fiesta bereber

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Marruecos: saliendo de M’Hamid fuimos a pasar otro un fin de año sin gluten en Merzouga, ¡momentos para recordar!

Habíamos completado ya la primera parte del viaje y, como en los años anteriores, no había tenido ningún síntoma de haber comido gluten… ¡Eso era una buena noticia!

La primera noche en el Hotel Chez La Pacha, aun teniendo la calefacción al máximo toda la noche, no pude quitarme el frío de dentro… empezaba a acusar el cansancio y los cambios de temperatura que sufríamos durante el día, entrando y saliendo del coche… además, esa noche fue bastante fría, pero gracias a la cena especial que prepararon para mí en el hotel, me levanté lleno de energía y con ganas de llegar al Lago Iriki que, para nuestra sorpresa, no era para nada como lo mostraban los mapas…
Al salir del hotel buscamos una gasolinera pero… en ese pueblo no había ninguna, eso sí, estaba lleno de carteles de “Gazoil Essence”… así que, tras hablarlo un poco con mis compañeros, decidimos llenar 20 litros de esa esencia cada uno… tras pasar un tramo de dunas, una hamada y un par de ríos de arena llegamos al lago… o lo que ERA el lago porque estaba seco… ¿¡seco!? ¡Pero si en el mapa parece un mar! Qué pena nos dio…

buscando el lago iriki
Al ver el panorama, decidimos acabar el recorrido, que daba una vuelta circular por la zona bajando hacia el sur, pasando muy cerca de la frontera con Argelia, por donde pasamos varios controles de pasaporte por parte del ejército marroquí, y luego subiendo hacia el norte dirección Foum Zguid, donde girábamos al este para volver hacia M’Hamid. Al igual que el año anterior, se nos hizo de noche otra vez e hicimos las últimas dos horas de ruta de noche, cruzando los ríos de arena y bancos de dunas, intentando no encallarnos y no perder el track.

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La cena de ese día era la típica marroquí, con una sopita de verduras y un tajine de kefta, un plato típico marroquí que son una especie de albóndigas de ternera o cordero hechas a base de carne picada y especias, que las sirven con huevos y, de acompañamiento, arroz y verduras. Ese día el hotel estaba abarrotado de gente, y pudimos tomar el postre mientras cantaban canciones típicas al son de los tam-tams.

Al día siguiente, desayuné otra vez de lo mío porque en el bufete no había nada sin gluten. Siempre había la oportunidad de que me prepararan una tortilla o algo aparte, pero nunca lo pedí. Ya era 31 de diciembre así que nos tocaba volver a Merzouga, donde pasaríamos el fin de año con unos amigos. Al salir del hotel, fuimos a Zagora por carretera y, tras cargar gasóleo, empezamos la ruta hacia el Albergue Atlas du Sable, justo delante de las dunas del Erg Chebbi. Ese día cruzamos muchos poblados y paramos a dar mucha ropa y juguetes. Es impresionante como pueden sobrevivir en medio de unas tierras tan áridas como esas… de hecho, cuando paramos a comer, estábamos bastante lejos del último poblado, y apareció un chico en bicicleta que se quedó observándonos a unos 200 metros de distancia… aunque parezca que estás solo en medio del desierto, siempre acaba llegando alguien a venderte sus manualidades o, simplemente, para observarte… el resto de la ruta fue bastante difícil y estuvimos a punto de celebrar el fin de año en medio del desierto, ya que nos encallamos dos veces en las dunas… por suerte Carles pudo buscar una ruta alternativa con su otro navegador.

encontrando nomadas por el desierto

El Erg Chebbi nos dio una bienvenida impresionante con la puesta de sol, que nos ofrecía un cielo tricolor al principio – azul, rosado y blanco – y luego con un color anaranjado que potenciaba el color de las dunas. ¡Era precioso!
Al llegar al Albergue tuvimos otra calurosa bienvenida por parte de nuestros amigos. ¡Esto es lo mejor de estos viajes! Una vez acomodados y con ropa limpia, nos encontramos con todos en el salón, donde estuvimos hasta que abrieron el comedor para la cena de fin de año. Sandra, que ya sabía de mi dieta especial, entró en la cocina y me separó un trozo de tortilla de patatas que había preparado como cada año, y me indicó qué platos del bufete podía comer: tajine de kefta, ternera estofada, patatas asadas, huevos cocidos y solomillo. El solomillo que cada año trae Alejandro desde Alicante… ¡Qué bueno! ¡Con gente así es facilísimo viajar sin gluten!

