Idioma / Language: Inglés

Rupit: ¡una escapada de fin de semana sin gluten rodeados de paisajes de postal!

Siempre que podemos intentamos hacer alguna escapada a la naturaleza. Y si puede ser en fin de semana, ¡mejor! En febrero, antes de que la pesadilla del Covid-19 estallara en España, decidimos ir a pasar un fin de semana para descubrir restaurantes sin gluten en Rupit. Nos llevamos una sorpresa muy agradable. La primera vez fue el fin de semana del 14 de febrero, un día especial para muchos. Para otros, este año, ¡un viernes más! Fuera especial o no, ¡era viernes y empezábamos una nueva aventura sin gluten! ¡La experiencia fue magnífica! De hecho, ¡nos gustó tanto que en septiembre volvimos a repetir!

Decidimos reservar una habitación tranquila (todas lo son) en una masía cerca de Rupit, a unos 15 minutos en coche. Si decidís ir, usad Google Maps en vez de la aplicación de mapas de Apple. Lo comento porque al principio navegamos con la app de la manzanita y nos hizo girar mucho antes de lo que tocaba… acabamos perdidos por unos caminos de tierra un poco rotos… ¡tuvimos que dar media vuelta! Al llegar a la carretera cambiamos a Google Maps y llegamos por una carretera asfaltada sin ningún problema.

La masía se llama Mas la Serra y está en el km 34 de la Carretera C-153 Vic-Olot. Antes de llegar al cruce hacia esta carretera, el paisaje ya es muy bonito. Creo que la sierra que se ve a lo lejos es el Collsacabra, ¡precioso! Si llegáis por la tarde, la puesta de sol desde la carretera  hacia la masía es la primera dosis de desconexión que recibiréis. Al llegar, las dos veces que hemos ido nos ha recibido Emilià, quien se ocupa de cuidar la casa.

Habíamos hablado con él una semana antes de ir para informarle de nuestras alergias e intolerancias. “Cap problema!” nos dijo. Y de hecho, no había ningún problema. Entre que hay muy pocas habitaciones (entre 5 y 8 diría; ¡gran punto positivo!) y que no todos cenaron allí, la cena sin gluten fue bastante fácil. De hecho, no había ningún riesgo de contaminación cruzada porque había adaptado el menú de la cena (la de todos) al 100% para nosotros.

La primera vez que fuimos, empezamos con una tapita de hummus casero con unos trozos de pan sin gluten que estaban riquísimos. De hecho, Emilià nos contó que había comprado todos los productos sin gluten en una tienda de Vic que se llama Delicies Sense Gluten. En esta ocasión, tuvimos una pequeña confusión debido a un problema de traducción con la avena… ¡y esto que yo hablo catalán también! No la usan, pero Emilià nos contó que no había comprado un “pa de civada” porque Isa era alérgica. Yo confundí la “civada” con la “cebada” y bueno… ¡ya os podéis imaginar el lío! ¡Fallo mío! Os pongo a continuación el nombre de los cereales para que no os pase lo mismo:

Castellano

Catalán

Inglés

Avena

Civada

Oats

Cebada

Ordi

Barley

Centeno

Sègol

Rye

Trigo

Blat

Wheat

Luego seguimos con un plato bastante típico de invierno, ¡el Trinxat! ¡Es uno de mis platos de invierno favoritos! Aunque en cada sitio lo hacen a su manera – hace unos días en Huesca, lo comí con una receta ligeramente distinta – básicamente consiste en un poco de patata (y a veces col) hervidas, trituradas y mezcladas. Luego se le añade un poco de “cansalada” (tocino) y, según el sitio, un poco de butifarra negra. ¡Delicioso! Se me hace la boca agua nada más recordar lo rico que estaba el que nos sirvió Emilià. ¡Impresionante!

¡A continuación vino con otro plato estrella! Al haber comentado el menú unos días antes de que fuéramos a la casa, el efecto sorpresa se había perdido un poco, pero después de haber probado el hummus y el Trinxat, estábamos ansiosos por probar ese solomillo de cerdo con salsa de olivas negras.

