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Restaurantes sin gluten en Tisserdmine

restaurantes sin gluten en tisserdmine

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Tisserdmine: un pequeño paraíso “sin gluten” entre el Oasis Safsaf y el Erg Chebbi

Ese día no teníamos prisa. Era 1 de enero y había que empezar bien el año. ¡Relajados! ¡Además, estábamos justo a mitad del viaje!  Despertamos en el Albergue Atlas du Sable con la habitación helada. ¡No es raro en ese albergue! Tras una ducha muy rápida con agua más o menos caliente, desayunamos, cargamos las maletas, nos despedimos y salimos hacia el Cafe-Restaurante Maison Acacias, en Tisserdmine. Este es el único hotel y restaurante sin gluten en Tisserdmine que conozco. Al llegar, saludamos al hermano de Hassan, dejamos las maletas y salimos en dirección a nuestro próximo objetivo: comer en el Oasis Safsaf. ¡Ese sí íbamos a cumplirlo!

Oasis Saf Saf Marruecos

El Oasis está a unos 30-40 km de Merzouga. El camino hasta allí es muy variado: tras cruzar algunos bancos de arena, llegamos a una rambla anchísima. Como era de esperar, el río estaba seco desde hace tiempo. Pero no estaba totalmente seco. A medida que nos acercábamos al oasis, íbamos cruzando riachuelos que iban serpenteando de un lado al otro de la rambla. Cada vez eran más anchos y el barro empezaba a aparecer. ¡Casi encallo una de las veces! ¡Y cada vez había más palmeras y arbustos!

En el trayecto hasta el oasis nos cruzamos con varios transeúntes… estaban allí… de pie o descansando bajo una palmera. No sabíamos muy bien adónde iban.

Comer sin gluten en cafe-restaurante maison acacias Tisserdmine

Al llegar al oasis, tres vendedores ambulantes se nos acercaron para ofrecernos sus productos. Algunos traían rosas del desierto, otros camellos de hilo, otros collares. Me gustó un collar de piedra pulida, negra, en forma de corazón. El vendedor, quería cambiármelo por mis zapatos, pero no era una opción… ¡eran los únicos que tenía! Y descalzo creo que habría sobrevivido poco tiempo en ese desierto… ¡de hecho, creo que descalzo no sobreviviría en ningún lado! No quería dinero, así que… le ofrecí cambiarlo por mi jersey. Tras dar un par de vueltas alrededor mío, tocar la tela y pensárselo un poco… ¡accedió! ¡Ya tenía otro regalo para Isa!

Tras visitar el oasis, conducimos unos cuantos km en dirección Merzouga para poder comer tranquilos. Paramos en otro oasis más pequeñito y montamos la paradita de nuevo.

Conducir por las dunas en el Ergg Chebbi

Después de comer, volvimos corriendo hacia las dunas del Erg Chebbi. Parecíamos niños a quien sus padres les han dado una hora para jugar en el parque. Teníamos que aprovechar al máximo. Al día siguiente ya nos íbamos hacia el norte. ¡Pasaría un año – como mínimo – hasta que pudiéramos volver!

Entramos de nuevo al Erg a través del Lago Yasmin y pasamos toda la tarde surfeando por las dunas. Cuando la sombra de las dunas empezaba a alargarse, decidimos salir y… ¡pam! ¡Encallé! ¡Qué ganas tenían todos de que encallara! Había tenido que estirarles varias veces en los días anteriores y todos querían estirarme a mi… ¡al fin lo consiguieron!

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Una vez desencallado, aprovechamos para llenar una botella de arena. Es el ritual de cada año. En casa tengo un frasco pequeño con un arena de cada vez que he estado en el Erg Chebbi.