puesta de sol en el desierto
Como habíamos cenado muy temprano, volvimos al comedor hasta la hora de las campanadas… sí sí, ¡campanadas en Marruecos jaja! De hecho son unas campanadas muy especiales, ya que las toca Ali el Cojo (el gerente del Albergue) con un tam-tam y… emm… digamos que son bastante arrítmicas, sobre todo las últimas, que las toca muy rápido. Y, para empezar el año a la valenciana, la famosísima traca y los fuegos artificiales de Pepe. ¡Me encanta!
Y luego, ¡la fiesta bereber! Primero con unos bailes típicos y luego un grupo de música se encarga de rematar la fiesta con algunas canciones muy españolas… ¡hay muchísimos allí abajo en esta época!
Como siempre, disfrutamos mucho con el resto de la gente, pero claro, estábamos totalmente agotados, así que tocadas las 2:30h, decidimos ir a dormir.

cena de fin de año sin gluten en marruecos

El resto de días fueron mucho más relajados porque no hacíamos rutas largas. Del 1 al 3 de enero estuvimos recorriendo las dunas del Erg Chebbi. Este año estaban perfectas y, la verdad sea dicha, ¡cada año se nos da mejor también! Como cada año, celebramos el día 2 de enero en el restaurante Maison Acacias de Hasan, que es donde nos conocimos con Carles y Aurea hace ya 3 años.

ensalada marroquí

Normalmente allí nos sirven una ensalada marroquí a base de arroz, verduritas troceadas, huevos cocidos, aceitunas y maíz dulce pero este año tuvieron que prepararme una aparte, ya que le habían puesto pasta… las brochetas de pollo que había de segundo con esas patatas fritas tan buenas que hacen pude comerlas sin problema. Cuando acabamos de comer, decidimos volver al Albergue porque estábamos helados… ese día me resfrié bastante… y me pasó factura al día siguiente mientras estábamos en medio de las dunas, animando a los participantes de la Africa Eco Race – una carrera que pasa por algunos de los tramos del París-Dakar – porque junto con el frío que ya hacía, acabé de coger el catarro.

puesta de sol en marruecos

Tras ver la carrera, volvimos al albergue para comer e irnos hacia el Hotel Xaluca de Erfoud a pasar mi última noche. El maitre me reconoció y me llevó directamente a ver qué platos del bufete podía comer. No me hizo falta enseñarle la tarjeta de viaje sin gluten. Ellos se quedaban un par de días más, pero yo quería volver antes para pasar a ver a Isabel antes de volver a la rutina del trabajo. El día 4, desayunamos juntos y aproveché para hacerme los bocadillos para comer por el camino y para cenar en el barco que me llevaría de Nador a Almería. La verdad, es que me moría de ganas de ver a Isabel y darnos el FELIZ AÑO en persona. ¡Y darnos los regalos jaja!

nador

Igual que el año pasado, fuimos a comer al restaurante El Secreto, en el 81 de la calle Alfonso VIII de Cuenca. Es un restaurante ubicado en uno de los “rascacielos” de la ciudad, con vistas al Cerro del Socorro. ¡Precioso! Y lo mejor de todo, claro está, es su carta. A parte de que las indicaciones de los alérgenos son muy claras, la comida es genial. Esta vez tomamos una tarrina de foie con un pan sin gluten recién tostado que estaba delicioso y, de segundo, costillitas de cordero con patatas al horno. Como ya no nos cabía el postre, nos fuimos a pasear. Para cenar, nos apetecía todo lo contrario, así que fuimos a por un menú sin gluten en el McDonalds.

rencuentros tras conducir muchos km

Y como no… ¡El viaje no podía acabar mejor! Tortitas con Nutella para desayunar y un delicioso brownie de chocolate – el mejor que he comido jamás – que me llevaba para Barcelona…

regalos de navidad
Clicad aquí para ver las fotos del viaje aquí.

 

HACIENDO CLICK EN EL MAPA DE RESTAURANTES SIN GLUTEN PODRÉIS VER TODOS LOS RESTAURANTES DE LOS QUE OS HEMOS HABLADO UBICADOS EN EL MAPA:

mapa de restaurantes sin gluten

 

Y AQUÍ OS DEJAMOS LA TARJETA DE VIAJE SIN GLUTEN:

Tarjeta de viaje sin gluten en Frances

P.D.: Por favor, tened en cuenta que en este blog comparto mis viajes, anécdotas y experiencias sobre viajar sin gluten por el mundo. Es posible que, en alguno de mis viajes, vaya a algún restaurante no certificado o exista el riesgo de que me contaminen con gluten. Tended en cuenta que la lista de referencias puede cambiar. Por favor, aseguraos siempre antes de comer en los restaurantes que recomendamos. ¡Muchas gracias! 

 

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