La experiencia estaba siendo realmente buena. A parte de que estábamos en una masía muy bien arreglada, en medio de unos prados y montañas muy bonitas, la tranquilidad que había en ese comedor era aún más relajante. ¡De hecho no hablábamos! Susurrábamos para no romper esa tranquilidad que nos envolvía…

Como era de esperar, ¡el segundo plato estaba de muerte! Con sólo 4 ó 5 ingredientes: solomillo de cerdo, aceite de oliva, oliva negra, sal y una ramita de romero ¡se pueden hacer maravillas!

De postre, Isa tomó un cheesecake casero y yo decidí optar por un platito de “mel i mató” (requesón con miel).

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Después de esa cena tan rica nos sentamos un rato en los sofás que había delante de chimenea a leer un poco y planificar lo que haríamos al día siguiente. El primer fin de semana, fuimos a ver Rupit, la ermita y el Monasterio de Sant Pere de Casserres, en el Mirador del Ter.

La segunda vez, fuimos a ver Rupit y, desde allí, caminamos hasta el Salto de Sallent. Al día siguiente, fuimos a ver el Morro de l’Abella. Desde allí hay unas vistas espectaculares al Pantano de Sau. Aunque nosotros lo hicimos todo en 2 fines de semana, creemos que se puede hacer fácilmente en uno solo. En este post os lo explicamos con un orden que quizás os encaje mejor si vais solo un fin de semana.

Al día siguiente, bien descansados, bajamos a desayunar. Habían preparado un bizcocho sin gluten (con maicena) del que Isa dio buena cuenta. Yo, en cambio, soy más de salado y preferí el surtido de embutidos de la zona con un poco de pan sin gluten tostado.

Con el estómago lleno, ¡ya estábamos preparados para afrontar el día! Salimos de la masía dirección Rupit. Al llegar, dejamos el coche aparcado en el parking de la entrada del pueblo, que cuesta 3€/día. Desde allí, cruzamos el puente colgante y nos dirigimos hacia nuestra primera parada: El Restaurante de l’Hostal L’Estrella. Viniendo desde el parking, tras subir las escaleras que hay después del puente, tenéis que girar a la derecha y seguir la calle principal. Lo encontraréis a menos de 100m.

Emilià nos había recomendado este restaurante cuando le llamamos para hablar de los menús de las cenas. Es importante que reservéis con tiempo, ya que suelen estar llenos. Cuando llamamos para reservar una mesa, les informamos de nuestra condición celíaca. Automáticamente, nos pidieron que pasáramos al llegar para hablar con los responsables del Hostal y la cocina. Al llegar, nos explicaron la carta y los platos del día. Con una idea más o menos hecha de lo que podríamos comer, nos dirigimos hacia el Salt de Sallent. ¡Ojalá siempre fuera tan fácil!

Desde Rupit llegaréis al Salt de Sallent tras caminar alrededor de una hora. Es un paseo muy fácil que baja hacia el rio y lo sigue hasta llegar a unas primeras cascadas (estas no son) y luego hasta llegar al salto de Sallent. Es una caída de agua de 115m de altura. Tanto el salto como el valle, ¡son realmente impresionantes de ver!

Además, de vuelta, tendréis una vista de Rupit asomándose al barranco, desde abajo, que también es muy bonita.

De vuelta al restaurante, ¡empezábamos muy bien! Nos sentaron en una de las mesas del centro del comedor. Desde allí pudimos ver que, en el centro, había una tostadora con un cartelito que ponía: SIN GLUTEN. ¡Perfecto! La primera vez que fuimos, pedimos un plato de jamón con pan tostado para compartir y luego una parrillada de carne para compartir también. De postre, Isa pidió unas fresas con nata y yo una crema catalana con el azúcar bien quemadito encima. ¡Comimos de maravilla!

