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Teruel: un viaje entre leyendas, alergias y hospitales

En el post de hoy comparto uno de los últimos viajes atrasados de 2019. En las fiestas de Navidad de 2019, antes de ir a celebrar con la familia de Isa en Cuenca, habíamos planeado una visita de tres días para descubrir los restaurantes sin gluten en Teruel. Fue un viaje que no fue, para nada, como esperábamos. De hecho, acabamos decidiendo irnos antes… ¡era necesario!

Salíamos de Sabadell bastante tarde. La idea era llegar a Teruel a la hora de comer y, aunque comimos un poco tarde, lo conseguimos. Viajamos del tirón con la ayuda de una bolsa de patatas para matar el gusanillo. Llegamos, nos registramos en el hotel y fuimos directamente al “Green Planet”, en la Plaza de la Cultura número 8. Habíamos reservado una mesa a través de su página de Facebook y avisado de que éramos celíacos.

Pedimos una hamburguesa “Entresierras” (con queso de Albarracín, longaniza de Aragón, tomate, salsa de setas y trufa). Aunque la guarnición era un poco pobre, la hamburguesa estaba deliciosa. También pedimos unas patatas chepudas para compartir. Aunque tardaron un montón en traernos la comida (suponemos que por que era sin gluten) disfrutamos mucho de esa hamburguesa y esas patatas.

Nos habría encantado probar el gofre o el tiramisú sin gluten pero solo les quedaba el coulant de chocolate. Es importante que aviséis que sois celíacos antes para que puedan estar preparados.

Al salir del restaurante, volvimos al hotel y fuimos a pasear un poco. Hacía bastante frío, de manera que decidimos entrar en calor recorriendo la ciudad andando. Estábamos muy cerca de la Plaza del Torico y esa zona es muy bonita.

El paseo duró poco… Isa empezó con una reacción alérgica que no sabemos por que fue. La mostaza de las patatas chepudas podría haber sido la causa… ¡nunca lo sabremos! Al ver que con un antihistamínico no se le pasaba, fuimos directo al hospital. Pasamos la tarde allí hasta que Isa estuvo mejor.

Salimos a la hora de cenar con un nuevo listado de restaurantes sin gluten en Teruel. ¡Resulta que la enfermera también era celíaca!

Con Isa aparentemente recuperada, salimos del Hospital y fuimos al hotel a descansar un ratito y luego a cenar. Esta vez fuimos al Boulevard, en el Paseo del Óvalo número 3. Por desgracia, este restaurante aparece como “cerrado permanentemente”. Aquí dimos buena cuenta de un plato de jamón, un morro de cerdo, unas culetillas de cordero y un coulant de chocolate blanco.

Al salir de cenar, nos quedaban pocas ganas de pasear. Volvimos paseando al hotel para poder descansar bien en la habitación.

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Dormimos hasta tarde. Tras la experiencia de la tarde anterior, seguíamos teniendo ganas de descubrir la ciudad pero queríamos hacerlo con más tranquilidad. Fuimos a desayunar al Granier, en la Plaza de Carlos Castel número 19 (Plaza del Torico). Era uno de los que nos había recomendado la enfermera del hospital.

Para combatir el frío que hacía pedimos una taza de chocolate caliente con magdalenas sin gluten y un zumo.

Mientras desayunábamos, decidimos qué queríamos ir a ver y dónde queríamos ir a comer. El Mesón Óvalo no tenía mesas disponibles. Decidimos reservar en el Restaurante La Torre de la calle el Salvador número 20.

Pasamos el resto de la mañana paseando por la ciudad y visitando la Torre del Salvador, cuya leyenda cuenta la historia de amor entre Zoraida y los arquitectos Omar y Abdalá. En una carrera por ganar la mano de la chica, Omar fue el primero en acabar la torre. Al ir a pedir la mano de la chica a su padre y mostrarles la torra, vieron que estaba torcida. Este, enfurecido, subió hasta arriba y se precipitó al vacío. Aunque el otro arquitecto, Abdalá, acabó la torre más tarde, fue quien ganó la mano de la chica.

