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Washington DC: reacciones inesperadas de una compañera poco comprensiva… 

Por culpa de la cena del día anterior, empecé el día con la tripa mal… durante la noche había tenido síntomas de contaminación por gluten y tampoco había podido descansar. Me esperaba un día prometedor… desayuné en la habitación, unas galletas sin gluten de la “compra de por si acaso”. No ha habido ninguna vez que haya viajado a Estados Unidos sin encontrarme mal… y todavía me quedaban unos días para descubrir más restaurantes sin gluten en Washington DC.

Ese día lo tenía lleno de reuniones sobre distintas acciones de Marketing que queríamos implementar a nivel corporativo. Lo pasaríamos en una sala del hotel en la que nos traerían el catering para hacerlo todo más eficiente.

Antes de empezar la reunión, hablé con la organizadora para que pidiera una alternativa a mi comida, ya que la servía el restaurante Walrus, el mismo al que habíamos cenado la noche anterior y, como me habían contaminado no me fiaba. ¡No quería correr más riesgos!

A regañadientes, la organizadora pidió un cambio en mi comida. Ensalada con pollo otra vez, pero del Redstone, el restaurante en el que había cenado la primera noche, cuando todavía no habían llegado los demás. Allí todo había ido bien.

A media mañana trajeron unos bagels sin gluten que parecían piedras… no iba a ser un viaje muy bueno a nivel de comidas. Suerte que el día anterior había tenido tiempo de hacer un poco de turismo y de probar un restaurante sin gluten en Washington DC con cocina sin gluten a parte.

Después del día de reuniones nos dejaron una hora para descansar y arreglarnos para salir a cenar. Aproveché para descansar y tomarme otro probiótico para ver si acababa de arreglar mi tripa…

Íbamos a cenar a una cadena que se llama Carmine’s Italian Restaurant en 425 7th St NW. El restaurante era chulo pero no tenían muchas opciones sin gluten. La organizadora es la que se encargó de pedir para todos. Pidió unos cuantos entrantes para compartir (de los que no pude comer nada en absoluto) y luego cada uno pidió un plato principal. Yo pedí un plato de pasta sin gluten con tomate.

Las bebidas las sirvieron rápido pero la comida tardó muchísimo. De hecho, la organizadora fue a quejarse dos veces porque estaban tardando mucho…

La comida llegó de golpe. Los entrantes junto con los platos principales. Se creó el silencio porque todo el mundo se puso a comer. Todo el mundo menos yo… mi plato no había llegado. Había compañeros que ya habían terminado su plato principal y yo todavía no tenía mi plato de pasta sin gluten. Algunos ya estaban hablando de ir a pasear para ver La Casa Blanca. ¡Yo también quería ir! ¡Pero también quería cenar!

Trajeron mi plato, una bandeja enorme de pasta sin gluten. No creía que pudiera acabármela pero al menos esa ingente cantidad de pasta me ayudaría a compensar lo mal que había comido a lo largo del día… unas galletas y una ensalada con pollo.

¡Lo que faltaba! Era imposible comer la pasta porque estaba exageradamente salada. Un compañero la probó y escupió la pasta porque estaba demasiado salada… la organizadora, ya enfadada pidió que trajeran otro plato para mí… me sentía fatal porque todos habían terminado y me estaban esperando solo a mí.

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De nuevo, el plato no llegaba… Al final me cansé y dije que nos fuéramos. Quería ir a ver La Casa Blanca. Ya comería de la “compra de por si acaso” cuando llegara a la habitación o pediría algo del servicio de habitaciones. ¡Menuda cena!

Al salir, la organizadora se acercó a mi y me dijo que no le gustaba mi actitud, ya que a la hora de comer había pedido un cambio en la comida porque no me fiaba del restaurante y para la cena había rechazado el segundo palto de pasta a pesar de que me esperaban. ¡Yo también estaba de mal humor!

