Idioma / Language: Inglés

TOLOSA: un enclave perfecto para visitar las playas de Vizcaya y disfrutar de la gastronomía sin gluten de la zona

Nos despertamos en el Parador de Potes con un día maravilloso. ¡Todo despejado! Ojalá hubiésemos tenido este tiempo en los días anteriores… Nos rodeaban unas vistas de montaña preciosas. Mientras desayunábamos nos debatimos entre subir con el teleférico para ver el valle entero o seguir con el viaje tal y como lo teníamos planeado… Aunque fue una decisión difícil, decidimos seguir con el viaje para descubrir los restaurantes sin gluten en Tolosa. Al fin y al cabo, queríamos volver más adelante para ver también el Monumento al Oso Pardo sin niebla.

(Antes de seguir, disculpad por las fotos, sobre todo de la comida… no sé qué pasó que no las guardé bien y he perdido la mayoría. ¡Otra excusa para volver!)

Nos esperaban 3h de coche hasta llegar a nuestro siguiente destino: San Juan de Gaztelugatxe. Conducir por esta zona de España es magnífico porque el paisaje es maravilloso. Con carreteras así, 3 horas pasan volando.

Con el coche estacionado, fuimos caminando hasta el mirador para admirar el islote desde lejos. Allí aprovechamos para comer el pícnic que nos habían preparado en el hotel.

Ya en la entrada del camino, nos dieron el alto en la taquilla de paso. No sabíamos que el acceso era gratuito (fuimos el año pasado). Tampoco sabíamos que había que sacar un ticket. Supongo que lo hacen para tener un aforo controlado.

El chico de la taquilla se portó muy bien con nosotros y nos sacó el ticket mientras nos explicaba todo lo que teníamos que saber para llegar a la ermita.

¡El sendero hasta el islote es una pasada! Bajas por una cuesta sinuosa – con una pendiente bastante pronunciada en algunos tramos – que te ofrece unas vistas preciosas de la bahía.

Al llegar abajo, se nos dibujó una sonrisa cuando pudimos ver el puente y el camino hacia la ermita. Además, no había mucha gente. Eso sí… hacía mucho calor y la subida se nos hizo un poco dura. ¡Suerte que llevábamos agua! Al llegar arriba, dimos la vuelta al islote. ¡Las vistas desde allí son muy bonitas también! Estuvimos un buen rato contemplando el panorama. Luego, Isa tocó la “campana de la suerte” y empezamos a volver para seguir hasta Tolosa.

Os recomiendo que vayáis con un calzado cómodo para caminar. Vimos algunos turistas que lo estaban pasando un poco mal con las flip-flop…

Teníamos el hotel en pleno centro de Tolosa. Nos alojábamos en el Hotel Bide Bide de la plaza Euskal Herria 1. Dejamos el coche delante de la puerta trasera y, tras descargar las maletas, nos dirigimos al parking que nos habían recomendado. Antes de salir, aprovechamos para preguntarles si conocían restaurantes sin gluten en Tolosa. Nos recomendaron su propio restaurante, justo al lado del hotel, bajo los pórticos que rodean la plaza. ¡Había un ambiente muy animado!

Me había quedado sin las pastillas de lactasa, así que una vez instalados fuimos a dar un paseo por el centro en busca de una farmacia.

Ya en el restaurante nos atendió Ane, una camarera super simpática. Le explicamos que somos celíacos y le pedimos que nos recomendara opciones. Nos pareció que estaba muy familiarizada con la celiaquía. Decidimos cenar tapas y raciones.

¡Empezamos por las patatas bravioli! ¡Nos encantó el nombre! Era un plato muy sencillo: patatas fritas con salsa brava y alioli. ¡Perfecto para empezar!

Luego pedimos unos huevos estrellados con jamón. ¡Riquísimos también! Para seguir con una tapita de foie con manzana y salsa de oporto. ¡Esta estaba realmente buena! Además, el pan sin gluten que nos trajeron estaba muy bien tostado y nos fue de maravilla para acompañar esta tapita. Rematamos la cena con un taco de buey.

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¡Dormimos de maravilla! La noche anterior cargamos la cena a la habitación y Ane nos recomendó que, antes de salir del restaurante, informáramos si queríamos desayunar allí para que tuvieran el pan preparado para el día siguiente.

