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Washington DC: alto riesgo de contaminación cruzada entre monumentos de película

Hacía menos de un mes que había vuelto de Las Vegas y ya volvía a viajar a Estados Unidos. Esta vez para una reunión con el equipo de Marketing de todas las empresas del grupo. Aunque en el viaje a Las Vegas sufrí un poco de la tripa, reconozco que me hacía ilusión tener la oportunidad de volver a este país tan grande. Esta vez para descubrir restaurantes sin gluten en Washington DC.

Como veréis, sigo con los viajes pre-covid (¡ya queda menos para atrapar!). En esa época, en Barcelona había algunas huelgas y manifestaciones. Por este motivo decidí llegar al aeropuerto 4h antes… prefería esperar allí a perder el vuelo. De nuevo, volaba con United Airlines.

El vuelo no iba a ir mucho mejor que la vez anterior que volé a Estados Unidos. El primer snack que repartieron era con gluten y no pude comerlo y, cuando llegó la hora de la comida, me sirvieron un menú sin gluten que, de nuevo, era pescado. Después de lo que ocurrió durante vuelo a Las Vegas, antes de abrir el menú pedí a la azafata que lo comprobara. Me dijo que la próxima vez lo informara en la reserva… me trajeron un menú indio en sustitución del GFML de pescado…

¡Algo falla! En teoría los de la agencia de viajes que nos reserva los vuelos para los viajes de trabajo informa siempre de mis alergias. Pero a la hora de volar, esta información no ha llegado a los que preparan el cáterin… Por ahora, ya me a pasado con Fly Emirates, United Airlines y con Evelop también hubo problemas.

Por suerte, y gracias a la “compra de por si acaso”, el resto del vuelo fue genial. Ya en el aeropuerto de Washington DC, tardé 3h desde que salí del avión hasta llegar al hotel. El control de pasaporte fue realmente lento y el tráfico a esa hora no era mejor.

Por si fuera poco, en el momento del check-in en el Hotel AC Hotel by Marriott National Harbor, la tarjeta de crédito de la empresa no funcionaba. ¿Podía ir peor?

El resto de los compañeros no llegaban hasta el día siguiente por la tarde, con lo que tuve que gastar todos los dólares en efectivo que llevaba en pagar la primera noche.

Cuando tuve todo lo importante solucionado, pregunté a recepción si me podían recomendar un restaurante sin gluten cerca del hotel. Estaba en el área del National Harbor y había muchos restaurantes. Me recordaba un poco a la zona del Waterfront de Ciudad del Cabo, en Sudáfrica.

La recepcionista del hotel me recomendó el Restaurante Bond45 en 149 Waterfront St #1138, Oxon Hill. Era pronto para cenar así que decidí ir a dar una vuelta por el puerto para hacer tiempo. Había estado mucho tiempo sentado y me apetecía estirar las piernas. Era una zona bonita con monumentos al ejército y vistas bonitas a la ciudad.

Cuando llegué al restaurante que me habían recomendado, me sentaron directamente. Al preguntarles por los platos sin gluten me indicaron que sólo podía comer las ensaladas o el pescado. Como soy alérgico al pescado y no me apetecía comer ensalada, me fui del restaurante para buscar otro con las aplicaciones sin gluten que llevo en el móvil.

Según las aplicaciones había varias opciones disponibles cerca de mí. Elegí el restaurante Fiorella 152 National Plaza, Oxon Hill porque me apetecía mucho comer pasta sin gluten. A pesar de que el restaurante aparecía en las aplicaciones sin gluten, antes de sentarme, les pregunté si era posible comer sin gluten. Me dijeron que no les quedaba pasta sin gluten… ¡genial! Tocaba seguir buscando.

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Justo al lado del Fiorella, había otro restaurante que se llamaba Redstone 155 National Plaza, Oxon Hill. Ya no me quedaban tantas alternativas. Le expliqué bien mi condición celíaca a la camarera y enfaticé un poco mostrándole la inyección de adrenalina que llevo para el pescado. Entendió todo a la perfección y me dijo que podía comer las costillitas de cerdo con patatas fritas. ¡Maravilloso! Aunque hubiese preferido la pasta del Fiorella, también me apetecía mucho comer eso.

Aunque intenté aguantar despierto hasta las 22h de la noche (hora de Washington DC), el jet-lag no me permitió dormir todo lo que quería.

Aproveché para trabajar un poco y desayunar unas galletas de la “compra de por si acaso” en la habitación. Los compañeros e Marketing del resto de empresas del grupo no llegaban hasta bien entrada la tarde y tenía planeado hacer un poco de turismo. Quería ver el obelisco, el monumento Lincoln Memorial. ¡Y necesitaba encontrar un restaurante sin gluten cerca de allí!

