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SAN PETERSBURGO (USA): un viaje que acabó con una sorpresa 100% sin gluten

Se acercaba la segunda edición del DLC (un encuentro de directivos del grupo en el que trabajo). Esta vez íbamos a Sant Petersburgo. No… no esa maravillosa ciudad rusa. Se trata de una ciudad de Florida, al lado de Tampa. El nombre era prometedor, pero de lo que más tenía ganas era de descubrir los restaurantes sin gluten en San Petersburgo (Tampa, FL).

Eran 3 días de viaje que, teniendo en cuenta mis experiencias en otros lados de los Estados Unidos quise preparar con antelación.

Para evitar repetir la experiencia de Washington, pedí a Amanda, la organizadora del evento, que me pusiera en contacto con las encargadas de los menús de todas las comidas. Hablé con ellas para explicarles mis alergias e intolerancias: celiaco (debo comer sin gluten), intolerante a la lactosa, alérgico al pescado y a la profilina (una proteína que está presente en la piel de las verduras y frutas crudas).

La respuesta del equipo del Hotel Marriot Bonvoy de 12600 Roosevelt Blvd N, St. Petersburg, FL 33716, fue excelente. Este viaje sería prometedor. En cuanto a comida, estaba mucho mejor preparado que el de Miami del año anterior.

Llegado el día del viaje y sabiendo seguro que esa vez no tendría los problemas que tuve antes de embarcar hacia Las Vegas, a pesar del madrugón iba mucho más tranquilo. En el vuelo de Lufthansa de Barcelona a Frankfurt, como era de esperar, no había nada sin gluten. A parte, la azafata que me tocó era bastante antipática y se molestó cuando le pregunté si tenían algún snack que pudiera comer. Para prevenir estas situaciones, siempre voy con la “compra de por si acaso” así que pude comer un bocadillo que había preparado.

En el segundo vuelo, directo a Tampa, tampoco tenían snacks sin gluten pero sí tenían el menú preparado. Tras la experiencia del vuelo a Washington en el que tuve un susto con la alergia al pescado en pleno vuelo, hablé con la azafata para confirmar que el menú sin gluten de ese vuelo no contuviera pescado. Al cabo de un rato me lo confirmó: era una ensalada de patatas y pollo con brocoli. Genial! El viaje mejoraba un poco.  Era un menú sin gluten bastante completo. Con pan sin gluten, filadelfia y fruta.

En estos vuelos tan largos, da tiempo a hacer de todo. Terminé el libro que teníamos que traer leído para las jornadas, escribí posts de Gluten Free Adventures, vi una peli y hablé un buen rato con mis compañeros de trabajo.

La merienda sin gluten que me trajeron en ese vuelo fue un bocadillo de calabacín con queso y tomate. ¡Una merienda bastante refrescante!

Llegamos al hotel bien entrada la tarde. Llevábamos más de 16h de aeropuertos pero ya nos esperaban en el hall para la cena de apertura del evento.

Los directivos de las demás empresas (el 95% norteamericanos) estaban ya en el hotel. Empezaríamos con un cóctel en la terraza del hotel y luego seguiríamos con una cena más formal sentados en mesas redondas. La idea era rencontrarnos y/o conocer a personas de otras empresas del grupo y fortalecer lazos.

Al estar todavía en Marketing, esta parte la tenía cubierta porque estaba en contacto con el resto de empresas bastante a menudo. A parte, viajaba a los Estados Unidos dos o tres veces al año solo para reuniones de Marketing. Mi principal objetivo esa noche era conocer a las personas con quien había estado hablando sobre los menús para que me dijeran como funcionaríamos con las comidas.

Esa noche cené, de nuevo, pollo con arroz y brocoli. De postre, unas fresas con chocolate del bufete principal. Habíamos acordado que todo lo mío saldría directo de la cocina. Aunque tardaron un poco más, todo estaba tan rico que repetí. ¡Empezaba muy bien la estancia en el hotel!

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Podría decir que de todos los viajes a Estados Unidos que he hecho en los últimos 5 años, este ha sido el que mejor he dormido. ¡La comida es tan importante! El hecho de haber comido bien durante el viaje y en la cena del día anterior y tener la tranquilidad de que todo lo relacionado con mi dieta sin gluten parecía estar bien controlado era perfecto.

La camarera que me habían asignado ya me esperaba a la hora del desayuno. Me trajo un plato de huevos con jamón y pan tostado sin gluten que estaba riquísimo. El resto tenían bufete libre. ¡Qué tranquilidad comer sin gluten así!

Tras una charla motivacional super interesante del conferenciante JP Pawliw-Fly, hicimos una serie de talleres de “team-building” y también para trabajar las estrategias de gestión que habíamos aprendido en un libro que nos habían pedido que leyéramos  antes de las jornadas.

La hora de comer fue un poco repetitiva. Reconozco que jamás en la vida había comido tan seguido pollo con brócoli. Esta vez, en vez de traérmelo con arroz, me lo sirvieron con ensalada.

De postre, me trajeron una ensalada de fruta. El problema es que tenía kiwi y soy alérgico. Pedí que lo cambiaran por un yogur o un sorbete. ¡Me trajeron un sorbete de mandarina que estaba delicioso!

Después de comer, nos dividimos en grupos. Cada grupo correspondía a cada área de la empresa (ventas, finanzas, operaciones…). Esta vez me tocaba a mí compartir con el resto de empresas la estrategia de gestión de grandes cuentas (KAM) que estábamos implementando en Mespack. Tras el debate correspondiente, dieron paso las siguientes charlas sobre tras estrategias de venta que estaban implementando los compañeros en otras empresas del grupo. ¡Estas jornadas son perfectas para recoger ideas y ver si se pueden aplicar directamente o hay que adaptarlas! ¡Es muy enriquecedor!