Luego, volvimos a hinchar las ruedas para llegar rápido a Tisserdmine, dónde estaba el Café-Restaurante Maison Acacias. Ese era el hotel en el que dormiríamos. Este es un sitio muy especial para los tres – Aurea, Carles y yo – porque es dónde nos conocimos. Era 2 de enero de 2015.  Desde entonces, hemos ido allí el día 2 de enero de casi cada año… yo fallé una vez porque viajé a otro lado con Isabel. 

Cafe-restaurante maison acacias tisserdmine

Cuando llegamos al hotel… ¡Uau! ¡Había cambiado un montón! La última vez que estuve, sólo había el edificio del restaurante y la terraza con dos mesas bajo unos techados de madera y hojas de palmera secas. Ahora, en cambio, había dos habitaciones terminadas y la estructura de un edificio para otras tres casi terminado.

Las habitaciones eran impresionantes. Muy amplias y perfectamente acabadas. Con una terraza individual con hamacas y pufs cada una. ¡Era precioso y muy acogedor! Tengo muchas ganas de volver este año para ver los avances que han hecho.

Ensalada de lentejas sin gluten en cafe-restaurante maison acacias tisserdmine

Llegada la noche, pasamos al restaurante. Allí nos esperaba una ensalada de lentejas, arroz, guisantes, maíz dulce, berenjena, aceitunas y huevos cocidos que tenía muy buena pinta. ¡Además, la presentación era perfecta! La noche era fría, pero dentro se estaba muy bien. Habían puesto algunas estufas alrededor de la mesa para que estuviéramos cómodos. Nunca había comido dentro. Siempre lo habíamos hecho fuera, a la hora de comer, disfrutando del calor del sol de diciembre. Ahora estábamos dentro, con una luz tenue, recordando cómo nos conocimos y disfrutando de la deliciosa comida que nos ofrecían Hassan y su hermano.

Brochetas de pollo con patatas fritas sin gluten en cafe-restaurante maison acacias tisserdmine

Luego vino el plato estrella: brochetas y muslos de pollo con patatas fritas. ¡Delicioso! Jordi, el amigo que nos había acompañado durante todo el viaje, no paraba de decirnos que quería probarlas. ¡Superaron sus expectativas! Nosotros ya las habíamos probado, pero casi teníamos las mismas ganas que él de comerlas.

Con el estómago lleno, Carles fue a buscar el limonchelo y el orujo de hierbas para hacer el último “momento Paco” con Jordi. Al día siguiente él ya volvía a España. A nosotros, por suerte, todavía nos quedaban 3 días en este país tan maravilloso.

Desayuno sin gluten en cafe-restaurante maison acacias Tisserdmine

Fuimos a dormir un poco tarde porque luego nos quedamos contemplando las estrellas desde el parking. Allí la contaminación lumínica no existe. Si algún día viajáis al Sur-Este de Marruecos, veréis que por la noche el cielo brilla muchísimo más que en Europa… es admirable ver las constelaciones o, simplemente, sentarte mirando hacia arriba y dejar volar la mente hacia dónde quieras que vaya. ¡Muy relajante!

Al poco de levantarnos, ya teníamos el desayuno preparado en la terraza, con vistas al desierto. Como sólo podía comer huevos cocidos, traje mi pan y embutido de la compra de por si acaso.

Ya habíamos terminado en esa zona… nuestro próximo destino era totalmente distinto. ¡Íbamos a Fes!

Podéis ver las fotos del viaje aquí.

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mapa de restaurantes sin gluten

 

Y AQUÍ OS DEJAMOS LA TARJETA DE VIAJE SIN GLUTEN:

Tarjeta de viaje sin gluten en Frances

P.D.: Por favor, tened en cuenta que en este blog comparto mis viajes, anécdotas y experiencias sobre viajar sin gluten por el mundo. Es posible que, en alguno de mis viajes, vaya a algún restaurante no certificado o exista el riesgo de que me contaminen con gluten. Tended en cuenta que la lista de referencias puede cambiar. Por favor, aseguraos siempre antes de comer en los restaurantes que recomendamos. ¡Muchas gracias! 

 

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