Llegué en taxi al Washington Monument (el obelisco) a mitad de mañana. El día estaba un poco nublado y empezaba a chispear. Siempre llevo un paraguas plegable, así que no me preocupé mucho.

Desde allí, me dirigí al Lincoln Memorial. Siempre me asombran las dimensiones de los parques de las ciudades de Estados Unidos que he visitado. Os recomiendo que vayáis con un calzado cómodo porque las caminatas están aseguradas.

Entre el Washington Monument y el Lincoln Memorial encontraréis el World War II Memorial, un monumento a los soldados de la Segunda Guerra Mundial. Me gustó mucho la simetría de este lugar.

Cuando llegué al Lincoln Memorial, la lluvia era bastante intensa y empezaba a tener los pies mojados. Hacía un poco de frío. Suerte que es un sitio cubierto y no había mucha gente. Aproveché el refugio para hacer fotos unas cuantas fotos y esperar a que parara de llover…

Se estaba haciendo tarde y no paraba de llover. No tenía ninguna reserva pero había encontrado un restaurante llamado “b DC Penn Quarter” en 801 Pennsylvania Avenue NW, muy cerca de El Capitolio.  Tarde unos 25 minutos andando, tiempo suficiente para llegar calado. Tenía el pantalón empapado hasta la rodilla. Pero valió la pena llegar allí.

No había sido nada fácil encontrar un restaurante sin gluten de verdad. El 100% de los restaurantes que había encontrado por internet y en las aplicaciones sin gluten indicaban que eran “Coeliac friendly”, pero al leer las reseñas no me quedaba claro que fueran sin gluten de verdad… según mi experiencia, los restaurantes de Estados Unidos no destacan por el control de la contaminación cruzada.

Cuando hablé con el camarero del restaurante “Plan B” me dijo que tenían una cocina aparte para cocinar sin gluten. ¡Ni os imagináis lo contento que me puse al escuchar esto! La tranquilidad que esto conlleva es impagable.

Como había varias opciones sin gluten, lo mejor en estos casos es dejarse aconsejar. Al preguntarle al camarero si me recomendaba las alitas o las hamburguesas, me dijo que ese restaurante era conocido por sus hamburguesas. ¡No se diga más! ¡Una hamburguesa sin gluten!

Pedí la “Breakfast Burger” y quedé alucinado. ¡Las patatas fritas estaban riquísimas! ¡La salsa deliciosa! ¡Y la carne impresionantemente tierna! Fue, con diferencia, ¡la mejor comida del viaje!

Terminé de comer más tarde de lo que había planeado y decidí dejar la visita al Capitolio para otro día.

Pillé un taxi y me dirigí de vuelta al hotel. Los compañeros llegarían al cabo de 2 ó 3 horas pero quería aprovechar para avanzar un poco de trabajo. También para darme una buena ducha de agua caliente y ponerme ropa seca.

Alrededor de las 6 de la tarde me reuní con todo el equipo. Éramos 15 personas. A excepción de una chica de Bélgica y otro de Reino Unido, el resto venían de distintas partes de Estados Unidos.

Teníamos una reserva para cenar en el restaurante The Walrus Oyster & Ale House en 152 Waterfront St, Oxon Hill, al lado del hotel.

Hablé con la camarera sobre las opciones sin gluten y no quedé muy tranquilo… la opción más segura parecía ser el pollo al horno sin el acompañamiento. Sólo pollo y patatas al horno. Insistí a la camarera sobre la importancia de que no hubiera nada con harina. Me dijo que no me preocupara… ¡y teniá que hacerlo! Resulta que ponían un poquito de harina en las patatas para que quedaran más crujientes…

Como podéis imaginar… pasé una mala noche...

Podéis ver las fotos del viaje aquí.

 

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P.D.: Por favor, tened en cuenta que en este blog comparto mis viajes, anécdotas y experiencias sobre viajar sin gluten por el mundo. Es posible que, en alguno de mis viajes, vaya a algún restaurante no certificado o exista el riesgo de que me contaminen con gluten. Tended en cuenta que la lista de referencias puede cambiar. Por favor, aseguraos siempre antes de comer en los restaurantes que recomendamos .¡Muchas gracias! 

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Me llamo Santi y actualmente vivo en la provincia de Barcelona. En 2001, me diagnosticaron de enfermedad celíaca… ¡por fin! Además, soy intolerante a la lactosa, la alergia al pescado me mata, ¡literalmente!, y también algunas frutas... Viajar sin gluten se ha convertido en mi mayor hobby y creé Gluten Free Adventures por esta razón. Desde los 8 años, he viajado y vivido en distintos países… ¡aquí comparto mis experiencias viajando para descubrir restaurantes sin gluten, pastelerías sin gluten y heladerías sin gluten por todo el mundo! ¡Espero que os gusten nuestros viajes sin gluten!