Sinceramente, no me esperaba esa reacción por parte de la organizadora… ¿en serio? Ella se había quejado dos veces de que tardaban mucho en traer la comida. Incluso no había dejado propina. ¿Y no le parecía bien mi reacción? ¡Estaba alucinando! Había pedido un cambio en la comida porque el restaurante que la servía me había contaminado la noche anterior a pesar de haber asegurado que no había problema con el pollo al horno que había pedido. Y durante la cena la pasta era incomestible y había pasado media hora desde que habíamos pedido que repitieran el plato y todo el mundo quería irse. ¡Estaba realmente hambriento y preferí comer más tarde para que todos pudiéramos salir de ese restaurante! En fin…

Además, reconozco que en los viajes a Marruecos, Tailandia, Serbia, Bosnia, India, Tunez, Sudáfrica, Israel e incluso a Francia he corrido riesgos en algunos restaurantes, pero todas las veces que he ido a Estados Unidos he pedido platos sencillos, con poco riesgo y siempre del menú “sin gluten”. En situaciones como esta es cuando noto realmente la diferencia entre viajar por trabajo o por ocio. Dejando de lado el modo en que puedo descubrir las ciudades y países que visito, el hecho de tener que seguir al grupo a la hora de las comidas es lo que lo hace realmente complicado cuando tienes alergias e intolerancias.

Al salir del restaurante fuimos a pasear por la zona. Llegamos hasta La Casa Blanca. No la pudimos rodear porque estaba lleno de barreras y vallas. Desconozco si esta era la seguridad que siempre hay alrededor de la casa de una de las personas más poderosas del mundo o si estaba así porque habría algún mitin o manifestación. 

Llegamos al hotel un poco más tarde de lo que esperaba y ya no cené. Al día siguiente era el último día en Washington y estábamos registrados para ir a unas jornadas de Marketing que hacían en un centro de convenciones cerca de mi hotel. 

Me desperté hambriento y con pocas ganas de atender a las jornadas de Marketing, por muy interesantes que fueran… En el hotel no había mucha opción sin gluten, así que no desayuné porque ya no me quedaban productos sin gluten de la “compra de por sí acaso”… tras hacer el check out, me encontré con el compañero de Reino Unido en su hotel. Como él tenía un bufete de desayuno bastante más completo que el que ofrecía mi hotel, me colé para comer lo único que parecía seguro: huevos cocidos con crackers sin gluten. Un desayuno delicioso, ¿verdad? Sí… ¡es irónico!

Al salir de las jornadas, algunos de los compañeros de Estados Unidos ya volvieron a casa. Quedamos unos 10. Era hora de comer y yo tenía claro dónde comería. En el Redstone de 155 National Plaza, Oxon Hill. Allí había comido la primera noche y todo había ido bien, así que no quería jugármela con otro restaurante y quería despedirme de Washington con un mejor recuerdo que las últimas experiencias en restaurantes “sin gluten”. 

Pedí exactamente lo mismo que el primer día: costillitas de cerdo con patatas fritas. Esta vez, como supongo que éramos bastantes en la mesa, identificaron mi plato con un palito en el que ponía “allergy”. 

El vuelo de vuelta tampoco es que fuera muy bien a nivel de comidas… en base a mi experiencia en viaje a Las Vegas y esta vez a Washington, parece que con United Airlines hay que ir bien preparado… ¡por si acaso! 

Podéis ver las fotos del viaje aquí.

 

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Y AQUÍ OS DEJAMOS LA TARJETA DE VIAJE SIN GLUTEN EN INGLÉS:

P.D.: Por favor, tened en cuenta que en este blog comparto mis viajes, anécdotas y experiencias sobre viajar sin gluten por el mundo. Es posible que, en alguno de mis viajes, vaya a algún restaurante no certificado o exista el riesgo de que me contaminen con gluten. Tended en cuenta que la lista de referencias puede cambiar. Por favor, aseguraos siempre antes de comer en los restaurantes que recomendamos .¡Muchas gracias! 

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Me llamo Santi y actualmente vivo en la provincia de Barcelona. En 2001, me diagnosticaron de enfermedad celíaca… ¡por fin! Además, soy intolerante a la lactosa, la alergia al pescado me mata, ¡literalmente!, y también algunas frutas... Viajar sin gluten se ha convertido en mi mayor hobby y creé Gluten Free Adventures por esta razón. Desde los 8 años, he viajado y vivido en distintos países… ¡aquí comparto mis experiencias viajando para descubrir restaurantes sin gluten, pastelerías sin gluten y heladerías sin gluten por todo el mundo! ¡Espero que os gusten nuestros viajes sin gluten!