Terminada la tarda, fuimos paseando hasta el Museo Dalí. Me sorprendió muchísimo que en una ciudad llamada San Petersburgo, en Estados Unidos, hubiera un museo de Dalí, el famoso pintor nacido en Cadaqués, otro pueblo magnífico al que ir a pasear y comer sin gluten.  El paseo fue bonito porque pudimos disfrutar de la puesta de sol al lado del puerto.

Allí nos esperaba una merienda de la que no pude comer nada. ¡Sin problema! Tuve más tiempo para disfrutar de las obras expuestas en el museo.

Estas eran las segundas jornadas que organizaba el grupo. Igual que sucedió el año anterior en Miami, las temperaturas cayeron de forma inesperada.

¡Fue una cena épica! Todos íbamos con ropa de primavera, incluso los más valientes en manga corta. Aunque ya se hablaba el covid, este todavía estaba “lejos”. Sólo había noticias de brotes en China. Todavía no había llegado a Europa y mucho menos a los Estados Unidos de América. Estábamos dispuestos en mesas redondas en la terraza del museo. Y la temperatura, que se esperaba fuera de entre 20 y 25ºC había caído a 9ºC. ¡Estábamos helados! La ensalada no fue un problema pero el solomillo de ternera que nos sirvieron luego se enfrió en pocos minutos. Digamos que fue una cena interesante llena de risas mientras nos íbamos encogiendo a causa del frío.

¡El desayuno del día siguiente fue impresionantemente delicioso! Me trajeron dos panecillos redondos sin gluten envueltos en papel de aluminio. Los habían cocido en el horno con un huevo y jamón dentro. ¡Qué bueno!

Con energía hasta la hora de comer, seguimos con las charlas y juegos para seguir profundizando en las distintas formas de gestión que habíamos leído. ¡Trabajar y aprender así siempre es divertido!

La comida ya no fue tan guay como el desayuno… ¿a que no adivináis qué me trajeron? ¡Exacto! ¡Pollo! Esta vez con una patata asada que estaba bastante seca y un poco de ensalada. Eso sí… ¡repetí el sorbete de mandarina!

Seguimos el resto de la tarde con más charlas y juegos. Ya era la última sesión antes de la charla del Presidente del grupo para resumir las jornadas y darnos unas cuantas pinceladas sobre los planes futuros de la empresa. Luego algunos compañeros volverían a su casa y los que veníamos de más lejos, partiríamos al día siguiente.

¡La cena estuvo bastante bien! Fue a base de ensalada, cerdo asado y, de nuevo, el sorbete de mandarina.

El evento terminaba aquí, así que antes de ir a dormir aproveché para pedir que me trajeran un desayuno de bollos sin gluten horneados con el huevo y el jamón dentro y un zumo de naranja.

Al día siguiente, tras el desayunar en la habitación y charlar un rato con la chica que me lo trajo, originaria de Marruecos, me uní al resto de mi equipo para hacer el check-out e ir a dar una vuelta por San Petersburgo antes de ir al aeropuerto.

Ellos no habían desayunado, así que les acompañé a un bar/restaurante de estos que están abiertos 24/7. Aunque había platos marcados sin gluten en la carta, no comí nada. Estaba muy contento con el desayuno que había pedido en la habitación.

Después de su desayuno, todavía nos quedaban todavía unas cuantas horas libres antes de irnos. Algunos volvieron al hotel a descansar. Tres compañeros y yo nos quedamos paseando por la ciudad. Fuimos hasta el museo, luego hacia el puerto hasta llegar a un parque enorme, era una ciudad bonita. Me recordaba a la típica de las películas a las que la gente pudiente del norte de Estados Unidos se iba a retirar.

Mientras paseábamos, vimos un restaurante que se llamaba Craft Kafe en el 6653 Central Ave de St Petersburgo.

Resultó ser un restaurante en el que todo, absolutamente todo era sin gluten.

Pedimos un trozo de pizza sin gluten cada uno. Había bastantes para elegir. ¡Fue una manera muy buena de terminar el viaje! Con los compañeros que más aprecio y comiendo una pizza sin gluten en una terraza de San Petersburgo, en Florida.

Podéis ver las fotos del viaje aquí.

HACIENDO CLICK EN EL MAPA DE RESTAURANTES SIN GLUTEN PODRÉIS VER TODOS LOS RESTAURANTES DE LOS QUE OS HEMOS HABLADO UBICADOS EN EL MAPA DE ESTABLECIMIENTOS SIN GLUTEN:

Y AQUÍ OS DEJAMOS LA TARJETA DE VIAJE SIN GLUTEN EN INGLÉS:

P.D.: Por favor, tened en cuenta que en este blog comparto mis viajes, anécdotas y experiencias sobre viajar sin gluten por el mundo. Es posible que, en alguno de mis viajes, vaya a algún restaurante no certificado o exista el riesgo de que me contaminen con gluten. Tended en cuenta que la lista de referencias puede cambiar. Por favor, aseguraos siempre antes de comer en los restaurantes que recomendamos .¡Muchas gracias! 

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Me llamo Santi y actualmente vivo en la provincia de Barcelona. En 2001, me diagnosticaron de enfermedad celíaca… ¡por fin! Además, soy intolerante a la lactosa, la alergia al pescado me mata, ¡literalmente!, y también algunas frutas... Viajar sin gluten se ha convertido en mi mayor hobby y creé Gluten Free Adventures por esta razón. Desde los 8 años, he viajado y vivido en distintos países… ¡aquí comparto mis experiencias viajando para descubrir restaurantes sin gluten, pastelerías sin gluten y heladerías sin gluten por todo el mundo! ¡Espero que os gusten nuestros viajes sin gluten!