La segunda vez que fuimos empezamos igual: ¡con un buen plato de jamón! Esta vez, de segundo Isa tomó un pollo asado con especias y curry y yo pedí unas chuletillas de cordero de Ripoll que estaban muy ricas. La verdad, es que la cantidad de los platos está muy bien. ¡Es complicado quedar con hambre en sitios como este! De postre, esta vez Isa pidió una macedonia de frutas y yo pedí un plato de higos. Hace poco descubrí que no me dan alergia (por lo de la profilina), ¡así que me he aficionado un poco!

Al terminar de comer, podéis ir hasta la Ermita de Santa Magdalena. Está al otro lado del río, a unos 15 minutos andando. Des de allí, veréis todo el pueblo asomado al barranco, con la torre de la Iglesia dominándolo. Es bonito de ver y el paseo es agradable también, porque ves una parte del río que no habías visto antes y cruzas un puente antiguo muy bonito.

¡Este también es un muy buen sitio para ver la puesta de sol!

De vuelta al pueblo, ¡tenemos otra parada pendiente! ¡Os explico! Como os decía al principio, la primera vez que fuimos era San Valentín. Emilià había dejado unas galletitas en cada habitación como regalo de bienvenida. Con nosotros, había tenido el detallazo de cambiar esas galletitas (con gluten claro) por unas “neules sense gluten” del Neuler de Rupit. Las “neules” son un postre crujiente y dulce que normalmente se come en Navidad. Se parecen a los barquillos. En Rupit, hay una tienda que está especializada en este tipo de producto y tiene unas 6 ó 8 (no lo recuerdo exactamente) variedades sin gluten. ¡Todo el año!

¡Las “neules” me encantan así que esta se ha convertido en una parada obligatoria cada vez hemos ido allí!

Con la bolsa llena de neules, decidimos volver al Mas la Serra a descansar un poco cerca de la chimenea. Tras el bullicio del pueblo, ¡esta es la mejor recompensa! Sí, sí… bullicio es la palabra adecuada. De hecho, la última vez que fuimos no pudimos volver a Rupit el domingo porque el parking estaba lleno y, en la cola, había dos autobuses grandes descargando a sus pasajeros a pie de carretera porque no podían llegar al parking… ¡espero que tuvieran reserva en algún restaurante!

Acabamos de rematar el día leyendo en la zona de descanso de la casa, con un jersey, cerca del fuego.

La cena del segundo día en Mas la Serra empezaba con una tapa de acelga con queso fresco, pasas y piñones. Todo aliñado con aceite y un poco de tomate, cebolla y albahaca. ¡Genial! Ese día, ¡el pan era diferente! De hecho, cada vez que hemos ido, hemos probado dos panes sin gluten diferentes. Los últimos eran: uno de arroz que estaba riquísimo; y el segundo era de Teff. ¡Delicioso también!

Luego nos trajeron una crema de calabacín, muy suave, con pepitas de calabaza. ¡Riquísima! En este sitio, tienen una forma de cocinar que es muy suave. Todos los ingredientes combinan a la perfección y, cuando has terminado de comer, no te sientes hinchado. ¡Creo que por esto nos gusta tanto venir! Además, se nota que les gusta cocinar y disfrutan comiendo, porque todos los ingredientes son muy sabrosos. En una de las cenas que hicimos allí la última vez que fuimos, nos sirvieron una ensalada fría de judías verdes, tomate, queso y jamón que estaba para chuparse los dedos. A parte de lo sabroso que era el tomate (de su huerto, igual que las judías), el plato estaba aliñado con un aceite de oliva virgen extra con un toque de menta que era perfecto.

Luego, Emilià nos deleitó con una hamburguesa con cebolla caramelizada acostada encima de una cama de verduras al dente riquísima… además, estaba rematada con un poco de queso derretido encima. ¡Impresionante! Me encanta recordar lo bueno que estaba cada uno de los platos que he comido a lo largo de mis viajes, ya que los que merecían la pena (como los de esta escapada), hacen que se me haga la boca agua a cada párrafo.

