oportunidad! Pero no tenían arroz…

Erhan sabía que un poco más arriba había un restaurante que preparaba arroz y preguntó al propietario del restaurante si podíamos traer el arroz de otro sitio y comerlo allí con la carne. No le pareció mal. ¡Y así fue mi cena! Compramos arroz en un restaurante y fuimos a otro para comer la carne.

Al volver al hotel, tuve que ir de nuevo al baño… ese día había ido 11 veces… ¡once! Y había tomado 6 pastillas de ultralevura… no sé si se puede hacer sobredosis de este tipo de pastillas pero seguro que había tomado demasiadas… 

Al día siguiente, me reuní con el resto del equipo de la empresa de Erhan y ya volví al aeropuerto. No comí nada hasta las 13h, cuando ya estaba en el aeropuerto. Galletas sin gluten. En el avión de vuelta me sirvieron otro menú sin gluten que tenía muy buena pinta: berenjena rellena de carne y con arroz. Sólo comí el arroz…

De vuelta a España, un jueves, todavía tardé 3 días más en dejar de tener molestias y descomposiciones…

¡Definitivamente esta fue una de las peores contaminaciones por gluten de mi vida!

HACIENDO CLICK EN EL MAPA DE RESTAURANTES SIN GLUTEN PODRÉIS VER TODOS LOS RESTAURANTES DE LOS QUE OS HEMOS HABLADO UBICADOS EN EL MAPA DE ESTABLECIMIENTOS SIN GLUTEN:

Y AQUÍ OS DEJAMOS LA TARJETA DE VIAJE SIN GLUTEN EN TURCO:

P.D.: Por favor, tened en cuenta que en este blog comparto mis viajes, anécdotas y experiencias sobre viajar sin gluten por el mundo. Es posible que, en alguno de mis viajes, vaya a algún restaurante no certificado o exista el riesgo de que me contaminen con gluten. Tended en cuenta que la lista de referencias puede cambiar. Por favor, aseguraos siempre antes de comer en los restaurantes que recomendamos .¡Muchas gracias! 

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Me llamo Santi y actualmente vivo en la provincia de Barcelona. En 2001, me diagnosticaron de enfermedad celíaca… ¡por fin! Además, soy intolerante a la lactosa, la alergia al pescado me mata, ¡literalmente!, y también algunas frutas... Viajar sin gluten se ha convertido en mi mayor hobby y creé Gluten Free Adventures por esta razón. Desde los 8 años, he viajado y vivido en distintos países… ¡aquí comparto mis experiencias viajando para descubrir restaurantes sin gluten, pastelerías sin gluten y heladerías sin gluten por todo el mundo! ¡Espero que os gusten nuestros viajes sin gluten!