Tras visitar la torre ganadora, fuimos al restaurante, que estaba justo al lado. La experiencia en este sitio fue excelente. Empezamos con un aperitivo de tomate con salsa de queso, semillas de cilantro y sésamo. Seguimos con un plato de Jamón de Teruel recién cortado con pan sin gluten tostado y bañado en tomate y aceite. ¡Impresionante! Aunque han pasado ya dos años de este viaje, todavía se me hace la boca agua al recordar las sensaciones que tuvimos comiendo en esa mesa tranquila al final del comedor.

Luego nos trajeron los segundos. Siempre que había medallones de solomillo de cerdo Isa los pedía. ¡Esta vez no fue distinto! Además, los trajeron con puré de trufa y patata y salsa de oporto. Estaban tan bien cocinados que se deshacían en la boca. No hacía falta ni masticar, casi. Yo pedí media paletilla de ternasco al horno. Muy rica, ¡también! Aquí no sólo disfrutamos de la buena comida, si no también de la excelente atención que nos ofrecieron. Fue una gran experiencia. ¡Lo mejor estaba por llegar!

De postre, pedimos una sopa de chocolate a la naranja con te de roca. Aunque a priori parece un postre muy pesado, resultó ser un postre muy ligero, fácil de comer y, por supuesto, ¡estaba riquísimo! Además, el ritual de servirlo (aquí podéis verlo en video) fue realmente gratificante.

Al salir del restaurante, seguimos paseando hasta ver la Tumba de los Amantes de Teruel (Tonto ella y tonto él dicen…). Otra leyenda de amor con un desenlace poco afortunado.

Al cabo de un rato, el episodio de alergia de Isa se repitió. Esta vez no quiso ir al hospital y fuimos a la habitación para que se pinchara la inyección de adrenalina. Pasamos allí el resto de la tarde.

Llegada la hora de cenar, no queríamos ir a otro restaurante porque no sabíamos si era una alergia alimentaria. Bajé a recepción a pedir si podían preparar un poco de arroz blanco y una tortilla. Algo sencillo y seguro. Dijeron que no era posible, que sólo era posible preparar lo que había en el menú de habitaciones. De vuelta a la habitación, le dije a Isa que hiciera la maleta, ya que esa noche no dormiríamos en Teruel. Eran las 21h y llegaríamos a casa de sus padres en Cuenca sobre las 23h. Aparentemente un sitio más seguro para ella que Teruel.

Podéis ver las fotos del viaje aquí.

HACIENDO CLICK EN EL MAPA DE RESTAURANTES SIN GLUTEN PODRÉIS VER TODOS LOS RESTAURANTES DE LOS QUE OS HEMOS HABLADO UBICADOS EN EL MAPA DE ESTABLECIMIENTOS SIN GLUTEN:

Y AQUÍ OS DEJAMOS LA TARJETA DE VIAJE SIN GLUTEN EN CASTELLANO:

P.D.: Por favor, tened en cuenta que en este blog comparto mis viajes, anécdotas y experiencias sobre viajar sin gluten por el mundo. Es posible que, en alguno de mis viajes, vaya a algún restaurante no certificado o exista el riesgo de que me contaminen con gluten. Tended en cuenta que la lista de referencias puede cambiar. Por favor, aseguraos siempre antes de comer en los restaurantes que recomendamos .¡Muchas gracias! 

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Me llamo Santi y actualmente vivo en la provincia de Barcelona. En 2001, me diagnosticaron de enfermedad celíaca… ¡por fin! Además, soy intolerante a la lactosa, la alergia al pescado me mata, ¡literalmente!, y también algunas frutas... Viajar sin gluten se ha convertido en mi mayor hobby y creé Gluten Free Adventures por esta razón. Desde los 8 años, he viajado y vivido en distintos países… ¡aquí comparto mis experiencias viajando para descubrir restaurantes sin gluten, pastelerías sin gluten y heladerías sin gluten por todo el mundo! ¡Espero que os gusten nuestros viajes sin gluten!