Esta vez, de postre, decidimos pedir un flan. ¡Oh! ¡Menudo flan! Cuando Emilià nos contó como lo había hecho para que quedara tan esponjoso se notaba el cariño que le ponen a cada plato. ¡Súper bueno!

Igual que el día anterior, esta vez nos sentamos en la mesa larga a ver la ruta para llegar a los otros sitios que queríamos visitar: El Morro de l’Abella y las vistas del Monestir de Sant Pere de Casserres desde el Mirador del Ter.

Al día siguiente, repetimos el mismo desayuno. El bizcocho de maicena para Isa, ¡y los embutidos con el pan tostado para mí! Después de desayunar con vistas a los prados que hay delante de la casa, nos dirigimos a la habitación para recoger las maletas. Ya nos vamos…

Para llegar al Morro de l’Abella des de Rupit, os recomiendo que vayáis dirección Cantonigròs. Atravesándolo hacia el sur, llegaréis a la carretera BV-5207. Al llegar al cruce desde Cantonigròs, giráis hacia la izquierda para ir dirección Tavertet. A pocos kilómetros, encontraréis un cartel que indica el parking. Allí os pedirán que paguéis una pequeña tasa (os irá bien llevar efectivo). Luego, a 500m del parking, atravesaréis el bosque hasta llegar al mirador.

Allí os espera otro de los guardas que os pedirá el tique. Por desgracia, no se puede llegar hasta el final porque la piedra ha llegado a un punto de rotura en el que puede caer en cualquier momento. Aun así, sin llegar hasta el final de la montaña, podréis disfrutar de unas vistas del valle y del pantano magníficas. Y si tenéis suerte, sobre todo en invierno, después de días de lluvia o nieve, veréis como cae el agua por el Salt de Tirabous. Cuando fuimos nosotros estaba completamente seco. ¡Una pena!

Desde allí, todavía os da tiempo a llegar al Mirador del Ter a una hora razonable. Para llegar, tenéis que deshacer el camino por la BV-5207 dirección Sant María de Corcó. Allí, tenéis que seguir por la C-153 dirección Sant Martín Sescorts. Poco después de pasarlo, el navegador nos indicó que giráramos a la izquierda, cruzando un polígono industrial. A partir de allí es un poco complicado… si os dirige por un camino que está bastante roto y que os lleva a una casa de ladrillos abandonada. Este no es el sitio correcto. Tenéis que deshacer el camino y tomar uno que va más hacia el nordeste. Nosotros dejamos el coche y fuimos andando. ¡La vista vale mucho la pena!

Y para terminar el viaje, como cada vez que hemos ido al Mas la Serra, nos dirigimos rápido hasta Vallgorguina a comer en otro de nuestros restaurantes favoritos: El Paller de Can Pradell.

Podéis ver las fotos del viaje aquí.

HACIENDO CLICK EN EL MAPA DE RESTAURANTES SIN GLUTEN PODRÉIS VER TODOS LOS RESTAURANTES DE LOS QUE OS HEMOS HABLADO UBICADOS EN EL MAPA DE ESTABLECIMIENTOS SIN GLUTEN:

Y AQUÍ OS DEJAMOS LA TARJETA DE VIAJE SIN GLUTEN EN CASTELLANO:

Y AQUÍ OS DEJAMOS LA TARJETA DE VIAJE SIN GLUTEN EN CATALÁN:

 

P.D.: Por favor, tened en cuenta que en este blog comparto mis viajes, anécdotas y experiencias sobre viajar sin gluten por el mundo. Es posible que, en alguno de mis viajes, vaya a algún restaurante no certificado o exista el riesgo de que me contaminen con gluten. Tended en cuenta que la lista de referencias puede cambiar. Por favor, aseguraos siempre antes de comer en los restaurantes que recomendamos .¡Muchas gracias! 

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