¡Tomamos un desayuno era super completo! Una barra de pan con mantequilla y mermelada cada uno, un yogur, un zumo de naranja y un café.

¡Ese día queríamos ver unas playas muy especiales! La primera era la Playa Sakoneta, justo en medio entre Deva y Zumaya. Simplemente… ¡Uau! Mientras conducíamos hacia allí pasamos por una carretera de curvas impresionante. Y, cuando parecía que nos habíamos perdido… llegamos al final del camino pavimentado… había dos furgonetas campers allí aparcadas y dejamos nuestro coche al lado.

Dos senderos empezaban desde el sitio dónde habíamos aparcado. Uno bajaba directamente a una de las playas. El otro, recorría la parte superior de las playas dirección Sakoneta. No recuerdo si había señales indicando la dirección que debíamos tomar. Diría que no. Para que os hagáis una idea, el camino que llevaba a Sakoneta era el más ancho, el que estaba después de la balla que impedía el paso de vehículos de motor.

De nuevo, caminamos un buen rato bajo el sol abrasador. Aunque el viento hacía que el paseo fuese agradable de vez en cuando, os recomiendo que llevéis una buena provisión de agua… ¡y protección solar! A medida que bajábamos por el sendero este se hacía cada vez más estrecho. También cada vez iba más cerca del borde del acantilado que nos separaba de las playas de roca. ¡El oleaje era impresionante!

¡Podríamos decir que es una playa paradisíaca! Por supuesto, no tiene palmeras, aguas cristalinas ni arena fina… pero la sensación de tranquilidad y aislamiento vale muchísimo la pena. Además, si os gusta la fotografía es un sitio muy interesante al que ir.

Para llegar abajo, tuvimos que descender como si hiciéramos rapel, agarrados a una cuerda. Un pequeño subidón de adrenalina antes de que verte en medio de esa playa que parece el resultado de la caída de un montón de láminas de piedra. IMPORTANTE: tened mucho cuidado con la marea. ¡Aquí sube mucho y muy rápido!

¡Cuando estás en sitios como este, parece que el paso del tiempo se acelere! De repente, nos dimos cuenta de que eran las 3h de la tarde… deshicimos el camino y, sobre las 4h llegamos al coche. Era demasiado tarde para ponernos a buscar restaurantes sin gluten cerca de nosotros, de manera que decidimos sacar la mesa de picnic, abrir la nevera de Jolly (nuestro todo terreno) y comer allí.

Al terminar de comer, nos dirigimos hacia Itzurun (San Telmo). Este es un pueblo que ya era famoso por su playa, muy parecida a la de Sakoneta. Otros, quizás lo descubrieron gracias a la película de “8 apellidos vascos”, ya que la boda se grabó en su ermita al borde del acantilado.

Por desgracia, nos costó muchísimo aparcar y, cuando llegamos a la playa, la marea ya estaba demasiado alta para poder verla bien.

Nos entretuvimos un rato viendo la ermita. Luego, volvimos al coche para llegar de vuelta a Tolosa a una hora razonable para ducharnos, descansar un poco y bajar a cenar de nuevo la Bide Bide de la plaza Euskal Herria.

Esa noche Ane no estaba… aunque la camarera que nos tocó no era tan simpática como ella, disfrutamos igual de la comida. Las patatas bravioli no podían faltar. Luego acompañamos con el taco de buey que habíamos pedido la noche anterior y probamos la tapa de carrillera de cerdo. ¡Estaba tan buena que repetimos!

HACIENDO CLICK EN EL MAPA DE RESTAURANTES SIN GLUTEN PODRÉIS VER TODOS LOS RESTAURANTES DE LOS QUE OS HEMOS HABLADO UBICADOS EN EL MAPA DE ESTABLECIMIENTOS SIN GLUTEN:

Y AQUÍ OS DEJAMOS LA TARJETA DE VIAJE SIN GLUTEN EN ESPAÑOL:

P.D.: Por favor, tened en cuenta que en este blog comparto mis viajes, anécdotas y experiencias sobre viajar sin gluten por el mundo. Es posible que, en alguno de mis viajes, vaya a algún restaurante no certificado o exista el riesgo de que me contaminen con gluten. Tended en cuenta que la lista de referencias puede cambiar. Por favor, aseguraos siempre antes de comer en los restaurantes que recomendamos .¡Muchas gracias! 

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