Idioma / Language: Inglés

Miami: ¡dónde la única opción sin gluten de ese día fue comerme un pollo entero!

Cuando uno está cómodo, el tiempo pasa volando. ¡Seguíamos en la piscina! Mis compañeros, todos americanos, iban hablando de sus cosas mientras yo dormitaba al calor del sol. Tocadas las cinco de la tarde, nos retiramos cada uno a su habitación para prepararnos para la última noche buscando restaurantes sin gluten en Miami. Yo aproveché para hablar de nuevo con Isa mientras preparaba la maleta. Todavía me reía de la escena de mantas, bufandas y tazas de té con agua hirviendo que habíamos montado en la sala de formación por la mañana.

Igual que el día anterior en el restaurante cubano, la organizadora ignoró de nuevo los restaurantes sin gluten en Miami que proponía yo. Esa noche iríamos a cenar al restaurante Sugar Cane en 3252 NE 1st Ave. Cuando me dijeron el nombre, me conecté a internet para ver el menú.

¡La mayoría de platos eran de pescado o marisco! ¡Perfecto! Había pocas opciones para mí, pero las que vi tenían muy buena pinta. Al menos, eso parecía leyendo el menú. Nada más llegar hablé con la camarera para explicarle mis alergias. Esta vez llevaba el epi-pen conmigo. Ahora no sólo tenía que vigilar con la contaminación cruzada por gluten. Esa noche, también tenía que ir con cuidado con el pescado.

Eleni empezó a pedir platos para compartir todos. Era como ir de raciones pero de un tamaño mucho mayor. ¡Muy americano también! Los platos que servían en las otras mesas eran inmensos. Cuando terminaron de pedir, la camarera vino a mí para preguntarme qué quería.

Cuando leí el menú del restaurante en el taxi, el pato me había llamado la atención. Desde entonces, ¡me apetecía pato!

Servían el pato con pato picado, cilantro, huevo, soja dulce y arroz. ¡Qué pintaza! Pero… ¿sabéis qué? ¡Exacto! No pude comer pato porque le tiraban caldo de pescado y la salsa de soja tenía gluten. Al menos la camarera entendió bien mis alergias y me avisó… ¡Por desgracia en otras ocasiones no pasa esto! Miramos el menú juntos y finalmente localizamos dos platos que podía comer sin riesgo alguno.

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De primero pedí edamame. Es un plato que comí por primera vez en el restaurante Ágora de Viladrau (España). ¡Me había encantado! Además es entretenido ir sacando la soja de la cáscara bañada en sal gorda mientras hablas con los compañeros.

De segundo no tenía otra opción: ¡pollo! No era pato… pero bueno… ¡se “parecen”! Eso sí… sólo podía pedir un pollo entero. “¿¡Entero!?” le pregunté a la camarera… ¡en efecto! No tenía otra opción. Allí no es como en España dónde puedes elegir muslo, pechuga o – en algunos restaurantes – medio pollo. ¡No, no! ¡Allí entero! ¡Y con muchas patatas!

¡Lo pasamos muy bien comiendo allí! Casi se me salen los ojos de las órbitas cuando dejaron esa bandeja delante de mí. ¡Olía genial! El pollo reposaba encima de un lecho de patatas. Cuarteado. ¡Perdí! Comí la mitad y tuve que parar, ya que no podía más. Era realmente tierno y estaba muy bien horneado. No me preocupó mucho dejar la mitad del pollo porque mis compañeros americanos, esos dos que no se abrigaron en la sala de formación, dieron buena cuenta de la segunda mitad que quedaba en la cazuela.

Ellos pidieron postre. Yo preferí cumplir con el dicho catalán de “més val poc i païr bé” (más vale poco y hacer bien la digestión). Llegamos al hotel a una hora razonable, ya que al día siguiente todavía nos quedaba una mañana de formación antes de volver a casa.

Me levanté al día siguiente con la garganta dolorida. Tanto aire acondicionado y agua con hielo no puede ser bueno… de nuevo la sala de formación estaba helada, pero ahora sabíamos como combatir ese frío invernal. Hice acopio de las últimas palmeritas de La Celiacoteca que me quedaban, cerré la maleta y fui a hacer el check-out.

Al llegar la sala de formación me esperaba otro desayuno. Esta vez una tortilla con algo similar al chorizo y dos rebanadas de pan tostado. Ya tenía ganas de volver a España. Esta vez volvía a Alcalá de Henares y podría volver a disfrutar de las comilonas que nos pegamos cuando estábamos allí. Teníamos el combo perfecto: desayuno en La Celiacoteca, comida en el Foster’s Hollywood y cena en el Más que Bocados Sin Gluten, que nos encantaba la atención que nos daban Ana y Belén.

Ese día hicimos un repaso de todo lo que habíamos aprendido. Comimos en la sala de reuniones porque tuvimos que alargar un poco la sesión para poder revisar todo. Esta vez la comida ya no venía con plato. Me trajeron un bocadillo de pavo como el de la comida del día anterior y dos cuencos pequeños con un poco de ensaladilla rusa. ¡Más de lo mismo!

Al terminar, volvimos a la piscina hasta que llegó la hora de ir al aeropuerto. Esta vez yo era el único que volvía a Europa. Miami había sido una experiencia interesante. La comida que nos habían servido en el hotel había ido mejorando día tras día y los restaurantes sin gluten en Miami que descubrí me habían gustado. ¡Además, las camareras me habían atendido muy bien! 

El viaje de vuelta también fue interesante. Volvía con American Airlines. La cena fue magnífica. Me sirbieron unas albóndigas con algo similar a la polenta de Italia. El desayuno fue un desastre. No porque no estuviera bueno, o fuera fruta, si no porque no encontraban el que teóricamente era para mí… ¡ya desayunaría cuando llegar a Alcalá de Henares!

Igual que en el viaje de ida, esta vez la chica que se sentaba a mi lado me ofreció unas golosinas. Su ahijado también era celíaco y las llevaba en el bolso.

Y hasta aquí mi experiencia buscando restaurantes sin gluten en Miami. Como habéis podido ver a lo largo de los 4 posts que hemos publicado sobre este viaje, fue un viaje con momentos buenos, otros muy buenos y otros tan malos que hacían llorar de la risa.  

Podéis ver las fotos del viaje aquí.

HACIENDO CLICK EN EL MAPA DE RESTAURANTES SIN GLUTEN PODRÉIS VER TODOS LOS RESTAURANTES DE LOS QUE OS HEMOS HABLADO UBICADOS EN EL MAPA DE ESTABLECIMIENTOS SIN GLUTEN:

Y AQUÍ OS DEJAMOS LA TARJETA DE VIAJE SIN GLUTEN EN ESPAÑOL:

Y AQUÍ OS DEJAMOS LA TARJETA DE VIAJE SIN GLUTEN EN INGLÉS:

P.D.: Por favor, tened en cuenta que en este blog comparto mis viajes, anécdotas y experiencias sobre viajar sin gluten por el mundo. Es posible que, en alguno de mis viajes, vaya a algún restaurante no certificado o exista el riesgo de que me contaminen con gluten. Tended en cuenta que la lista de referencias puede cambiar. Por favor, aseguraos siempre antes de comer en los restaurantes que recomendamos .¡Muchas gracias! 

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